Mayelín Rodríguez Prado: 15 años de condena por un «live» en Facebook

Ilustración: Carmen Barruecos

La joven Mayelín Rodríguez Prado fue condenada a 15 años de cárcel a finales de abril de 2024 por los presuntos delitos de propaganda enemiga y sedición. El régimen de Miguel Díaz-Canel la emprendió contra ella por haber transmitido en Facebook las protestas antigubernamentales que ocurrieron entre el 18 y el 20 de agosto de 2022 en Nuevitas. Ahora Mayelín cumple su castigo en Kilo 5, la cárcel para mujeres ubicada a las afueras de la ciudad de Camagüey.

«Mayelín intentó quitarse la vida en prisión varias veces hiriéndose los brazos», dijo a YucaByte desde Camagüey el periodista independiente José Luis Tan Estrada. «Ahora se ha tenido que hacer tatuajes sobre los brazos por la misma depresión; ha estado alejada de su niña».

Cuando Mayelín fue detenida, transcurridas las protestas, tenía 21 años. La separación de su hija pequeña y los problemas que ha tenido durante estos casi dos años en prisión, han marcado su estado de ánimo. «Mi vida me ha cambiado después que fui detenida arbitrariamente por la Seguridad del Estado», declaró la joven a este medio a través de Tan Estrada. «Mi día a día aquí es complejo, solamente el hecho de estar en la prisión ya lo hace insoportable, difícil, insostenible. Pero a la vez no pierdo la esperanza y sé que voy a salir antes. Va a haber un cambio de sistema; la justicia al fin va a prevalecer y todos nosotros vamos a salir antes de las injustas condenas que nos han impuesto».

Tan Estrada mantiene una comunicación frecuente con la joven. Ella lo llama desde la cárcel y lo pone al corriente de su situación. Ante la posibilidad de que fuese reprimida por las autoridades penitenciarias, Mayelín se negó a grabar un audio con su voz para dar testimonio. Sus palabras llegaron a YucaByte gracias a la colaboración de Tan Estrada. Esta redacción intentó comunicarse vía telefónica con la prisión Kilo 5 para indagar sobre la situación de Mayelín, pero nadie contestó las llamadas.

«Yo casi ni me levanto, paso todo el tiempo acostada», detalla la presa política sobre su encarcelamiento. «He renunciado a trabajar para el sistema aquí dentro de la prisión. No voy ni a tomar el sol. Me han tratado de hacer la vida imposible aquí. Las condiciones son precarias. Yo estaría dispuesta a ser excarcelada a cambio de salir de Cuba y exiliarme, como una manera más para seguir luchando por la libertad de Cuba».

Para Mayelín, no es una opción pasar 15 años en la cárcel. Su condena es la más alta entre los manifestantes de Nuevitas que terminaron detenidos y arrestados tras las protestas. Otras 13 personas recibieron condenas de entre cuatro y 12 años de prisión. 

Elena Larrinaga, una activista cubana exiliada en España que ha seguido el caso de Mayelín, señala que con estos castigos el régimen trata de amedrentar a las mujeres. «El Gobierno sabe que la mujer en Cuba, debido a las circunstancias extremas que vive el país, es un agente inequívoco y motor del cambio. Quiere de alguna manera neutralizar este empuje femenino, por otro lado imposible de detener, y acuden a lo único que pueden hacer: atemorizar», explica Larrinaga.

«Tenemos que ser conscientes, y creo que el Gobierno lo es, de la importancia de la mujer en todos estos pronunciamientos», continúa Larrinaga. «Las mujeres y madres cubanas, tienen un sentido fuerte de la familia, de su bienestar y desarrollo. El Gobierno cubano le ha negado el futuro a la sociedad en su conjunto y a los jóvenes en particular. Esto es una afrenta directa a la mujer. Ellas son las que han animado a sus hijos y familiares a salir y expresar su descontento, y a exigir lo que por derecho les pertenece. Este empuje ha sido esencial». 

A mediados de marzo de 2024, la organización independiente Justicia 11J denunció que 62 mujeres estaban presas en Cuba por motivos políticos y que más de la mitad eran madres. La mayoría de ellas participó en las manifestaciones del 11 y 12 de julio de 2021.

Ileana Álvarez, la directora de Alas Tensas, una revista feminista cubana, explica la vulnerabilidad de las mujeres en el actual contexto represivo cubano: «Es otro intento del régimen ―que sabe que puede haber otro estallido social generalizado en toda Cuba― de acallar la voz de los disidentes. Principalmente de las mujeres que han liderado con mucha valentía las últimas protestas. Esta condena ejemplarizante de Mayelín, terrible, sigue un patrón machista del régimen cubano de silenciar a las mujeres que participan en política. También está el hecho de que Mayelín, además de filmar las protestas, evidenció el accionar abusivo de la policía cubana, y en este caso concreto contra menores, contra niñas. Ellos no lo iban a dejar pasar, de ahí que esa condena fuera la más alta de los encausados por las manifestaciones de Nuevitas».

Álvarez hace referencia a una transmisión realizada en Facebook por Mayelín el 20 de agosto de 2022. «Miren mi gente, estas son las niñas que la Policía de Nuevitas golpeó», dijo la mujer antes de darle la palabra a una menor de 11 años. La niña relató cómo ella y su «amiguita», otra niña que sale a su lado en el video, habían tratado de impedir que arrestaran a alguien. «Una pila de policías nos cayeron arriba», dijo la menor, «y uno gordo fue el que me metió duro», agregó. El video concluía exponiendo las presuntas lesiones que habían sufrido las niñas a manos de las autoridades.

Este tipo de acciones de denuncia son especialmente reprimidas por el régimen cubano. «Las redes sociales son una terrible amenaza para ellos», explica Larrinaga. «La dictadura siempre ha controlado y manipulado la información hacia el exterior, y la exposición de la realidad les asusta. Tienen conciencia de que les perjudica enormemente y pone en evidencia la realidad que ellos han intentado solapar durante tanto tiempo».

Giselle Morfi, una abogada del Centro de Información Legal Cubalex, denuncia las irregularidades en el caso de Mayelín: «A ella la detuvieron por transmitir en vivo las protestas de Nuevitas, y esto viola su derecho a la libertad de expresión y el acceso a la información. Este último es un derecho que tiene una doble dimensión, no es solamente cuando se le viole a una persona, también esto implica que la sociedad no puede informarse. Mayelín estaba transmitiendo un hecho de relevancia social, completamente público. Por lo tanto, la sociedad tiene derecho a saber lo que está pasando en tiempo real, y a conocer cómo actúan las autoridades al respecto».

Como ha ocurrido con la gran mayoría de presos políticos cubanos, en este caso se ha violado hasta el marco legal que ha establecido el régimen cubano. «Esos derechos ejercidos por Mayelín están reconocidos por la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la propia Constitución cubana… Incluso el Código Penal cubano también tiene una protección específica para las libertades de expresión, aunque constantemente se están incumpliendo», explica Morfi.

Resulta paradójico que en el caso de Mayelín, lejos de delinquir por publicar sobre las protestas, la ley cubana determina que eso era su deber de cierta forma. «En Cuba no existe una ley específica que prohíba el acto de filmar una protesta o de filmar a las autoridades en el ejercicio de sus funciones, todo lo contrario. Esa es una obligación que tienen todas las personas: denunciar el abuso de la autoridad y cualquier delito del que tengan conocimiento. De hecho, hay un delito que es el incumplimiento del deber de denunciar. Las imágenes que publicó Mayelín mostraban escenas de violencia policial ejercida contra las niñas», detalla la abogada especializada en los casos de presos políticos.

Como ya ha denunciado YucaByte en otros reportajes, estas detenciones muestran un patrón represivo por parte del Estado cubano. «Todas las personas que intentan visibilizar lo que está pasando, la realidad comprobable, son criminalizadas con el objetivo de infundir miedo y de lograr un efecto inhibitorio para que a nadie más se le ocurra hacer este tipo de filmaciones y de exposiciones públicas», subraya Morfi.

Álvarez, la directora de Alas Tensas, hace hincapié en los extremismos represivos que se ejercen contra las mujeres cubanas: «El régimen ha aumentado su dureza porque quiere a las mujeres en la casa, las quiere sumisas, calladas. Con el caso de Mayelín quieren mandar un mensaje de terror: ‘Miren lo que les puede pasar si se atreven a protestar, 15 años, quizás más, quizás 30 años, o cadena perpetua, como establece el Código Penal’. Es que este caso es tan indignante, que una se asombra que el feminismo internacional calle o vire el rostro hacia el otro lado».

La ONG Human Rights Foundation (HRF) denunció a principios de mayo la condena impuesta a esta presa política después de pasar casi dos años en prisión: «Mayelín, de 23 años y madre de una niña de tres, fue una de las 14 personas sentenciadas en medio de la represión del régimen para impedir que la gente compartiera la realidad de la vida bajo sus políticas represivas. HRF condena al régimen cubano y le pide que libere inmediatamente a todos aquellos encarcelados ilegalmente por defender los derechos humanos y exigir el fin del gobierno unipartidista en la Isla».

El hecho de que casos como el de Mayelín no estén más presentes en determinados medios de comunicación o espacios de denuncia, responde a diferentes causas. Una de las principales es el aislamiento en el que permanecen los presos políticos durante el cumplimiento de sus condenas. Ese aislamiento se potencia por las reiteradas amenazas que ejerce sobre sus familiares la Seguridad del Estado. YucaByte se puso en contacto con la madre, la tía y la abuela de Mayelín, pero ninguna ofreció declaraciones. La abuela de Mayelín es quien se encarga de cuidar a su hija pequeña.

Durante el tiempo que ha pasado en prisión, Mayelín ha sido víctima de innumerables actos represivos. A principios de junio de 2024, Tan Estrada denunció que la presa política sufría «condiciones inhumanas» en una celda de castigo. «Tras ser arrestada, Mayelín quedó en un estado de indefensión que posibilitó que le aplicaran también técnicas de tortura», recuerda Morfi. «Una tortura fue la denegación de atención médica mientras ella se encontraba con fiebre y gripe. Esto, como se hizo con el objetivo de castigarla, constituye una tortura. Se reportó también que en octubre de 2023 una reclusa común entró a su celda y la amenazó de muerte, destruyendo varias de sus pertenencias personales. Los estándares cubanos e internacionales establecen que una persona con prisión preventiva, como es una medida cautelar, tiene que estar separada de las personas que ya fueron sancionadas, mucho más de aquellos que cometieron delitos graves como el asesinato».

Según Morfi, el incidente con la reclusa común fue lo que provocó el intento de suicidio de Mayelín: «Esto es una muestra del efecto que causa la tortura. Luego de que se hiciera daño la ingresaron en el centro médico de la prisión. O sea, ni siquiera buscaron un centro especializado con psicólogos o psiquiatras para tratarla. En ningún momento ha tenido una atención médica de acuerdo a las condiciones de su caso. Esto busca intimidarla y silenciarla completamente».

A raíz de todos estos episodios represivos contra mujeres presas políticas, Cubalex lanzó a principios de mayo de 2024 la campaña «Derechos negados: Mujeres encarceladas por motivos políticos en Cuba». La iniciativa buscaba denunciar las violaciones de derechos humanos y la «violencia sistemática» que sufren las prisioneras políticas en la Isla.

No es casual que las mujeres cubanas sufran este hostigamiento constante por parte del régimen. Con peticiones de agua, comida, atención médica o viviendas, decenas de mujeres han protagonizado en los últimos años cierres de calles, protestas frente a instituciones y hasta cuestionamientos directos a representantes del poder político cubano. 

Álvarez, a partir del monitoreo que dirige, resume ese protagonismo femenino de la siguiente forma: «El papel de las mujeres ha sido crucial para mantener viva la fe de que es posible un cambio, y que es posible otra Cuba por más que intenten reprimir a los que se enfrentan a esa maquinaria totalitaria. Por mucho que intenten acallar el grito justo de las mujeres y las madres cubanas, no lo van a lograr, porque hay algo más fuerte que toda esa represión y es querer otra vida para sus hijas e hijos, y para ellas mismas».

De acuerdo con Tan Estrada, Mayelín asegura no arrepentirse de haber visibilizado las protestas de Nuevitas. Gracias a sus videos y denuncias se supo la violenta represión que desató el régimen cubano en esa ciudad desde el 18 de agosto. A fin de cuentas, su detención y estancia en prisión también han estado plagadas de hechos represivos. 

«La detención de Mayelín fue completamente ilegal, porque ella no cometió ningún delito», insiste Morfi. «Tampoco se cumplieron las garantías del debido proceso que establecen los estándares internacionales y las normativas cubanas. Por ejemplo, no se respetó el principio de presunción de inocencia, ella todo el tiempo fue tratada como culpable a pesar de la ausencia de pruebas en su contra. Ella fue citada, interrogada sin presencia de un abogado, y además fue amenazada por la Seguridad del Estado. Mayelín estuvo encarcelada durante un año y medio sin una acusación formal. Con ella se violó el principio de celeridad que debe primar en los procesos penales, y está regulado en la legislación cubana».

En estos momentos, continúan las violaciones del proceso jurídico que mantiene a Mayelín en la cárcel. La respuesta de su apelación está fuera de término. El abogado que media ante las autoridades (y representa también a otros manifestantes encarcelados de Nuevitas), le dijo hace poco que «no sabe nada de eso».

*YucaByte agradece especialmente al periodista independiente José Luis Tan Estrada por su colaboración para este reportaje.

Graduado de Periodismo en la Universidad de La Habana. Asentado en Madrid desde 2021, escribe en Diario de Cuba, El Estornudo y en el periódico español El Confidencial.
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