Cuba: Derechos digitales en crisis (1-29 febrero de 2024)

Ilustración: Alejo Cañer

El post de Facebook “Para los que dicen que el que empuja no se da golpes: estoy planeando una manifestación, es pa’ la calle, no detrás de una pantalla” le ha costado a la youtuber cubana Sulmira Martínez Pérez más de un año de cárcel, donde continúa en espera de juicio.

Salem de Cuba, como se le conoce en redes sociales, fue detenida horas después de la publicación. Tras más de 40 días bajo constantes interrogatorios en Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado (SE) en La Habana, fue trasladada a la Prisión de Mujeres de Occidente, conocida como El Guatao. 

Según declaró su madre, Norma Pérez Ferrer, a Diario de Cuba, la joven de 22 años está acusada de “propaganda contra el orden constitucional”. Aunque no tiene aun petición fiscal, el supuesto delito contempla sanciones de entre cuatro y 10 años de privación de libertad a quienes, en el espacio físico o digital, inciten “contra el orden social, la solidaridad internacional o el Estado socialista (…) mediante la propaganda oral o escrita o en cualquier otra forma”. 

Cada día resulta más arriesgado para cualquier cubano dentro de la Isla publicar contenido en redes. El régimen censura no solo a quienes lo encaran directamente o a quienes denuncian cómo se vive día a día, sino también a quienes organizan iniciativas ciudadanas en respuesta a la crisis humanitaria.  

El activista Alberto Betancourt Pérez (conocido como Generosidad Cristiano Jerusalén) permaneció detenido durante dos días, entre el 28 de febrero y el 1 de marzo, tras presentarse a una citación para interrogatorio con la SE. Según contó a Martí Noticias, le preguntaron sobre su participación en la recogida de fondos para Amanda Lemus Ortiz, la niña de dos años que viajó a España para recibir un trasplante de hígado, luego de esperar más de un año por esa operación en Cuba. Los oficiales sancionaron a Betancourt con una multa de 30 CUP por el supuesto delito de “desórdenes públicos”, y le confiscaron su celular, aunque el Código Penal no establece el decomiso de equipos por esa supuesta infracción. 

Varios familiares de presos políticos, miembros de la organización Cuba de Luto, fueron igualmente detenidos y silenciados con cortes de internet el 23 de febrero. Esta vez, el propósito del operativo de la SE fue impedir que participaran en la misa al opositor Orlando Zapata Tamayo, fallecido hace 14 años tras una huelga de hambre de 86 días en prisión. 

El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) denunció que Delanis Álvarez Matos, esposa de Duniesky Ruiz, estuvo bajo arresto domiciliario. Mientras, fueron detenidos Luis Rodríguez Pérez, esposo de Angélica Garrido; y Marta Perdomo y Jorge Martín, padres de Jorge y Nadir Martín Perdomo. 

La SE montó además un operativo policial en torno a la casa de Liset Fonseca, madre de Roberto Pérez Fonseca, donde se ofició la misa. Tanto ella como Ana Mary García y Layda Yirkis Jacinto, madres de Brenda Díaz García y Aníbal Yasiel Palau Jacinto, respectivamente, estuvieron horas sin servicio de internet por datos móviles. 

Interceptar a las personas en la calle ya es una práctica común del régimen. El 7 de febrero, dos oficiales apresaron al periodista José Luis Tan Estrada cuando se dirigía a entregar unas donaciones de insulina para niños ingresados en el Hospital Pediátrico de Camagüey. 

En Villa Luisa, sede de la SE en esa provincia, fue interrogado durante más de tres horas por tres oficiales. Uno de ellos lo amenazó con “engordarle” un expediente con sus publicaciones en redes sociales y en el medio independiente CubaNet

Tan Estrada contó a YucaByte que le quitaron el teléfono en el momento de la detención; aunque por su experiencia el año pasado, cuando lo arrestaron de imprevisto en la calle, logró apagar a tiempo el celular. Estuvo más de siete horas sin internet. “Pero desde hace más de un año mi teléfono no se conecta a la red 4G. Me paso tres o cuatro horas sin servicio, y por lo general es muy lento”, explicó.

“A ETECSA le he reclamado varias veces, y la respuesta que me dan es que tengo que poner el teléfono en modo avión, o revisar bien la configuración. No me dan una respuesta concreta”, también contó  el periodista, quien es blanco constante de acoso en las redes. “Los ataques personales son muchos: me dicen ‘vende patria’, ‘terrorista mediático’, ‘mercenario’ y todo ese discurso de las ciberclarias”. 

Asimismo, varios activistas sufrieron cortes de internet en febrero de 2024. A Adelth Bonne Gamboa le suspendieron el servicio el 8 de febrero, cuando transmitía en directo para CubaNet. Mientras, el opositor Juan Luis Bravo y la dama de blanco Yolanda Santana Ayala estuvieron sin internet los días 13 y 18, respectivamente. 

Por su parte, los medios independientes continúan siendo blanco de hackeos y ataques coordinados. Esta vez quedó inhabilitado por 48 horas el sitio web de ICLEP, que publica seis medios locales en las provincias Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, La Habana, Sancti Spíritus y Villa Clara. 

El Instituto reportó que las direcciones IP involucradas en el hackeo provenían de servidores ubicados en China. Aunque aclaró que “es posible que este IP haya sido enmascarado por una VPN, lo que hace más compleja la atribución del ataque”. 

Normando Hernández, director general del ICLEP, declaró a YucaByte que varias personas en Cuba le alertaron sobre la imagen que mostraba la página ―una calavera sobre un fondo negro con códigos informáticos―, el 14 de febrero. Y, aunque los atacantes lograron infiltrarse en los archivos del servidor, el sitio no sufrió pérdidas de información. 

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