Ilustración de Llopiz

Fuck me: porno cubano bajo la amenaza del Decreto-Ley 35

Ilustración: Julio Llópiz-Casal

Hace seis meses, cuando Jessy abrió una cuenta en Onlyfans, todo parecía estar a su favor. La cubana de curvas acentuadas y rostro angelical que tiene tatuada en su cuello la frase “Fuck me”, hacía efectivo el derecho a decidir sobre su cuerpo y empezaba a capitalizar su erotismo con ribetes puramente pornográficos. Unos desnudos suyos ya se habían “regado”, y otras personas estaban ganando dinero a su costa, por lo que ella se apropió de su historia, que parecía ser un fracaso, para ganar dinero y, a la vez, saltarse los prejuicios de una sociedad que la juzga por sus fotos sexualmente explícitas. 

Jessy nació el 11 de marzo de 2003, tiene 18 años según su perfil de Facebook, pero su corta edad no le impide ser, al decir de otras muchachas de la farándula, “la cubana más pegada en Onlyfans”. No obstante, Jessy ya no sube contenido para sus fans en la plataforma de pago. “Decidí por mi propia cuenta dejar la plataforma definitivamente”, dice. Últimamente solo sube fotos sexys a su página de Instagram, donde tiene 38.3 mil seguidores, algunos de ellos muy fieles. 

Onlyfans, “un hogar para todos los creadores”

Desde que Onlyfans, plataforma donde los fanáticos pagan a los creadores por sus fotos y videos, anunció que restringiría los contenidos sexuales explícitos, los creadores de este tipo de contenido en todo el mundo se sintieron amenazados. Para los cubanos vino, por las mismas fechas, un problema adicional: el Decreto-Ley 35 (“De las Telecomunicaciones, las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el uso del Espectro Radioeléctrico”), que al regular el uso de las telecomunicaciones, prevé una respuesta gubernamental a incidentes de ciberseguridad, incluyendo acápites sobre la pornografía.

 

 
 
 
 
 
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Cuando salió el nuevo decreto-ley ya Jessy había dejado Onlyfans, aclara. En los días que coincidieron el anuncio de la medida de la plataforma, y la publicación de la nueva regulación en Cuba, pasaron muchas cosas por la mente de Jessy, quien solo ha pensado su salida de Onlyfans como una pausa. “Cuando escuché que Onlyfans iba a quitar el contenido sexual, me quedé asombrada porque más adelante tal vez me lo volvería a abrir pero en otro país, y sí sentí que me podía afectar con respeto a la ley en este país. Pero bueno ya lo había dejado y no creo que hubiese habido ningún problema”, comenta.

Para beneficio de los creadores en el mundo, Onlyfans se retractó de su medida, que entraría en vigor el próximo primero de octubre. Los contenidos XXX ya no serán “baneados” o limitados porque, según un comunicado en Twitter de la plataforma online —que tiene 130 millones de usuarios y 2 millones de creadores que colectivamente han ganado $5 mil millones—, la opinión de estos fue tomada en cuenta. 

“Gracias a todos por hacer oír sus voces. Hemos obtenido las garantías necesarias para apoyar a nuestra diversa comunidad de creadores y hemos suspendido el cambio de política planificado para el 1 de octubre. OnlyFans es sinónimo de inclusión y continuaremos brindando un hogar a todos los creadores”.

Al igual que los creadores del resto del mundo, los cubanos que comparten contenido sexual explícito por Onlyfans, podían respirar aliviados por la suspensión de la medida. Pero solo a medias. 

El Decreto-Ley 35 y la resolución 105: porno, protestas y Revolución

En la isla caribeña se enfrentan a otra barrera real en el entorno virtual, desde el 17 de agosto. Ese día el gobierno hizo público el Decreto-Ley 35 y otras normas de menor rango que regulan el uso de telecomunicaciones, incluyendo el internet y la radio, como parte de un objetivo de “defender” la revolución cubana, lo que no significa otra cosa que perpetuarla en el poder, luego de 63 años de gobierno, transitando de Fidel a Raúl Castro, y de este a Miguel Díaz-Canel. 

Como hecho inédito en estas décadas, no obstante, tuvo lugar el pasado 11 de julio un gesto simultáneo de la ciudadanía harta de escasez de alimentos, medicinas y libertades, que salió a las calles del país, primero en San Antonio de los Baños y Palma Soriano; luego la protesta fue extendida a localidades de las 14 provincias. Las autoridades lo achacan a la acción movilizadora de las tecnologías de la información y las comunicaciones, aunque se empeñan en atribuir su éxito a maniobras de golpe blando promovidas desde Estados Unidos y en particular el exilio de Miami. Lo cierto es que el alcance de las protestas sorprendió tanto al exilio como a los propios cubanos dentro del país, quienes han tenido que soportar una respuesta hostil y represiva del poder anquilosado de La Habana.    

El Decreto-Ley 35 y su complementaria Resolución 105, de agosto de 2021, pese a que fueron anunciados desde abril, son también expresiones de la reacción gubernamental a lo ocurrido el 11 de julio y sus antecedentes, así como una proyección que busca amedrentar en lo adelante la participación ciudadana en la política mediante el uso de la tecnología. En este sentido, las normas legales publicadas en la Gaceta Oficial número 92 (2021), tipifican los llamados “incidentes de ciberseguridad”, al igual que lo concebido  como “evento de ciberseguridad”. 

Por un lado, la norma descrita en la Resolución 105, considera que es un incidente de ciberseguridad “cualquier evento que se produzca de forma accidental o intencional, que afecte o ponga en peligro las tecnologías de la información y la comunicación o los procesos que con ellas se realizan”. Por otra parte, entiende como evento de ciberseguridad al “cambio en el estado de un sistema o servicio, que puede generar una alerta o notificación creada por un elemento de configuración, servicio o herramienta de monitorización”. Define además la categoría de “peligrosidad” como “la potencial amenaza que supondría la materialización de un incidente en los sistemas y servicios TIC, fundamentada en las características intrínsecas a la tipología de la amenaza y su comportamiento”.

Como objetivo de cabecera del Modelo de Actuación para la respuesta a incidentes de Ciberseguridad, la resolución plantea: “Garantizar que a través de la gestión de incidentes de Ciberseguridad se pueda prevenir, detectar y responder oportunamente ante posibles actividades enemigas, delictivas y nocivas que puedan ocurrir en el ciberespacio, así como realizar el enfrentamiento y neutralización de estos sucesos y atender a lo que a cada organismo que participan en la seguridad de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, en lo adelante TIC, le corresponde”.

Más adelante, se explica que la caracterización de la peligrosidad de los incidentes de ciberseguridad utiliza una escala de cuatro niveles: baja; media; alta; y muy alta, que se describen en el Anexo II de la Resolución, respondiendo a que los sistemas y actividades se categorizan, a su vez,  en cuatro niveles de seguridad: máxima, alta, media y básica. Como en un manual de George Orwell. Estos niveles responden a la prevalencia de informaciones y servicios relacionados con objetivos estratégicos de la defensa, políticos, económicos, científico-técnicos y sociales, y a la medida en que su divulgación o conocimiento no autorizado, o su alteración o insuficiente disponibilidad, puedan producir o produzcan daños excepcionalmente graves, serios, perjudiciales, o que generen condiciones para alterar el orden público. 

La pornografia como incidente de ciberseguridad: tu cuerpo no te pertenece en tu país  

La pornografía aparece con un nivel de peligrosidad medio, como parte de los incidentes contra la dignidad y la individualidad, entre los que también se encuentran el ciberacoso y el engaño pederasta o grooming.  

El ciberacoso está descrito en esta nomenclatura asociada a la virtualidad como “uso de las TIC con la intención de acosar u hostigar a una persona, o grupo de personas, mediante ataques personales, divulgación de información privada, íntima o falsa. Intenta obligar a una persona natural o jurídica, mediante el empleo de violencia o intimidación, a realizar u omitir actos con la intención de producir un perjuicio a esta, o bien con ánimo de lucro de la que lo provoca. Comunicaciones no esperadas o deseadas, así como acciones o expresiones que lesionan la dignidad de otra persona, que menoscaban su fama o atentan contra su propia estimación”. El engaño pederasta (Grooming), con igual nivel de peligrosidad, se considera en este entorno “cualquier comportamiento a través de las TIC relacionado con la captación o utilización de menores de edad o personas con discapacidad necesitadas de especial protección, con el objetivo de ganarse su amistad para realizar actos que atenten contra su indemnidad o libertad sexual”.

El incidente de “pronografía”, que es el que nos ocupa particularmente cuando se trata de Onlyfans y otras formas de divulgación de contenido sexual, está descrito como “difusión y distribución a través de las TIC de materiales pornográficos”. Si bien es necesario un marco regulatorio que proteja a los menores de la (ciber)pornovenganza y limite su acceso a la pornografía, esto no debiera ser una excusa para ejercer control desproporcionado sobre la ciudadanía en Internet. Y por la manera en que está escrita la Resolución 105, remite a la idea de que ningún material pornográfico podría ser difundido ni distribuido empleando conexiones desde Cuba. Da igual si es tu cuerpo y eres tú quien decide hacerlo público, lucrar o no con él. No diferencia entre difundir lo ajeno y lo propio, hacerlo con menores de edad o con adultos, vender o compartir sin ánimos de lucro. 

Solo complementa lo que establece el Decreto-Ley 35 entre los derechos y deberes de los usuarios de servicios públicos de telecomunicaciones: “no usar el servicio para realizar acciones o transmitir información ofensiva o lesiva a la dignidad humana; de contenidos sexuales, discriminatorios; que genere acoso; que afecte la intimidad personal y familiar o la propia imagen y voz; la identidad, integridad y el honor de la persona; la seguridad colectiva, el bienestar general, la moralidad pública y el respeto al orden público”. 

Por eso Pinky Unicornio, el autonombrado “primer Onlyfans en Cuba” antes de sus veinte años de edad, cree que la manera de sortear lo dispuesto en esta resolución es apelando a sus viajes fuera del país. “Yo por ejemplo he estado en Rusia y pudiera decir que el contenido que he puesto en Onlyfans lo creé y divulgué estando allá”. 

 

 
 
 
 
 
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La frontera: ¿crear desde el exterior o usar VPN? 

Surge la pregunta de qué pasaría con las VPN. ¿Podrían servir a los usuarios que estén en Cuba y que nunca hayan viajado fuera de la isla?. “Yo creo que con el decreto la gente va a tener la justificación que tengo yo ahora. Podría decir que no estoy subiendo contenido para Onlyfans, que ese contenido lo hice en Rusia. La gente que no haya salido de Cuba —dice en cambio— sí va a tener un problema”. 

Para Pinky, sin embargo, no importa tanto lo que digan el Decreto-Ley 35 y la resolución 105 como lo que tenía planeado hacer la plataforma en torno al contenido sexual explícito. “Pero bueno, se retractó y dijo que no pasaba nada, que la gente podría seguir subiendo su contenido sexual”.

Con ese obstáculo derribado, Pinky vuelve a reflexionar sobre el nuevo decreto y la resolución 105: “la pornografía va a estar penalizada, ya de por sí lo estaba, porque en la declaración de aduanas decía que ni siquiera podías entrar contenido pornográfico, revistas y esas cosas”.

Se refiere a lo regulado sobre declaración de aduana en la Gaceta Oficial No. 78 Extraordinaria del 18 de diciembre de 2020. En esta aparecen la Resolución 326/2020 “Requisitos para la aplicación de las tarifas máximas de los servicios técnico-productivos en pesos cubanos que presta la Aduana General de la República” (GOC-2020-899-EX78); la Resolución 327/2020 (GOC-2020-900-EX78); la Resolución 328/2020 (GOC-2020-901-EX78); y la Resolución 329/2020 (GOC-2020-902-EX78).

“No se autoriza la importación o exportación de explosivos, drogas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas, literatura, artículos y objetos obscenos o pornográficos o que atenten contra los intereses de la nación”, se lee en el documento oficial. Sin embargo no se precisa qué literatura, artículos y objetos de ese tipo serían los que atentan contra los intereses de la nación. ¿Fotografías del Comandante Playboy? ¿Memes sexuales sobre los dirigentes? En fin, la imprecisión de la norma no hace más que abrir posibilidades infinitas a la imaginación, algo de lo que Pinky —y por lo general los creadores de Onlyfans más exitosos— no carecen. 

Con la resolución 105, la prohibición no se hace más clara, aunque sí más estricta por su pretensión de regular lo que se dirime en el ciberespacio. Pero cuando habla de difusión y distribución a través de las TIC de materiales pornográficos, no lo relaciona directamente con grandes figuras políticas o con funcionarios de instituciones, aun cuando es una norma apegada a la defensa de intereses de “seguridad nacional”. 

De modo que no queda claro cuán agravante pueda ser que en un caso de distribución de porno mediante las TICS, aparezcan funcionarios públicos, uniformados, como los policías que salieron a la luz en Telegram por el canal Toy Boys Cubanos. 

Policías del sexo

Como el primer OnlyFans cubano que dice ser, Pinky Unicornio contó el año pasado a Yucabyte algo esclarecedor: “aquí en Cuba todo el mundo tiene una cuenta Onlyfans sin llegar a la aplicación. En  realidad, lo que hago yo lo hacen una pila de cubanos por recargas al móvil desde el exterior. Cuando lo haces por recargas es muy turbio. Entonces dije: ¿por qué no hacerlo de una manera más profesional? Investigué, me creé la cuenta y la configuré para que los cubanos no la puedan ver porque aquí sí es ilegal la difusión de pornografía, no que la hagas. Podrían ver con un VPN pero eso ya es otra cosa. A mí me da igual que me vean cubanos o no. El cuerpo es mío ―dice y me pone en el chat el sticker del hombrecito brazos arriba en señal de qué me importa―. Es para no tener problemas con la Policía”.

 

Dasiel (Pinky Unicornio)

Dasiel (Pinky Unicornio). Foto: Sadiel Mederos.

Más allá de Onlyfans, los cubanos y cubanas han encontrado mecanismos para promocionar sus contenidos sexuales y ganar dinero mediante un uso efectivo de la tecnología con ese propósito. “Es una manera súper fácil y entretenida de hacer dinero, de sacarle dinero a las redes sociales”, cree Pinky. Destaca que hay que tener una cuenta en otra red social, con la mayor cantidad posible de seguidores, que permita alimentar la de Onlyfans. Redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y Telegram, les han resultado viables a algunos.

Una página como Toy Boys Cubanos promovió hasta hace muy poco en Telegram porno masculino gratis y sin filtros. Pechos y culos desnudos. Tipos que se masturbaban, exhiben su falocentrismo mirando a cámara con una taza de baño como fondo, una pared repellada, pero sin pintar, un cubo de agua con el jarrito listo. Un calzoncillo anaranjado con la palabra “Men” en mayúsculas, una sábana floreada, un piso de losas rojas, una azotea, un gimnasio rústico con matas de plátano y un ranchón detrás. Un ventilador-ciclón, una camiseta blanca raída, cortinas, tatuajes, un abanico azul y hasta un cuadro de Jesucristo. Todos los objetos que componen la intimidad de estos hombres, eran asequibles a la vista mediante un clic. Todo dejó de ser asequible porque Telegram encontró que era “contenido pornográfico” y lo canceló.  

Por las fotos se podía notar que, en muchos casos, los Toy Boys eran chicos de barrio o de zonas no urbanas, chicos musculosos con modestas habitaciones, jovencitos de pinga grande y entorno pobrísimo. Artistas, fisicoculturistas, panaderos, estudiantes de los Camilitos,  hasta policías que, según las descripciones de las fotos y los videos, también presumían de sus “pistolas”. Lo curioso de esta página era que no correspondía a una única persona, sino que exhibía escenas variopintas, de cubanos en su intimidad, como un paquete por suscripción o, probablemente, el adelanto de algo por lo que debías pagar en caso de querer ver más.  No obstante, no están muy claros los mecanismos para ganar dinero sin asociarse a una plataforma de pago como Onlyfans, que sigue estando vetada para creadores residentes en Cuba debido al embargo. Ese obstáculo algunos lo sortean con ayuda de alguien que desde el exterior les gestione la cuenta. Ello no está exento de peligro. 

La influencer cubana Jessica Fernández, por ejemplo, decidió abrir una cuenta en Instagram para subir una parte de sus fotos porque —dice— de todas formas, ya estaban “regadas”. Con esa cuenta asociada, se abrió un Onlyfans e hizo un triunfo personal de la tragedia: empezó a ganar dinero por su contenido, decidió gestionar su cuerpo y crear su propia narrativa. 

“Comencé en la plataforma hace aproximadamente 6 meses”, me cuenta por el chat de IG. “Al principio mi objetivo era ganar dinero ya que muchas personas habían obtenido ganancias con mi contenido que fue regado por una relación a distancia”… 

En el caso de Jessy, nadie respondió por el ciberchantaje que ella padeció, aun cuando la  Ley no. 62 o Código Penal, vigente desde 1987, penaliza con sanción de privación de libertad de tres meses a un año, o multa de 100 a 300 cuotas, al que “produzca o ponga en circulación publicaciones, grabados, cintas cinematográficas o magnetofónicas, grabaciones, fotografías u otros objetos que resulten obscenos, tendentes a pervertir y degradar las costumbres” (Art. 303, inciso c). 

 

 
 
 
 
 
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Como cubana, Jessy lamenta los perjuicios de las personas que la juzgan por hacer este tipo de fotos y videos, “porque si no viviera en Cuba estoy segura que se viera desde otro punto de vista”, dice. Y argumenta que en el país ni siquiera se tiene acceso a esta aplicación (Onlyfans): “Por ejemplo a mí me la manejaba la persona que me habló sobre esa plataforma, era como mi manager”. 

La tecnología como herramienta en entornos inseguros e inestables

Antes de lo ahora dispuesto con respecto a Internet, el Decreto-Ley 370 del Ministerio de Comunicaciones, emitido en 2019, ya regulaba los contenidos de usuarios cubanos en las redes. Aunque apela igualmente al clásico conservadurismo de la moral y las buenas costumbres, se ha aplicado sobre todo a quienes interpelan, de una manera u otra, al poder.    

Pinky, por si acaso, prefiere estar fuera del radar de los cubanos y dice que hay personas que ponen su cuenta anónima. Algunos nunca ponen su cara, siempre se tapan. “Ahí nadie te pide tu nombre completo ni el carnet de identidad ni la dirección”. En cambio, en el grupo Toy Boys Cubanos, se veían los rostros de quienes allí aparecían desnudos, lo que hace pensar en una posible filtración de contenido casero o amateur, con o sin el consentimiento de los implicados.

A pesar de eso, los cubanos siguen explorando sus opciones en la red de redes. Pinky Unicornio, aunque asegura que ya él no está creando contenido para Onlyfans, dice que en los últimos tres meses al menos 10 personas que conozca se han abierto cuentas en Onlyfans a pesar de lo que dictan las leyes de Cuba. 

La plataforma, a su vez,  si bien ha intentado distanciarse de la pornografía, se ha hecho famosa lo mismo como un espacio para que las celebridades interactúen con sus fans a nivel personal, que como un lugar donde lxs trabajadores sexuales pueden compartir contenido y recibir pagos de forma relativamente segura.

¿Será el Decreto ley 35 y su complementaria Resolución 105 lo que impida a los cubanos hacer uso de su cuerpo con la tecnología como herramienta, en un contexto de escasez hasta de condones? Cuesta creerlo. 

Palma Soriano, Cuba (1993). Periodista por cuenta propia con fugas frecuentes hacia la poesía. Autora de los libros Eduardo Heras: los pasos, el fuego, la vida (Letras Cubanas, 2018) y Mestiza (CAAW, Estados Unidos). Egresada de la Universidad de La Habana e integrante de la Red Latam de Jóvenes Periodistas. Ha publicado en Distintas Latitudes, HuffPost, Clarín, El Estornudo, Hypermedia Magazine, pero la mayoría de sus textos están en Eltoque y Tremenda Nota. Escribe, luego existe. --
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