Cuba ¿Error 403 o Error 1959?

Censura y embargo

Erich García, programador cubano, joven, de espíritu emprendedor y divulgador de temas tecnológicos en Cuba, dice estar muy agobiado por la politización extrema que parece atravesar cualquier debate en el país. Desde su canal de Youtube, Bache Cubano, cuenta que desde 2014 ha intentado “echar palante” y “construir una Cuba próspera”, donde “todos interactuemos súper chulo y súper lindo”. Sin embargo, agrega, la misión se le dificulta cada vez que trata de acceder a un servicio de internet y ve en la pantalla de su computadora Error 403.

“Le dices a una persona en cualquier parte del mundo que un sitio da Error 403 porque tienes una dirección IP de Cuba y no te lo cree”, se lamenta Erich. 

En el video, alega que el embargo estadounidense sobre Cuba, traducido en la inaccesibilidad a ciertas plataformas y servicios en la web, es el gran responsable de que los cubanos emprendedores como él “no puedan vender su proyectos, su arte, sus creaciones”.

Desde hace algún tiempo, Erich ha impulsado una cultura del uso de criptomonedas en la Isla, algo que se le dificulta debido a que muchos sitios que aceptan esas integraciones no permiten este tipo de pagos por parte de quienes residen en Cuba. Es justamente esto lo que lo tiene algo enojado, sin embargo, la causa de su actual depresión es otra.

Un día antes, el 24 de marzo de 2021,  decidió impulsar una campaña en redes sociales para visibilizar las afectaciones que el embargo estadounidense impone a los emprendedores cubanos. Lo anunció en Telegram, específicamente en los espacios virtuales donde se reúnen varios programadores cubanos, con la esperanza de que estos replicaran su iniciativa en Twitter. En resumen, la campaña iba de reproducir #NoMas403 #CubaEsUnPais y #EEUUUnblockMe y, al menos en principio, tuvo cierto éxito. Después llegaron lo que Erich llama “los haters”, usuarios de Twitter que lanzaron como contrapropuesta a su #NoMas403 un #NoMasDictadura. Lo sucedido después, sin embargo, fue mucho más allá de un encontronazo de hashtags.

Cuba, Estados Unidos, democracia, dictadura, libertad, emprendimiento, embargo, bloqueo, político, apolítico, tolerancia, radicalización. Las palabras, los contextos y las posturas políticas se extendieron y enfrentaron en infinitos hilos y numerosos comentarios, protagonizados en buena medida por usuarios con una formación profesional asociada a las tecnologías. El debate se fue acalorando y Erich, que había prendido la mecha de la discusión, terminó por apartarse de a poco al ver la avalancha de recriminaciones que se le venía encima. Hoy, frente a la cámara de un celular, confiesa experimentar cierta frustración por los derroteros que tomó su iniciativa y pide que, por favor, no se politicen sus criterios, que a él no le interesa la política porque prefiere centrarse en sus consecuencias. Su historia, concluye, es “la de un cubano que lucha y sufre”.

Guerra de tuits

Aunque contaba con cierto apoyo, Erich vio como una ascendente horda de usuarios comenzó a cuestionarle que promoviera entre programadores exigencias a los Estados Unidos y no al Gobierno cubano. Frente a semejante aprieto, fue entonces que usó de escapatoria el declarar como apolítica su iniciativa. Sin embargo, esta escapatoria terminaría resultando un traicionero callejón sin salida.

“Imposible vivir ajeno a la política. En Cuba no van a avanzar JAMÁS viviendo ajeno al tema político. Todo en Cuba es política, TODO. ¿No se quieren meter en política por los motivos que sean? Lo entiendo. Tampoco esperen soluciones mágicas viviendo al margen”, escribió el usuario Ernesto Acosta.

En principio, la discusión giró alrededor de lo inexacto y hasta absurdo que es declararse apolítico, más cuando se hablaba de las divergencias entre Estados Unidos y Cuba. Mantenerse al margen, según expresaron algunos, era solo un amago, una simulación y también un síntoma de apatía, cuya consecuencia era el anquilosamiento de ese desarrollo al que aspiraba Erich. A su manera, y limitada en breves intervalos de 140 caracteres, la guerra de tuits oscilaba entre una imprevista profundidad de pensamiento y el infantilismo político.

De ambos lados surgieron también usuarios comprensivos que se aferraron a sus criterios tanto como a la tolerancia. Algunos de ellos, críticos de la postura de Erich, aseguraron alguna vez haber estado en su situación. “Yo antes intentaba no hablar del bloqueo interno o de las injusticias en Cuba, simplemente, para evitar buscarme problemas. Es fácil hablar mal de Estados Unidos porque no tiene repercusiones, pero es muy complicado hablar de Cuba porque puede costar bien caro”, escribió uno de ellos. Del otro lado del debate, la tolerancia se basaba en una simple concesión: llamar “dictadura” al sistema político cubano.

La ironía, por supuesto, no faltó.

“Hemos perdido la capacidad de mirar más allá y comprender que la sociedad se compone de muchas capas. No todas son políticas, no todo el esfuerzo debe ir dirigido a cambiar tal o más cual gobierno. Hay personas que solo quieren trabajar y también tienen derecho a ser escuchados”, replicó Erich, quien luego compartió una lista que enumera más de 50 servicios web bloqueados para Cuba.

“La solución a los problemas de los empresarios cubanos es el fin del régimen dictatorial. Con la democracia en Cuba, Estados Unidos cerrará el embargo y, como cubanos, comenzaremos a reconstruir nuestro país, devastado por décadas de políticas fallidas”, tuiteó el programador Carlos Lugones.

Julio Lusson, uno de los primeros youtuber tecnológicos del país y responsable del proyecto TecnoLike Plus, defendió la idea de que el verdadero problema de las empresas cubanas en internet se debía al Gobierno cubano, el cual también impedía el acceso a muchos sitios web. “El día que el sistema cambie y muchas cosas que están mal no existan, ese día abrirán las puertas”, tuiteó.

Lusson, que hasta el momento se limitaba a hacer videos relacionados con la tecnología, decidió hace menos de un mes abrir un canal de Youtube más personal, donde expresarse políticamente. En uno de los materiales subidos trata el también el tema de las trabas que enfrentan los emprendimientos tecnológicos, aunque desde una perspectiva bastante alejada de la de Erich García.

“Me gustaría vivir en un lugar donde se valore más al emprendedor, donde el gobierno se dé cuenta del potencial que tienen los jóvenes, donde existan los medios para crear. Si yo tengo ahora mismo el dinero para crear una tienda de celulares, o simplemente puedo conseguir un acuerdo con una marca comercial para traer teléfonos móviles a nuestro país, al mercado cubano, ¿Por qué no dejarme hacer esto? ¿Por qué tiene que existir una sola empresa para hacer esto? ¿Por qué cortarle las alas a alguien que trae competencia al mercado? ¿Por qué no dejar que exista más antes de que falte?”

Por su parte, el usuario Ernesto Acosta se refirió a varios sitios web bloqueados por el Gobierno cubano, como medios independientes digitales, por cuestiones políticas.

“Antes de exigirle al de afuera, exíge lo que te toca adentro (…) Quieren ser personas en internet y ni siquiera son personas en Cuba”, tuiteó.

¿Google’s Lobby?

He aquí una secuencia tal vez casual, un curioso paréntesis en la guerra de tuits, unos cabos atados a la manera de un círculo perfecto:

Varios de los tuits de quienes apoyaban a Erich García fueron divulgados y aplaudidos de manera casi inmediata por Collin Laverty, un lobista estadounidense por la eliminación del embargo a Cuba. Laverty es el presidente de Cuban Educational Travel, una organización que crea programas de viajes con fines culturales y educativos de Estados Unidos a Cuba. Además, es socio senior de Havana Strategies, una consultora para empresas interesadas en invertir en Cuba con la intención de posicionarse “a largo plazo” en el mercado cubano, y productor de 90 Miles Podcast.

90 Miles tiene como anfitriona a Susanna Kholy, una “orgullosa cubanoamericana” que también es cofundadora de Google Cuba, la rama de esta megaempresa encargada de gestionar sus negocios en la Isla. Durante el período que duró el acercamiento entre Washington y La Habana, Google fue de los primeros en mostrar claras intenciones de abrirse a Cuba, lo cual se evidenció en su apoyo a emprendimientos cubanos como Clandestina y en sus acuerdos con la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (ETCSA).  Al menos hasta 2018, cuando Google anunció que trabajaba en el supuesto desarrollo de un cable submarino que mejoraría el acceso a internet en la Isla, Kholy visitó varias veces La Habana. De hecho,  en septiembre de ese mismo año, mientras compartía con Miguel Díaz-Canel en la visita de este a Washington, la cubanoamericana confesó que había ido a Cuba más de 20 veces para conectar con la tierra de sus ancestros paternos. En una de estas visitas, apenas meses después de que se activara el servicio de Google Global Caché para Cuba, Sussana Kholy, muy alegre, se grabó mientras reproducía en alta calidad el videoclip de la canción “Despacito”. A su lado, igual de eufórico, cantaba Brett Perlmutter, jefe de estrategias y operaciones de Google Cuba.

El 24 de marzo, cuando Erich dio a conocer su iniciativa en Telegram, pidió que se etiquetara junto a los hashtags a “los CEO de las grandes empresas, principalmente a Brett Perlmutter”, y así se hizo. Brett, por su parte, había entrevistado ese mismo día a Erich para un podcast  de 90 Miles que se estrenaría una semana después.

Team #Error403

Erich García:

Yo solo ideé esta campaña que nadie me sugirió, ni obligó ni implantó. En lo que a mí me daña, en lo que me afecta, en lo que me complica la vida desde un punto de vista tecnológico es el bloqueo de cientos de sitios en internet, que nos hace la vida muy difícil a los emprendedores cubanos. Las razones por las que eso existe obviamente son políticas, pero las consecuencias de esas razones van más allá del objetivo principal de esas políticas. El problema está en la posición en la que quedan los emprendedores cubanos que no son activistas políticos y sí son víctimas de esas políticas. ¿Qué pasa con Bajanda, que usa mapas de Google en una aplicación de taxis en Cuba? ¿Qué pasa con Mandao, que usa mapas de empresas tecnológicas y se encarga del delivery de comida en Cuba? ¿Qué pasa con Clandestina, que vende ropa online y necesita de un tercero para aceptar esos pagos? ¿Qué pasa conmigo, que estoy impulsando una pasarela de pago y una cultura de criptomonedas, y los sitios que aceptan esas integraciones no trabajan con Cuba? Entonces yo estoy narrando mi pespectiva del asunto, cómo a mí me daña eso, yo estoy narrando como me afecta una decisión política. A eso súmale que una postura política desde Cuba es complicada, trae consecuencias, y todo el mundo sabe cuáles son esas consecuencias y por esa razón es que uno no se mete en política. Es cierto que hay 35.000 problemas y situaciones desagradables en Cuba que se tienen que resolver de alguna forma, pero la que a mí me afecta no está entre esas, es la otra, y yo voy a luchar y yo voy a atacar a la que me afecta a mí y a los que conviven alrededor de mis emprendimientos. ¿Qué tiene que ver que los desarrolladores no puedan acceder a ciertos servicios con el embargo económico? ¿Cómo el embargo está cumpliendo su función si miles y miles de programadores solo quieren desarrollar software, encontrar soluciones, vivir de eso, comercializar sus productos y servicios, independientemente del país en que vivan, independientemente de la política en la que se tengan que ver involucrados? ¿Por qué la exigencia de los que no están de acuerdo con esa postura es: dile a tu gobierno que deje de ser comunista? Yo tengo los mismos problemas que tienen los demás cubanos en Cuba, las mismas vicisitudes, las mismas situaciones, la misma necesidad de comprar en tiendas MLC y es complicado, pero a la vez tengo otros problemas que se suman a la lista de situaciones. Y yo estoy reclamado los que puedo reclamar. Ese es mi criterio, y las consecuencias en redes sociales son demasiado radicales, pasionales. Hay gente que yo sé que sufre, que está afectada por determinadas políticas, yo eso lo entiendo, lo considero muchísimo, pero el que sufrió anoche, el que se frustró y pasó un rato muy amargo fui yo. Yo vivo la realidad del cubano que está en Cuba. Yo entiendo que la emigración es muy dolorosa, pero también entiendo que cuando se está en otro lugar es más fácil decir las cosas porque no hay consecuencias al respecto. Hay mucha gente que me exige que denuncie el bloqueo institucional a determinados sitios y determinadas páginas. La respuesta que le tengo a esa gente es “sí, tienes la razón, pero yo necesito consumir servicios de Flutter, de Amazon Web Services, yo no me nutro de los sitios que están bloqueados aquí. Esa política a mí no me afecta, me afecta esta otra.”. Que luchen, yo respeto su lucha. Que los que deseen consumir eso luchen como estoy luchando yo, que hagan su campaña, yo no tengo nada en contra de eso.

Lázaro Armando:

– El problema es que el cubano es blanco o negro, si no, no puede ser. Esto es algo bastante jodido. Entonces, cuando buscamos una tercera postura sucede algo curioso. Por ejemplo, ayer, radicales de Miami me decían que yo era pagado por el Estado, que definitivamente no podría tener esas ideas. Entonces viene el clásico “Con el hambre que hay allí y mira ustedes por lo que luchan”. Entonces no entiendo dos cosas. Primero, por qué tú desde Miami me exiges que haga lo que tú no hiciste cuando estabas aquí, que no te perdías una marcha. Segunda, por qué el hecho de que fulano no tiene XYZ cosas impide que yo exprese mi opinión. Ok. No tenemos XYZ, pero ¿por eso tenemos que dejar de tener acceso a determinados servicios? Le decía a un radical que yo como emprendedor genero empleo, incluso dono comida a los de mi barrio que lo necesitan. Entonces, pregunto… ¿qué estás haciendo tú? Y OJO, yo solo expresé mi opinión, nunca imaginé que alzar la voz en una montaña tan aislada causaría semejante avalancha. Despolitizando el asunto: el emprendedor cubano necesita acceso a servicios, y en ambas orillas gritan a viva voz que el bloqueo solo afecta al gobierno, no al cubano de a pie. Entonces, si eso es verdad, cúmplanlo, por favor. Si no es verdad, dejen de decir tantas tonterías y entiendan que el bloqueo le da por culo a todo lo que huele a cubano.

Team #Error1959 

Iliana Hernández:

Está demostrado que detrás de todas esas personas lo que existe son dos cosas, miedo y oportunismo. Los que dicen que no quieren hablar de política es porque en cierta forma están en desacuerdo con la dictadura, pero como tienen algún negocio o algo que perder, se limitan a decir que no hablan de política cuando toca opinar sobre algo que le molesta al régimen. Ese es el hombre nuevo que ha creado esta sociedad corrupta. Esta sociedad ha logrado que las personas no sean leales a sí mismas y vivan una vida de mentiras. Debe ser frustrante vivir así. Decir la verdad te libera y ni siquiera la represión de los delincuentes en el poder puede con ese placer de sentirte libre. Esas personas están presas en su misma mentira.

Ernesto Acosta

– Aunque actualmente trabajo en una industria diferente, me mantengo activo en cuanto a temas de tecnología, y es cierto que en el pasado he sufrido del bloqueo a diversos sitios en Internet debido al embargo. Pero yo creo que es importante hablar de política, o por lo menos participar en ella, porque la política es lo que le da el curso a toda acción y reacción en una sociedad. Cuando tú participas en política, cuando tu opinión se cruza con las de otras personas, se va creando ese espacio de debate tan necesario, que puede llevar a determinadas conclusiones o incluso acciones, mediante las cuales se podrían lograr cambios en todo un Gobierno. Es lo que vemos en países con elecciones libres y democráticas, donde los ciudadanos participan y son los que logran llevar a un candidato al poder. Si te quedas al margen, entonces estás dando por hecho que alguien más va a resolver tus problemas. Si solo reclamas lo que te afecta a ti, simplemente estás siendo egoísta. Con el debate en Twitter quedan varias cosas claras. Primero, quien dice no querer hablar de política en forma pública, o que no le interesa, seguramente sí lo hace en privado, porque la política afecta todo para bien o para mal. Entonces, en mi opinión, el motivo real detrás de la excusa es el miedo a meterse en problemas, completamente entendible, por supuesto. Segundo, pedir que se levanten ciertas restricciones del embargo que solo afectan a una minoría en Cuba (desarrolladores, emprendedores digitales, etc) es un parche para unos pocos, que no resolvería el problema de la mayoría. Tercero, que hay mucha hipocresía detrás de muchos de estos reclamos. ¿Por qué reclamar a EEUU cuando tendrían que reclamarle a Cuba primero? ¿Por qué no se reclama que ETECSA no bloquee los sitios que al régimen no le gustan? ¿O por qué no le reclaman a ETECSA que no bloquee las VPNs necesarias para acceder a esos sitios bloqueados para los cubanos? ¿Quién tiene los precios impagables para el acceso a internet? ¿Acaso abrir los sitios de afuera va a resolver los problemas evidentes que se tienen dentro? ¿Quién pone trabas en la Aduana cuando hay que entrar equipamiento para trabajar, el cual se tiene que comprar en el extranjero porque no se oferta en la red de tiendas nacionales? Creo que por ahí es por donde todos los emprendedores/desarrolladores deberían comenzar: garantizar que lo de adentro funcione, que el trabajador por cuenta propia tenga las condiciones que hoy no tiene, tanto en el marco legal como laboral.

Amarilis:

Sí, ayer fue un día convulso en Twitter. Creo que al final del día muchísima gente entendió que la frase «yo no hablo de política» pierde sentido cuando criticas mínimamente cualquier aspecto de la sociedad en la que vives. A los cubanos nos han enseñado a «hablar bajito» cuando de criticar la gestión gubernamental se trata. Callar, tragar e intentar seguir en «la luchita», para evitarnos problemas. Es entendible, por tanto, que a las personas les cueste tanto desprenderse de esa mentalidad. Yo creo que el tuitazo de ayer es válido, decir lo contrario sería un intento de coartar la libertad de expresión de quienes participaron. El problema con internet y el acceso a sitios web es real, pero hay victimarios en Washington y en La Habana. El problema de acceso a muchas de esas plataformas se resuelve con el uso de una VPN, hablando objetivamente y sin ánimos de justificar esa situación. Ojalá existiera también una VPN para eliminar las trabas en las fuerzas productivas, para que regresen los guantes o los sillones de estomatología, para que por culpa de Acopio no se echen a perder los productos de nuestros campesinos, para poder comprar comida en la moneda en la que nos pagan, etcétera. Yo no me sentiría orgullosa de exigirle nada a un gobierno extranjero cuando no me atrevo a hacer lo mismo con el mío.

 

 

Yucabyte
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