Luis Manuel Otero Alcantara, Denis Solís, Maykel Osorbo, Esteban Rodríguez

¿LASA defiende los derechos humanos y la libertad de expresión en Cuba?

“Augurios” oficiales

Más de 10 días antes de que iniciara el XXXIX Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), el cual estaba llamado a celebrarse de forma online del 26 al 29 de mayo de 2021, la prensa oficial cubana comenzó a dedicarle espacio al tema con evidente interés. El semanario Trabajadores, por ejemplo, anunció y elogió la participación de intelectuales y académicos “de instituciones cubanas”, quienes participarían en 111 de las 1206 actividades programadas en el evento. El resto de los investigadores participantes, sin embargo, jamás fueron mencionados ni referenciados en este texto.

Por su parte, la revista cultural oficial La Jiribilla, se propuso compartir en su sitio web las ponencias de quienes el régimen considera como “investigadores cubanos”, excluyendo así a aquellos que viven fuera del país y no pertenecen a ninguna institución del régimen.

Al igual que Trabajadores, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, Granma, dedicó un texto sobre LASA a denunciar el hecho de que en Cuba estuviese restringida la plataforma virtual Zoom. El periodista oficial Pedro de la Hoz, anunció en el artículo una serie de temas que se tratarían en el Congreso de LASA: “la actualización del modelo económico y social cubano, la nueva  Constitución, el  enfrentamiento a la pandemia provocada por el SARS-COV-2, el escenario mediático y el uso de las redes sociales en el país, la seguridad alimentaria y las cooperativas de producción, y los estudios sobre el género, la racialidad y el empoderamiento de la mujer.” Otras ponencias, con temáticas más incómodas para el régimen, fueron obviadas de la lista de Granma.

Casi al final del texto de Pedro de la Hoz, resaltaba una acusación previa sobre varios participantes en el evento, quienes intentarían “desvirtuar la realidad cubana y alinearse con la subversión”. Este periodista oficial proponía entonces enfrentar a estos académicos e investigadores criticándoles que no protestaran contra el embargo estadounidense sobre Cuba.

De alguna forma, Granma, ya había escrito una especie de guión muy conveniente de cuanto sucedería días después, y que LASA cumpliría casi al pie de la letra.

La petición

Antes y durante el evento, varios miembros pidieron a LASA que, como organización, se pronunciara sobre el aumento de la represión en la Isla y sobre las violaciones de derechos humanos cometidas por el Gobierno. Dicha petición fue suscrita por más de 330 investigadores, académicos e intelectuales en general.

“Somos académicos e intelectuales de diferentes países que trabajamos sobre arte, literatura e historia de Cuba. Nuestro compromiso con Cuba no es ideológico, sino intelectual y moral. Por eso exigimos que LASA, la institución profesional que nos representa, denuncia los abusos contra los derechos humanos en Cuba”, rezaba la petición.

Varios ponentes en el Congreso también anunciaron que dedicarían uno de los 15 minutos correspondiente a cada exposición a denunciar las violaciones de derechos humanos en Cuba. Tal fue el caso de los investigadores José Raúl Gallego, Mabel Cuesta y Walfrido Dorta. Desde esta postura, los intelectuales pretendían que LASA no postergara su pronunciamiento, dado el contexto represivo que se vive en la Isla.

La respuesta de LASA

Finalmente, LASA se pronunció el pasado 29 de mayo. Pero… ¿qué sucedía en Cuba mientras tanto?

Para entonces, el artista Luis Manuel Otero Alcántara llevaba 27 días detenido e incomunicado, presumiblemente en un hospital habanero, luego de ser sacado a la fuerza de su casa. También el rapero contestatario Maykel Castillo se encontraba detenido de manera arbitraria y próximo a enfrentar cargos penales por desobediencia, resistencia y desacato. De igual forma, varios activistas que participaron en la protesta pacífica de Obispo estaban incomunicados en cárceles cubanas, como otros tantos presos políticos que mantiene en régimen. Artistas y activistas del Movimiento 27N, la Unión Patriótica de Cuba y otras organizaciones de la sociedad civil cubana eran retenidos en sus hogares mediante la imposición de vigilancia policial y amenazados de muerte, a la vez que les eran cortados los servicios de internet y telefonía móvil. A todo ello se suma la campaña de descrédito y difamación orquestada hacia ellos desde la prensa oficial y una preocupante escasez de productos de primera necesidad, que es resultado de la mala gestión del Gobierno y la falta de libertades económicas en la Isla. Otero Alcántara, Maykel Castillo, Esteban Rodríguez y otros tantas víctimas de la represión del régimen son negros provenientes de zonas marginadas y vulnerables, algo que encajaba perfectamente en la tématica del Congreso: “Crisis global, desigualdades y centralidad de la vida”.

La respuesta de LASA resultó, cuando menos, decepcionante, ya que obvió de manera consciente la situación de los derechos humanos en Cuba y se limitó a denunciar al embargo estadounidense.

“LASA deplora la continuación de las sanciones impuestas por el Estados Unidos en su intento de derrocar al gobierno de una nación soberana. Así pues, expresamos nuestra preocupación y nuestra esperanza de que, a través de las actividades de nuestra Asociación, los valores de los derechos humanos y de la no intervención puedan ser mejor comprendidos y honrados no solo en Cuba y en Estados Unidos, sino en todos los países donde vive y trabaja nuestra membresía.”

La contrarrespuesta

Ante el pronunciamiento de LASA, muchos de sus miembros mostraron su reprobación. Algunos, incluso, decidieron marcharse de esta organización.

 


Sobre el tema, YucaByte conversó con el periodista e investigador José Raúl Gallego, quien pidió su renuncia de la organización dado los hechos acontecidos.

No por esperado lo que hizo LASA deja de ser una cosa lamentable, vergonzosa, cómplice. Se ve que fue algo que hicieron como para salir del paso, para tratar de quedar bien, ya que varios de sus miembros, incluidas personas que habían tenido responsabilidades en la sección Cuba, le pidieron a LASA que se pronunciaran de una vez ante lo que está ocurriendo en el país. Yo pensé que no iban a responder, pero parece que la manera que encontraron de quedar bien y no molestar a La Habana fue mencionar en una línea que estaban preocupados por lo que estaba pasando (sin decir qué) e inmediatamente sacar la cantaleta del “bloqueo”. Crearon una falsa causalidad entre el “bloqueo” y las violaciones de derechos en Cuba, que son dos cosas independientes, que no tienen nada que ver. Uno esperaba que ellos no hicieran nada contundente, pero cuando se vio, pues molestó bastante, y uno se plantea qué sentido tiene pertenecer a esta organización que ni siquiera puede pronunciarse sin miedo respecto al tema de las violaciones de derechos humanos en Cuba. Y lo más coherente es salirse de ese lugar.- declaró Gallego.

La respuesta de LASA provocó una carta abierta de contrarrespuesta, iniciativa organizada por el profesor, escritor e investigador cubano Francisco Morán.

“El Estado cubano nos catalogó a todos los académicos, artistas y activistas por los derechos humanos  que suscribimos la petición como aliados de la ‘subversión’, y por tanto como enemigos. Si de esta manera pretenden silenciarnos y desacreditarnos, ¿cómo podría sorprender a nadie los linchamientos mediáticos, especialmente en los casos de Luis Manuel Otero Alcántara y de Tania Bruguera, realizados con el beneplácito de, y premiados por, las más altas autoridades del Estado? Estos linchamientos, además, se han caracterizado por sus tonos manifiestamente racistas y misóginos. Al ignorar el ataque a sus propios miembros, LASA ha aceptado que somos eso de que nos ha etiquetado la prensa oficial cubana, y se ha aliado así al régimen represivo”, reza el documento, publicado en la plataforma change.org.

No es necesario ser miembro de LASA para firmar esta carta. Todas las firmas ayudarían a mover la lucha. Dicho esto, es particularmente importante conseguir todo el apoyo posible de académicos, escritores, intelectuales, periodistas, artistas. Debo decir que en la carta están también los enlaces a otras peticiones, incluyendo Amnistía Internacional, que necesita 10.000 firmas para presentarlas al presidente de Cuba. Todas las peticiones son importantes. Hay que moverlas todas.– comentó Morán a este medio.

YucaByte tuvo también la oportunidad de conversar con la académica Guillermina De Ferrari, quien fue una de las firmantes de la contrarrespuesta al pronunciamiento de LASA.

A comienzos de mayo muchos en Facebook estábamos preocupados por la hospitalización de Luis Manuel Otero Alcántara y decidimos hacer algo con Francisco Morán. Escribí la petición en un impulso sobre lo que sentía yo y otros. Elegí LASA por ser nuestra «casa» académica en común con los demás académicos. Parecía tan inmoral estar sentada cómodamente en mi casa, vacunada y tranquila, escribiendo sobre ética y arte y no decir nada sobre las claras violaciones que venían ocurriendo desde hacía meses, y que estaban intensificándose. No siento que la política cubana sea mi problema, pero no se puede hablar de arte y olvidarse de los artistas.

Cuando hice esa petición -agregó De Ferrari-, me advirtieron que LASA jamás se pronunciaría en contra del gobierno cubano, aún en estas circunstancias. Para mí lo importante era que se supiera que los especialistas en cultura cubana vemos lo que pasa y juzgamos con los mismos criterios que nos han llevado a condenar las violaciones de los derechos humanos en Argentina, Chile, Guantánamo… Muchos me dijeron que Cuba es complicada. Los que firmamos esta carta hemos dedicado carreras académicas a esa complejidad. Esa advertencia buscaba justificar que hay casos en los que se justifica violar los derechos humanos. No lo creo. Cuba es compleja, pero los derechos humanos son simples. La respuesta de LASA a la petición trata de explotar esa idea, la idea que se puede justificar aislar, secuestrar, imponer tratamientos médicos no especificados ni consentidos a causa del bloqueo americano. Es una manera de evitar hacer responsable al gobierno cubano por las acciones propias. La posición de LASA es una vergüenza. Han usado una preocupación legítima para que el gobierno cubano exprese la cantinela de siempre. De todos modos, el objetivo se está cumpliendo, con LASA o sin LASA: mantener el tema de los derechos humanos en Cuba abierto; decir que los académicos que nos hemos ocupado del arte, la literatura y la historia de Cuba vemos lo que pasa y no nos vamos a quedar callados. La idea sigue siendo que cualquier debate sobre el futuro de Cuba tiene que ocurrir dentro de un marco de legalidad y libertad básica

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