Pagos móviles en Cuba: las posibilidades detrás de un anuncio lacónico 

Ilustración: Rafael Alejandro García

El pasado 29 de julio, el ministro de Comunicaciones de Cuba, Jorge Luis Perdomo, compareció en el programa oficial  “Mesa Redonda” para anunciar algunas acciones de su sector como parte de la estrategia de recuperación económica del Gobierno ante la crisis agudizada por el coronavirus. 

Una de las medidas anunciadas fue: “Evolución de la plataforma Transfermóvil a una plataforma de depósitos de saldos y pagos en el teléfono celular (monedero móvil de Etecsa), con capacidad para atraer moneda libremente convertible desde el exterior y facilitar el pago de servicios en el país”.

Según explicó el ministro, las nuevas medidas se implementarán en dos etapas. Primero, se permitirá que cualquier dinero que se le deposite a Etecsa para telecomunicaciones pueda utilizarse para pagar servicios de esta índole desde ese monedero. Luego, el pago se extenderá a otros servicios que se ofrecen en el país. 

“Lo que vamos a tener es un depósito de dinero para pagar con el teléfono móvil. Es como si el teléfono móvil fuera una tarjeta bancaria”, dijo el titular.

La medida fue anunciada sin más detalles. Perdomo no especificó la forma de pago móvil que se desarrollará. En un momento de su intervención comentó que se podrían comprar productos, pero no precisó cómo. Tampoco aclaró de qué manera funcionarán los pagos y las recargas de saldos en un país donde circulan tres monedas. Asimismo, dejó de explicar cómo esta medida se complementaría con otras para ampliar la tenencia de teléfonos inteligentes y el acceso a Internet que debe acompañar a este tipo de estrategias. 

El 9 de septiembre, en la Síntesis de la Estrategia Económico-Social publicada por el Ministerio de Economía y Planificación, volvió a mencionarse la implementación del llamado monedero electrónico. 

Durante varias semanas YucaByte trató de contactar a funcionarios de Etecsa y del Ministerio de Comunicaciones (MINCOM) para obtener más información al respecto; sin embargo, ninguno de ellos respondió por ninguna vía. Ante esta falta de transparencia y por la importancia de la medida anunciada, ofrecemos a nuestros lectores algunos elementos técnicos sobre los pagos móviles y la manera en que podría aplicarse en Cuba esta nueva modalidad.

Diferentes modalidades de pagos móviles

Los pagos móviles o m-payment son cualquier tecnología de pago que utilice un dispositivo móvil en lugar de tarjetas o efectivo.

Aunque para algunos puedan parecer novedosos, los pagos móviles tienen más de dos décadas de existencia. En 1997, Coca Cola hizo el primer experimento en Finlandia con una máquina expendedora de refrescos que permitía realizar pagos usando SMS.  En 1999 las compañías Ericsson y Telenor Mobil incluyeron los pagos móviles como una de las opciones para adquirir boletos de cine. Cuatro años después, 95 millones de usuarios habían realizado compras mediante esta tecnología. En la actualidad continúa la expansión y diversificación de esta modalidad de pago, tanto en países del primer mundo como en otros en vías de desarrollo.

Tecnología NFC. Foto: Halvard Lundgaard

Esta forma de pago posee entre sus ventajas la centralización de distintas operaciones en un mismo dispositivo, la integración de diferentes tarjetas y métodos de pago en un solo sistema. Además, disminuye el uso y portación de dinero físico y agiliza las operaciones entre consumidores y vendedores, entre otras virtudes. 

Son múltiples los tipos de pagos móviles que se utilizan hoy día. Uno de ellos se vale de la tecnología NFC (Near Field Communication) integrada a teléfonos y terminales de pago, los cuales, al acercarse, permiten que se ejecute la transacción mediante comunicación inalámbrica de corto alcance. Otra forma es a través de ondas de sonido que emite la terminal de pago y que el móvil, mediante una aplicación, convierte en señales analógicas para aprobar la transacción sin necesidad de conexión a Internet. Algunos teléfonos emplean la tecnología MST (Magnetic Secure Transmission) y emiten una señal magnética que imita la banda de una tarjeta de banco y que la terminal procesa como tal para ejecutar un pago. 

También desde el móvil se realizan pagos en internet a través de navegadores, ingresando los datos de las tarjetas u otra vía de pago. En países en vías de desarrollo con bajos niveles de bancarización suelen emplearse los SMS como método para realizar pagos: en este caso se utiliza el saldo prepagado del móvil como efectivo o, en cambio, el monto a pagar se añade a fin de mes a la factura telefónica. Otra modalidad recurrente ha sido el desarrollo de aplicaciones móviles desde las cuales se pueden hacer transacciones. Recientemente, se ha incluido el pago mediante lectura de códigos QR que contienen el monto del servicio o producto adquirido. 

En Cuba ya se realizan pagos móviles a través de las aplicaciones EnZona y Trasnfermóvil. Según la escueta información ofrecida por Perdomo, esta última aplicación será el método para la nueva modalidad de pagos.

Transfermóvil cuenta con versión oficial para Android, pero no para iOS. Para usarla es necesario tener asociada una tarjeta del Banco Metropolitano, el Banco Popular de Ahorro o el Banco de Crédito y Comercio, en cualquiera de las tres monedas que circulan en el país.

Según explica el ingeniero informático Jorge Noris, fundador del blog “TuAndroid”, la plataforma funciona a través de códigos USSD que se envían desde el teléfono a una pasarela de pago con la información de la operación a realizar. Esta se comunica con el banco del cliente, realiza el pago y envía un SMS al usuario con el resultado de la transacción. 

Las compras también pueden realizarse en tiendas físicas, mediante lectura de los códigos QR en los productos, y en línea, en las páginas web de establecimientos que cuentan con este servicio así como en la tienda TuEnvío. Para esta última modalidad es necesario tener conexión a Internet. 

 

La novedad del anuncio hecho por el ministro se resume en que, a partir de la entrada en vigor de la medida, la compra de productos y el pago de servicios podría realizarse con un saldo que no está depositado en una tarjeta magnética, como ha ocurrido hasta ahora. Esta opción elimina problemas relacionados con el acceso a infraestructuras bancarias deficientes y la tenencia de tarjetas magnéticas; y aprovecha las redes y opciones existentes para la compra de saldo móvil, por lo general más asequibles y extendidas.

Sin embargo, la duda radica en qué tipo de saldo se emplearía para estas operaciones.

La nueva forma de pago móvil en Cuba

Según los especialistas consultados por YucaByte, son dos las formas en que se podría implementar el pago desde los móviles sin tener asociada una tarjeta magnética y empleando dinero depositado en las arcas de Etecsa: uso del saldo telefónico y creación de un monedero electrónico en Transfermóvil. 

Erich García, creador del sitio de compraventa “Bachecubano”, considera que con esta medida el Gobierno pudiera formalizar una opción que ya emplean los cubanos: el uso del saldo telefónico para pagos de productos y servicios.

Pantallazo de un anuncio en Revolico.

“Ese saldo que tiene la gente en el móvil es dinero que entra de dos formas: mediante recargas del exterior o a través de la compra de saldo a Etecsa dentro del país, ya sea en oficinas comerciales o por Transfermóvil. El extra que te dan en los bonos es aparte y no se puede mover, por tanto, el saldo es equivalente a dinero real”, razona Erich. 

Técnicamente es posible utilizar esta plataforma para gestionar el saldo como si fuera una moneda virtual. De hecho, lo considera muy sencillo. “Basta con agregar un selector de medio de pago en Transfermóvil que elija entre tarjeta bancaria o saldo móvil, y cuando se seleccione esta última, se resta al saldo el monto de la transferencia, que luego Etecsa le paga a la entidad que ofertó el producto o el servicio. 

Pero en la Isla circulan tres monedas, con las cuales puede adquirirse saldo móvil en diferentes variantes. Cuando se habilite la posibilidad de pagar productos utilizando el saldo móvil, aún deberá determinarse la moneda de pago, pues algunos de estos bienes se ofertan de manera exclusiva en divisas(por ejemplo, alimentos, electrodomésticos, piezas automotrices, teléfonos inteligentes).

 

Esto genera un reto adicional para los programadores de la aplicación. Pudiera darse el caso de que alguien reciba una recarga desde el exterior de 300 USD y que en un establecimiento de Etecsa agregue 200 CUC, de manera que tendría un saldo neto de 500 en ambas monedas. Si esa persona quisiera comprar en una tienda en MLC un split de $361.00 utilizando su saldo móvil, la plataforma tendría que ser capaz de reconocer que en esa tienda el cliente solo puede disponer de la cantidad abonada desde el exterior en USD y que resulta insuficiente para adquirir el artículo. 

Sin embargo, según García esto tampoco es muy complicado a nivel técnico. Se solucionaría agregando un campo que corresponda a recargas solamente en MLC y que el dinero depositado por esa vía no tenga fecha de caducidad y permita emplear el saldo para la compra de productos en esa moneda. 

Para Noris, la otra forma sería crear un monedero electrónico en la plataforma Transfermóvil, con un funcionamiento similar al de PayPal, que cuente con la opción de pagar con un saldo específico en esta aplicación. El dinero para este monedero podría ser transferido desde otras cuentas en Trasnfermóvil, tarjetas bancarias y depósitos desde el exterior, pero esta última vía tendría que enfrentar las mismas dificultades que existen en la actualidad para el envío de remesas a Cuba.  

Aunque el ministro de Comunicaciones no anunció la fecha de implementación de esta medida, y los funcionarios de este organismo y de Etecsa se niegan a brindar información al respecto, el Gobierno podría estar urgido de implementar su nuevo plan. No solo por lo que significa en términos de informatización de la sociedad, sino también porque se presenta como una posibilidad para aumentar la captación de divisas en un contexto marcado por la caída de importantes vías de ingresos.

Según datos de The Havana Consulting Group & Tech, una firma consultora radicada en Estados Unidos y especializada en el tema, en 2017 Etecsa ingresó por concepto de recargas desde el exterior a través de Internet más de 136 millones de dólares, un monto que debe haber crecido considerablemente en la actualidad, aunque no existan cifras oficiales públicas. 

Si se formaliza la posibilidad de realizar pagos utilizando el saldo móvil es lógico que el monto de las recargas desde el exterior aumente, ya que crecerán las posibilidades de gastos y algunas personas verán esta opción como una vía para canalizar remesas hacia sus familiares en la Isla. 

El salvavidas de las recargas de Etecsa

En octubre 2019, para intentar solventar la severa crisis que atravesaba el país a causa de la ineficiencia estructural del modelo y el aumento de las sanciones del Gobierno estadounidense, el Estado cubano echó mano a las remesas desde el exterior como un posible salvavidas. En ese momento abrió tiendas en MLC, en las que solo se podía comprar con tarjetas magnéticas recargadas desde el extranjero.  


En julio, tras la llegada del coronavirus al país, las fuentes de entrada de divisas se redujeron aún más y el Estado, en un movimiento desesperado y muy criticado por la población, extendió la venta en MLC a alimentos y otros productos de primera necesidad que no están disponibles en CUC o CUP. Esto hizo que aumentara el número de personas que solicitaron las tarjetas de débito AIS (American International Service) con las cuales pueden realizarse estas compras una vez que se les deposita saldo desde el extranjero. 

Sin embargo, la nueva vía para la captación de remesas se vio afectada al poco tiempo de estrenarse. Por un lado Fincimex, la empresa militar cubana encargada de manejar las tarjetas AIS, ha tenido problemas para la entrega de los plásticos. Recientemente anunció que por el momento no aceptaría nuevas solicitudes porque la demanda había superado la “capacidad de importación de determinados insumos”. 

Por otra parte, el Departamento del Tesoro estadounidense incluyó en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros al banco cubano con sede en Londres, Havana International Bank. De esa manera prohibió a ciudadanos y empresas, bajo la jurisdicción de Estados Unidos, realizar negocios con esta entidad. Acto seguido, el banco francés Credit Mutuel paralizó los servicios con Fincimex y como resultado se suspendieron los envíos de dinero que por esta vía se realizaban desde Estados Unidos por medio de las agencias Cubamax y VaCuba. 

En medio de este contexto se anunció la próxima implementación de una nueva modalidad de pago móvil con “capacidad para atraer moneda libremente convertible desde el exterior”.

 

Con la medida disminuirían las dificultades asociadas a la obtención de las tarjetas magnéticas requeridas para comprar en las tiendas en MLC. Pero lo más importante es que la vía del pago con saldo podría convertirse, si no surge algún inconveniente asociado al embargo, en una forma para canalizar remesas hacia Cuba.

Esta posibilidad ya había sido señalada por The Havana Consulting Group & Tech cuando, en 2018, advirtió que el rápido desarrollo de la telefonía celular en la Isla constituía “un mercado con un potencial enorme para incursionar con una billetera digital” que permitiera “hacer transacciones para recibir remesas, enviar dinero, pagar servicios, hacer recargas telefónicas, pagar cuentas de Internet, etc.” 

Más allá de la medida

La inclusión de esta modalidad de pago móvil es un paso importante en la demorada informatización de la sociedad. Sin embargo, no se deben perder de vista una serie de elementos que pudieran conspirar contra su correcto funcionamiento y sus resultados. 

En primer lugar están los recurrentes problemas de la plataforma Transfermóvil y la tienda virtual TuEnvío. Constantemente las redes se colman de quejas por la lentitud y congestión del servicio, la demora de las operación, la disponibilidad de productos, los problemas con las compras recibidas, entre otras dificultades. Si estas no son resueltas antes de la entrada en funcionamiento de la nueva opción de pago móvil, es probable que estos problemas se agudicen con el crecimiento de los usuarios potenciales. 

Otro asunto para tener en cuenta es la infraestructura. Aunque se puede comprar con Transfermóvil sin conexión a Internet, mediante la lectura de códigos QR de los productos en las tiendas, una parte importante de las operaciones se realizan de manera virtual, más ahora con las medidas de distanciamiento social impuestas debido a la pandemia de coronavirus. Por tanto, se necesitaría de una mejora de la conectividad a Internet para soportar el tráfico adicional que generarían las compras online, así como una posible disminución de los precios de las muy elevadas tarifas que en la actualidad impone el monopolio estatal Etecsa a los cubanos.

Asimismo, para el uso de la aplicación Transfermóvil se necesitan teléfonos inteligentes, por lo cual el país debería implementar una política que aumente el nivel de penetración de estos equipos y facilite el abaratamiento de sus costos. A ello pudiera ayudar la eliminación de las restricciones a su importación, ya sea por individuos, empresas estatales o pequeños negocios que se dediquen a su venta, una política que ha sido aplicada por otros países en determinados momentos. Sin embargo, la estrategia del Gobierno pareciera ir en la dirección contraria, pues recientemente Etecsa anunció la venta de celulares en MLC (a la cual solo puede acceder una parte de la población) y con precios elevados. 

Otro tema para considerar es la búsqueda de una solución para los usuarios de teléfonos con sistema operativo iOS, ya que la aplicación para estos dispositivos no puede ser desarrollada por una entidad estatal cubana y subida al AppStore, debido a las sanciones de Estados Unidos al Gobierno cubano. 

Por último, aunque esta medida tenga un impacto positivo en una parte de la población cubana, no puede desconocerse que carga con una de las deformaciones de la economía del país y podría contribuir a aumentar la brecha entre quienes tienen posibilidades de recibir recargas desde el exterior y los que no. Al facilitarles el acceso a productos escasos a quienes dominan la tecnología y reciben remesas, se pone a la otra parte de la población en situación de desventaja. De ahí la importancia de que estas medidas sean concebidas con un enfoque integral que permita potenciar sus innegables ventajas a la par que minimizar sus posibles disfunciones. 

*Este texto contó con la colaboración del proyecto de datos Inventario para la localización de información. 

José Raúl Gallego Ramos
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