Erich Cruz y Carlos Lugones

¿Se puede emprender sin libertad?: cubanos debaten en Twitter

 Emprendedores Erich García y Carlos Lugones. Foto: Tomada de redes sociales

El pasado 24 de mayo, los emprendedores cubanos protagonizaron un acalorado debate en Twitter que los enfrentaría en dos grandes bandos. No es la primera vez que sucede, sin embargo, es posible que en esta discusión, por primera vez, se hayan radicalizado y polarizado las posiciones políticas de este sector en la Isla. El origen de este singular suceso fue tan solo una pregunta que desde hace un tiempo a la fecha viene haciéndose el joven informático y emprendedor tecnológico, Carlos Lugones:

“¿Se puede emprender sin libertad?”

Algo de contexto

El antecedente más inmediato de lo ocurrido el 24 de mayo en Twitter tuvo también lugar en esta red social hace exactamente dos meses atrás. En ese momento, el emprendedor y youtuber Erich García, recién había anunciado una campaña para que este sector protestara por las restricciones a internet ocasionadas por el embargo estadounidense. La campaña de Erich se difundió entonces bajo el hashtag #NoMas403.

El debate que generó aquel suceso fue resumido por YucaByte de la siguiente manera:

“Cuba, Estados Unidos, democracia, dictadura, libertad, emprendimiento, embargo, bloqueo, político, apolítico, tolerancia, radicalización. Las palabras, los contextos y las posturas políticas se extendieron y enfrentaron en infinitos hilos y numerosos comentarios, protagonizados en buena medida por usuarios con una formación profesional asociada a las tecnologías (…) A su manera, y limitada en breves intervalos de 140 caracteres, la guerra de tuits oscilaba entre una imprevista profundidad de pensamiento y el infantilismo político.”

La comunidad de emprendedores se enfrentó en dos grandes bandos fácilmente identificables: #NoMas403 vs #NoMasDictadura. Mientras unos, liderados por Erich García, culpaban al “bloqueo externo” de las trabas que sufre este sector, otros señalaban que antes era necesario exigir derechos al “bloqueo interno”, es decir, al Gobierno, por ser el mayor responsable del anquilosamiento de las startups en la Isla. No obstante, el debate fue direccionándose de a poco hacia la búsqueda de respuestas a la siguiente interrogante: “¿Pueden ser los emprendedores cubanos apolíticos?”

Aquel encontronazo, que fue seguido con particular interés por promotores de un acercamiento entre EEUU y el régimen cubano (incluyendo directivos de Google Cuba con muy buenas relaciones con Erich García), en cierto modo terminó en tablas.

Una declaración de principios

El debate sucedido el 24 de mayo en Twitter entre los emprendedores cubanos tuvo como origen un hilo de Carlos Lugones. Sin embargo, estos comentarios iniciales no fueron otra cosa que una declaración de principios resumidos en una máxima: #EmprenderRequiereLibertad.

Desde la perspectiva de Lugones y otros tantos usuarios que le apoyaron, existe toda una vertiente amplia dentro del emprendimiento en Cuba que difunde la idea de que emprender en la Isla sí es posible, sin embargo, jamás critica al poder político que durante tanto tiempo les ha obstaculizado todo tipo de desarrollo. Por otro lado, existiría también una minoría que rompe con el esquema anterior y que desarrolla sus negocios sin dejar de criticar al Gobierno por su hostilidad hacia los emprendedores.

Podría decirse que Lugones va más allá en su declaración de principios, de fuerte contenido político y social cuando dice: “No me asocio con nadie que apoye de forma directa o indirecta a quienes oprimen a nuestro sector (…) No doy apoyo a nadie que comience un negocio en Cuba, a menos que me demuestre su compromiso con la libertad (…) Si para triunfar en Cuba necesito ser un cobarde, un cabeza baja, un lamebotas o bailar al ritmo de la música que tocan quienes diseñan leyes y marcos legales absurdos, y que impiden a los cubanos desarrollarse… pues prefiero cerrar mis negocios en territorio nacional”.

A partir de estas palabras, el debate no hizo más que empezar.

Uno de los usuarios que apoyó la iniciativa de Lugones fue Epsilon, quien prefirió mantener el anonimato durante una conversación con YucaByte:

Cuando Lugones hace su tuit, él solo muestra su recelo hacia esas personas que desvían la causa de la comunidad emprendedora hacia sus propias necesidades. Él solo expresa que se aleja de esas personas. La contesta de Erich, sin embargo, me parece directamente ofensiva. Este debate es precisamente un llamado a la unidad en una lucha que representa un problema para la gran mayoría de los emprendimientos que no pueden desarrollarse y, a veces, ni empezar. Entonces, la respuesta de Erich es falsa desde el momento en que expresa que la iniciativa de Lugones divide. Esto solo demuestra que el gran divisor es él. Y esa división, la real, es incorrecta, ya que no puedes pretender echar una lucha hasta que tus necesidades estén más o menos cubiertas en lo particular, mientras la comunidad en sí continúa sin poder avanzar.- declaró Epsilon a YucaByte.

Sobre este tema, YucaByte también conversó con Julio Lusson, youtuber, divulgador de información sobre emprendimientos tecnológicos en Cuba y fundador de la startups TecnoLikePlus.

Muchas veces me he preguntado por qué mezclar todo con política, como pasó con lo del #NoMas403. Pero la respuesta es sencilla. En Cuba siempre se termina mezclando todo con política quieras o no por el simple hecho de que vives bajo un Gobierno que lo hace constantemente. El problema de los emprendedores que se está dando actualmente es que muchos están viendo cómo hay unos pocos beneficiados por el Gobierno y sus políticas. Y es entonces cuando algunos nos preguntamos: ¿Cómo es posible que pase eso? ¿Por qué no es igual con todos? ¿Por qué solo unos pocos pueden directamente hacer y deshacer sin tantas trabas y sin el miedo a que al otro día vengan y les decomisen todo o algo parecido? Aunque muchos tengamos en común el mismo enemigo, que es el sistema, hay otros que se benefician de éste. Y el día que las cosas cambien, si es que cambian, es cuando se confirmará. Hay personas que se visten de corderos cuando son lobos, y es con esos con los que más cuidado hay que tener. Algunos dicen que este debate divide, pero yo creo que esa unión que piden es bastante hipócrita, pues esos solo están velando por intereses muy personales y no tan sociales. Me gustaría en serio ver una unión real de la comunidad, pero después de este debate está más que claro que no pasará.

Esta postura, que implica, según sus defensores, pensar más allá de los intereses personales y no temer a enfrentar al Gobierno, tuvo un número considerable de seguidores en Twitter. Algunos explicaron de manera didáctica el funcionamiento de la tibieza frente al derecho a exigir cambios al poder político, como el youtuber vinculado al mundo de los emprendimientos, Michel Aragón. Otros, como el usuario José Ernesto Mari, señalaron que los emprendedores que evitan enfrentar la falta de libertades en la Isla representan un prototipo de empresario que va camino a convertirse en el modelo de empresarios chinos, es decir, gente que vela por el crecimiento de su capital desde la complicidad con un régimen totalitario.

Contra la división

El principal planteamiento contra la postura de Lugones se basa en el hecho de que una radicalidad política o la simple politización de la comunidad de emprendedores en Cuba solo tributan a sembrar divisiones innecesarias y perjudiciales. El debate sobre si politizar o no la cuestión de los emprendimientos y las libertades económicas y políticas del pasado marzo parece haber tomado ahora nuevos aires.

En varios casos, Lugones fue acusado de extremista y de haber “metido en un saco sucio” a toda la comunidad de emprendedores. Este criterio, por ejemplo, fue defendido por el emprendedor y cofundador de Alasoluciones, Yosué Montes de Oca, cuyo emprendimiento ha sido muy bien referenciado por medios oficiales como Cubadebate.

El tema de la división a lo interno de la comunidad de emprendedores cubanos fue una constante entre los críticos de Lugones.

Sobre esto, YucaByte conversó con uno de los usuarios participantes en el debate, quien prefirió identificarse con el sobrenombre El Carvo.

Yo no podría hablar en nombre de las personas que estuvieron incluidas en la polémica porque no me compete, pero a título personal puedo decir que no creo que se trate de un debate que polarice. Simplemente se trata de una persona con una opinión distinta y de toda la comunidad de emprendimiento pronunciándose con un mismo discurso. Sobre la división pongo un ejemplo. En las leyes de administración empresarial, de mercado y similares, el modelo que más triunfa es el “win-win”, o sea, que crear una divergencia entre la propia comunidad de emprendimiento no tiene ninguna finalidad útil ni positiva. Y creo que la polémica es necesaria y genera desarrollo. Este tipo de debates, al final, sirven para confirmar la postura de la comunidad de emprendimientos cubanos: que todos lo que queremos es hacer, no buscar culpables ni apuntar con un dedo. Solo queremos buscar soluciones dentro de la legalidad, soluciones que aporten y tengan un valor para nosotros como emprendedores y para el país en general.

YucaByte también pudo contar con declaraciones al respecto de Erich García, quien se desempeña como emprendedor y es un reconocido youtuber dentro de esta comunidad.

Yo vi el debate y, obviamente, inferí que se trata de un ataque directo o indirecto hacia mi persona. Y realmente estoy en un punto en el que no voy a tomar partido ni estresarme ni entrar en el juego en ese tipo de asuntos. Eso no es productivo ni es mi línea de trabajo. Yo soy un emprendedor cubano que trabaja para su prosperidad y también para la de quienes le rodean, pues de alguna forma mis empresas tienen una responsabilidad social-empresarial. Yo no voy por la vida criticando el trabajo de otros emprendedores. Yo siempre voy a buscar la manera de ayudar, colaborar y enfrentarme a todos los problemas que hay en Cuba que sean objetivamente posibles de resolver. Hay problemas en Cuba que no me toca a mí resolverlos o que para mí no son objetivamente solubles. Y en esos casos no echo la batalla. Mi misión en Cuba es emprender, es hacer negocios, soluciones para la mayor cantidad de gente posible y, por supuesto, tener una retribución en ese negocio, como todo en la vida. No voy a caer en bretes. No voy a caer en chismes. Estoy viendo que la comunidad de emprendedores en Cuba respira un ambiente de fraternidad, de solidaridad, de amistad, de networking y de ganas de hacer, independientemente de los problemas subjetivos y objetivos que hay en el país. Esa es mi postura.- declaró Erich García.

Y por fin ¿se puede emprender sin libertad?

Lugones no lo cree así. Ni siquiera cree que exista una sola comunidad de emprendedores, ya que estos suelen nuclearse en distintos grupos que ofrecen diferentes perspectivas de un mismo asunto.

YucaByte tuvo la oportunidad de conversar con este emprendedor sobre el contexto del reciente debate, así como de las cuestiones que le llevaron a realizar su declaración de principios respecto a la relación entre libertad y posibilidad de desarrollar emprendimientos.

Todos sabemos que ha habido un aumento de la represión, de políticas restrictivas para la mayoría de los cubanos, de las multas al sector privado y al resto de la población. Han aumentado también los encarcelamientos injustos y el número de presos políticos y de conciencia. Se está viendo un régimen que cada día es más autoritario, que cada día se quita más sus máscaras, de manera que las personas que no lo concebían como una dictadura ya lo van haciendo. Estamos viviendo en una especie de China de Latinoamérica. En este contexto de crisis política, económica y social, donde ya existen muchos emprendedores en Cuba, también están surgiendo algunas comunidades que intentan agrupar a los electrones libres que giran en torno a la cuestión del emprendimiento en el país. Ya sea en redes sociales y otros espacios como Telegram, estas comunidades brindan a estos individuos información y les apoya positivamente para que crezcan, etc. Pero existen también otras comunidades que están lavándole el cerebro a los emprendedores, apartándolos del objetivo real, que es alcanzar la libertad, porque sin libertad no se puede emprender. Esas comunidades buscan la manera de que más personas se unan a la corriente de culpar al bloqueo, al enemigo externo y a todo lo que no tenga que ver con el Gobierno. Dicen que buscan entrar en el marco legal cubano, pero sucede que ese marco legal es absurdo, restrictivo e impide a los emprendedores desarrollarse, pues está pensado para que la gente no se pueda desarrollar o para que se desarrolle hasta cierto punto.

Hay que partir el hecho de que en Cuba casi todo es ilegal, y de que el Gobierno permite las cosas hasta donde quiere. En ese contexto, estas comunidades potencian un pensamiento que no es crítico; potencian un tipo de emprendedor sumiso que no quiere buscarse problemas y que busca desarrollarse hasta donde le dejen, un emprendedor que culpa siempre al enemigo externo y no busca libertad. Al final, estas comunidades no ayudan a la gente a ser libre, sino a acolchonar un poquito más la prisión en que están. Pero una celda, aún con barrotes de oro, aire acondicionado y un sofá cómodo, sigue siendo una prisión. Yo me he dado cuenta de esto. De unos meses para acá he estado haciendo un estudio de las comunidades y líderes de opinión dentro del emprendimiento, he conversado con varios de ellos y también he tenido problemas directos al ser frontal con mis planteamientos. Frente a mí tengo un mapa mental donde ubico todas esas startups y comunidades, y, además, las relaciones que hay entre ellas para nuclearse alrededor de un mismo objetivo: no ayudar a la gente a ser más libre, sino llevarla a estar tranquila, sin buscarse problemas con el Gobierno. Esas son las comunidades que yo denuncio en Twitter, sin decir nombres. Alguien tiene que alertar que hay muchas de estas comunidades que hacen más daño que bien.

Hubo personas que malinterpretaron y generalizaron por no conocer el contexto, y es normal. Pero también hubo personas que se sintieron aludidas, y yo no señalé a nadie justamente para que la gente analizara, para que buscaran por sí mismos a quiénes me refiero. Hubo gente que se sintió ofendida por mi radicalización, pero prefiero ser así de radical y drástico con el sistema que estar callado y hacerme el de la vista gorda, como me han pedido algunos por privado. Prefiero eso antes de convertirme en cómplice. Hay que saber escoger entre el deber y donde se vive mejor. Y yo sé que muchos de estos emprendedores cubanos quieren irse del país, y por eso están calladitos, desarrollándose aquí mientras puedan para luego irse y olvidar que dejaron detrás un país sin libertad. Al final, hay mucho egoísmo en este sector, sobre todo en el de las tecnologías, que es el que me toca más cerca. Y también hay líderes de estas “comunidades” que son diseñados y puestos por el Gobierno en esa posición para mantener al rebaño tranquilo y sumiso. Sé quiénes son, he chocado con ellos. Varios de ellos se han acercado a grupos y comunidades mías a causar conflictos y separaciones, y luego han abierto sus propias comunidades. Esa es su manera de contrarrestar el trabajo educativo que no va de sumisión.

Yo afirmo que a una dictadura que no respeta los derechos más básicos y elementales como son la libertad de expresión, de asociación, de prensa, de empresa, las libertades económicas, la propiedad privada, el derecho al matrimonio igualitario y hasta los derechos de los animales, no se le puede tener fe. Quienes aún tienen fe están ciegos, y si quieren esperar 10 o 20 años más para tener libertad de empresa de manos de quienes los han machacado durante años, están embarcados. Yo no voy a esperar 20 años. Yo quiero libertad ya, y llamo a los emprendedores a pedirla. No tengo el método ni el algoritmo definitivo para encontrar esa libertad, pero lo mínimo que podemos hacer, para empezar, es quitarnos la venda de los ojos. El enemigo interno es más poderoso porque incide directamente sobre nosotros y es quien nos tiene humillados.

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