Miami: Exposición denuncia crisis del sistema de salud cubano

Ilustración: Alejandro Cañer

¿Ves ese cuadro? No, eso que ves no es una decoración que se repite con el mismo patrón, como la cenefa ornamental que tienes en la cocina: son fotos en miniatura de los baños sucios de un hospital cubano. ¿Y ese otro? No, no es una sábana con un estampado de flores: es sarna sin tratar y enrojecida por la irritación.

Todo eso que ves forma parte de La mano esclava, una exhibición de fotografía documental y artística sobre las misiones médicas en Cuba que estará hasta el día 13 de agosto en la galería The Art Space, de Miami, galería que en el mes de mayo presentó algunas de las obras que Luis Manuel Otero hizo desde prisión.

Ana Olema, curadora de la exposición, se preguntó de qué forma podía documentar este tema, si, como ella misma dice, no había sido tratada por artistas cubanos. En su búsqueda tampoco dio con fotógrafos profesionales que tuvieran un registro más estético o cuidado de lo que sucede dentro de los hospitales en Cuba.

Encontró la respuesta en la gente. “Decidimos utilizar lo que la ciudadanía, lo que los cubanos han ido mostrando por su propia voluntad para querer contar, narrar este genocidio en cámara lenta. Y usando eso lo reconvertimos en determinados lenguajes, determinadas metáforas que estuvieran ya dentro del territorio artístico, digamos la ironía, el sarcasmo, el doble sentido, la apropiación”.

La mano esclava surge de una colaboración entre las oenegés Víctimas del comunismo y Outreach Aid to the Americas (OAA) y también de la Umbrella Art Foundation, organización de la cual Olema es la presidenta. “Es una exhibición muy particular”, dijo la artista a YucaByte, “no solamente por el tópico, sino por la operatoria que hemos tenido que utilizar”.

Las obras de arte van sobre dos grandes líneas. La primera es la desvergüenza: en relación a la compra y venta de médicos cubanos, lo que comúnmente se conoce como las misiones internacionalistas. Un negocio que tiene el gobierno cubano con algunos países, siendo México el ejemplo más notorio de los últimos tiempos.

La segunda es la crisis sanitaria que sufre el sistema de salud cubano. La cual, nos comentó Olema, “lleva muchos, muchos, muchos años, pero que apenas se está exhibiendo a partir de (la llegada de) las redes sociales”.

Precisamente, el uso del arte como forma de memoria y de documentación de las negligencias médicas es una de las ideas que justifican esta expo. Algo similar a lo que ocurre en Cuba cuando la ciudadanía emplea las redes para denunciar. “Si no contamos esto, en el futuro el socialismo puede hacer un negacionismo total”, opina Olema.

La también activista política dijo que el mérito era también de la gente que tomó esas imágenes. “Yo no soy la artista, para mí los artistas son todos los cubanos que han ido construyendo esos relatos”.

Misiones médicas cubanas: una forma de esclavitud moderna

Las misiones médicas que promueve el estado cubano han sido catalogadas como “trabajo forzado” por la Relatoría Especial sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuencias; y la Relatoría Especial sobre la trata de personas, especialmente mujeres y niños, ambas vinculadas la ONU.

Javier Larrondo, presidente de la ONG Prisoners Defenders, dijo en el mes de mayo, durante una iniciativa de su organización, que la primera de sus luchas era detener esa forma de esclavitud. “La otra es acoger a esas personas como víctimas de esclavitud, que hoy en día no son reconocidas. Queremos que haya un reconocimiento activo y no solo pasivo. No solo es decir que cuando te acercas a mí yo te reconozco, sino que yo de antemano te diga que te voy a proteger y que no te preocupes si dejas la misión” explicó aquella vez.

En la iniciativa de Prisoners Defenders se abogó por la reanudación del Cuban Medical Porfessional Parole, un programa del gobierno estadounidense que estuvo activo desde 2006 hasta 2017 y que otorgaba visas a profesionales de la salud que abandonaran las misiones impulsadas por el gobierno cubano. También se denunció la separación familiar causada por la llamada “Ley de los 8 años”, que es el castigo que impone el gobierno cubano a los profesionales de la salud que abandonan misiones médicas oficiales.

“Hay miles de médicos en estos momentos que no han podido ver a sus familias, a sus hijos y están siendo objeto de este tipo de represión por parte del régimen” comentó la activista Joanna Columbié. “Hay evidencias, a través de distintas organizaciones que han hecho investigaciones, de cómo se ha llevado a cabo todo este proceso de la captación de los médicos, de que muchos de ellos han dicho que no han querido ir, pero se han visto presionados, otros han visto amenazadas a sus familias dentro de Cuba, no reciben sus salarios si ellos no cumplen el tiempo de la misión. Y algo importante: son declarados desertores del sistema de salud”.

La cantidad real que ingresa el poder en Cuba por los servicios de estos profesionales es poco clara. José Luis Rodríguez, exministro de Economía, declaró que entre 2011 y 2015 se ingresaron por este motivo 11.543 millones de dólares como promedio anual. Más reciente, en el año 2021, Yamila de Armas Águila, directora de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, S.A. dijo que el 80 por ciento de las exportaciones de 2020 le correspondían a ese sector.

Javier Peña, director de relaciones públicas y comunicaciones de Outreach Aid to the Americas, denunció a nuestro medio que “estas misiones han estado siendo utilizadas por ya décadas, y es un mecanismo que trae ingresos muy grandes para el régimen cubano, han llegado a ser más grandes que el turismo. Y es una explotación, un abuso que el sistema ha tratado de ocultar, ayudado por los gobiernos con los que tienen estos acuerdos”.

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