Avanza la dolarización digital en Cuba

Ilustración: Rafael Alejandro García

“No se trata de dolarizar o re-dolarizar la economía ―dijo el 16 de octubre de 2019 el ministro cubano de ese sector, Alejandro Gil, luego de anunciar la venta de electrodomésticos y piezas automotores, así como la posibilidad de importación de algunos equipos, todo en moneda libremente convertible (MLC) y a través de tarjetas magnéticas―. Lo que estamos buscando es captar esas divisas que hoy salen del país, que mediante la función del comercio electrónico se queden en el sistema empresarial” ―sentenció. 

 

Desde esa fecha hasta hoy, una parte importante de las medidas que ha tomado el Gobierno cubano están orientadas hacia esas dos direcciones: 

1- Captar la mayor cantidad de divisas posibles provenientes de las remesas.  

2- Utilizar la digitalización del comercio y los servicios de transferencia para retener en manos del Estado la mayor parte de ese dinero.  

Aunque el ministro Gil negó que estemos en presencia de una nueva dolarización de la economía, como sucedió entre 1993 y 2004, varios especialistas cubanos señalan que, efectivamente, se trata de una dolarización parcial. De acuerdo con la nueva característica tecnológica que distingue este proceso del anterior, el Dr. Oscar Fernández le llamó “dolarización electrónica”. 

Un año después de iniciado este proceso, las ventas en MLC se han expandido considerablemente, pero continúa la situación de desabastecimiento extremo en el país, el descontento popular con estas medidas va en aumento y el Gobierno sigue empleando la tecnología más para controlar que para liberar.  

Del dólar físico a las tarjetas MLC

La Cuba posterior a 1959 ha tenido una relación con el dólar tan traumática como con su país emisor. La tenencia de esa divisa fue prohibida en 1961 y tipificada como delito en los códigos penales de 1979 y 1987. Dicha medida se derogó en 1993 y el dólar se empleó como moneda corriente hasta 2004, cuando fue sacado de la circulación, aunque no penalizado. 

Código Penal Cubano de 1979. Artículo 282. Apartado 2

Aun cuando el comercio minorista estatal del país se realizaba, hasta hace poco, totalmente en pesos cubanos (CUP) y pesos cubanos convertibles (CUC), floreció un mercado cambiario subterráneo que cotizaba el dólar con valores superiores a las tarifas oficiales. A su vez, estos dólares procedentes de las remesas, el turismo y otras fuentes, constituían el principal canal de efectivo para el creciente negocio de las “mulas”, personas que importan productos desde el exterior y abastecen el mercado subterráneo de la isla.

Aunque no existen cifras globales de los montos de esta actividad de comercio informal, se puede tener una idea de su magnitud si se considera que en 2018, solamente en la Zona Libre de Colón (Panamá), las compras realizadas por personas procedentes de Cuba rondaron los 100 millones de dólares estadounidenses.

Esta cuantiosa fuga de capitales —espoleada por la incompetencia del monopolio estatal cubano sobre la importación de productos y sus altos precios de venta— fue una de las causas por las que el Estado decidió reincorporar el uso de otras divisas en el mercado minorista del país, pero esta vez con una especificidad: no se aceptaría dinero en físico, solo pagos con tarjetas magnéticas. 


 Las tarjetas magnéticas circularon en Cuba, de manera discreta, desde la década del setenta del pasado siglo, vinculadas fundamentalmente al turismo internacional. En los años noventa comenzó la emisión en Cuba de tarjetas de débito asociadas a los bancos del país, y luego otras emitidas por la compañía financiera FINCIMEX, para la actividad de remesas.

Desde hace unos años, entidades bancarias cubanas ofrecen descuentos a quienes realicen compras y pagos con tarjetas magnéticas, como forma de estimular este servicio. Además, se desarrollaron plataformas como Transfermóvil y EnZona, que mediante tarjetas bancarias asociadas permiten el pago de productos y servicios por la vía digital. 

Marta Wilson, ministra presidente del Banco Central de Cuba, informó que al cierre del mes de agosto de 2020 estaban activas en el país un total de 8,1 millones de tarjetas magnéticas, de ellas 879 000 en USD. También las operaciones de compras y pagos de servicios a través de Transfermóvil y EnZona se incrementaron en tres y cinco veces respectivamente, en comparación con el año anterior. 

Con esta infraestructura medianamente desarrollada, el Gobierno cubano decidió dar los próximos pasos para, mediante el uso de las tecnologías digitales, retener la mayor cantidad de las divisas que entran al país.

La divisa digitalizada contra el CUC

“Nosotros no tenemos la pretensión de eliminar las monedas nacionales ni de ampliar las ventas en dólares o en cualquier moneda extranjera al resto de la red minorista ni de ir ganando más espacios en las ventas en dólares” ―dijo el ministro Gil el 16 de octubre de 2019 en la Mesa Redonda.

Pero nueve meses después, el Gobierno anunció que la venta en MLC y por tarjetas magnéticas se extendía a los alimentos, artículos de aseo y de ferretería. En un país altamente desabastecido y marcado por largas colas para comprar comida en cualquier moneda, la apertura de tiendas con productos básicos desaparecidos del mercado hizo que cientos de miles de cubanos solicitaran tarjetas de banco y pidieran a sus familiares en el extranjero que les depositaran dinero como único recurso  para adquirir artículos de primera necesidad. Todo esto en una situación de crisis, cuando el país tenía las fronteras cerradas, sin captar dólares por la vía del turismo, viajes de familiares ni agencias particulares, y las remesas por Western Union solo se entregan en pesos cubanos convertibles.

Trajeta MLC

Cubanos hacen fila en La Habana para sacar tarjetas que permiten comprar en tiendas MLC .Crédito: Cubanet.

Según datos publicados en el portal Cubadebate, la cifra de tarjetas en USD, al cierre de agosto de 2020, casi se cuadriplicó respecto a los últimos meses del año anterior, y la mayor actividad de aperturas se concentró en julio y agosto, luego de la inauguración de las tiendas con alimentos y aseos en MLC.  

La directora general de la red de Tiendas Caribe precisó que esta modalidad comenzaría en solo 72 de los más de 4800 puntos de ventas del país. La lógica defendida por el presidente designado, Miguel Díaz-Canel, fue que los recursos en MLC ingresados se emplearían para reabastecer los establecimientos en CUP y CUC. 

Desde entonces se ha desatado un paulatino y poco publicitado proceso de expansión del uso de divisas extranjeras en modalidad digital para adquirir productos de primera necesidad y de otro tipo. 

Las primeras tiendas que abrieron en octubre de 2019 para la venta de electrodomésticos y piezas de vehículos fueron aumentando hasta sumar 80 en febrero de 2020. En julio de ese año anunciaron la apertura de 72 nuevos establecimientos dedicados a la venta de productos de primera necesidad. Ante el silencio oficial, YucaByte e Inventario, con la colaboración de nuestros lectores, hemos logrado rastrear casi 300 tiendas en todo el país que en la actualidad operan con tarjetas magnéticas en MLC. Aunque esta cifra aún es incompleta, el predominio de los puntos rojos en el mapa muestra cómo el Gobierno ha incrementado considerablemente esta modalidad de venta.   

Mapa de tiendas que venden en MLC (*)

 Cantidad de tiendas MLC por provincias

La prensa oficial ha defendido que son minoría las tiendas que operan en MLC. En términos cuantitativos, la cifra pudiera parecer pequeña si se compara con los más de 4800 establecimientos en el país, pero las que venden en divisas incluyen las mayores tiendas de las ciudades. Por tanto, quedan en CUC gran parte de los locales menores que en la actualidad subsisten con un desabastecimiento crónico. Según reportes en redes de personas de diferentes provincias, en los anaqueles abunda el agua, las bebidas y los cigarros.

CUC

Estas medidas fueron calificadas como un “apartheid económico” por miembros de la sociedad civil y medios independientes. No solo por el hecho de vender en una moneda con la cual no pagan a los trabajadores (una práctica del Gobierno desde los años noventa), sino porque esta vez solo existe la opción de comprar con tarjetas magnéticas, lo cual reduce las posibilidades de que personas sin familiares en el exterior puedan gestionar divisas en físico dentro de la isla. 

Las ventas con tarjetas en MLC se han extendido en poco tiempo, de manera efectiva, a paquetes turísticos, mercado mayorista para cuentapropistas, teléfonos celulares, insumos agrícolas para campesinos, productos sanitarios nacionales y, recientemente, comenzaron a ofrecer recargas telefónicas en esa moneda dentro del país .

A inicios de septiembre de 2020, el Gobierno publicó una estrategia económica y social para impulsar la economía en medio de la crisis provocada por el coronavirus. Varias de las medidas contempladas en el documento suponen la ampliación de las ventas y servicios en divisas a través de tarjetas magnéticas.

 

Áreas a las que se ampliarán los pagos en MLC

Sin embargo, el ministro de Economía, Alejandro Gil, insiste en que la estrategia de futuro no es ampliar las ventas en MLC, y que esta es una medida transitoria. 

Todo esto ha provocado que en la actualidad el valor del peso cubano y del peso convertible haya bajado en el mercado informal, frente a la moneda estadounidense. En Revolico, sitio de compraventa, las cotizaciones fluctúan entre 1,3 y 2 CUC por dólar.

Captura de pantalla del sitio de compraventa Revolico

Las manifestaciones de descontento popular cada vez son más frecuentes, tanto en las redes sociales como en el espacio físico. Hace pocos días, 14 personas realizaron una huelga de hambre que incluyó entre sus demandas la eliminación de las tiendas en divisas. Medios independientes en la isla han reportado ataques con piedras a establecimientos en MLC y presencia policial permanente en estos para protegerlos. 

En concordancia con lo planteado por las autoridades del país, el economista Elías Amor asegura que no se producirá una dolarización cuando se elimine el CUC; la MLC quedará limitada al uso dado en la actualidad, que representa un segmento pequeño y compensatorio de la economía global del país. A su juicio, estas medidas, junto con la apuesta por un tipo de cambio fijo para el CUP, podrían magnificar los problemas que buscan resolver, provocando un aumento de la inflación y el desabastecimiento. Según el experto, todo esto podría provocar estallidos sociales y el aumento de la represión. 

Fichas de central 2.0 

En la Cuba republicana muchos centrales azucareros pagaban a sus trabajadores con fichas o vales acuñados por el propietario. Esta “moneda” solo tenía valor en las tiendas del propio pagador, con lo cual, de manera arbitraria, los dueños restringían la libertad de compra de su personal y garantizaban la recuperación de la mayor parte del dinero erogado como salario.

El mecanismo montado por el Gobierno cubano con las tarjetas MLC es similar a las fichas de centrales, aunque hay una diferencia que debe señalarse: el dinero que se deposita en esas tarjetas no proviene ni siquiera del Estado, sino que este lo recibe, sin ningún tipo de gasto o inversión, de los cubanos residentes en el exterior. Una vez que esas divisas entran a las tarjetas se convierten en fichas de central digitales, solo útiles para comprar en las tiendas estatales. Además, si una persona desea extraer el dinero en un cajero, solo puede hacerlo en CUC o CUP, monedas válidas exclusivamente dentro de Cuba y con un poder adquisitivo cada vez más limitado.

Cajero

Los cajeros automáticos en Cuba no entregan dinero en divisas. Crédito: Escambray

El cerco a los dólares que circulan en físico dentro de Cuba incluye el reforzamiento de las normas para extraer divisas del país. La Resolución 124 del Banco Central de Cuba (BCC), publicada el 23 de septiembre de 2020, establece que las personas naturales solo pueden exportar libremente 5000 dólares estadounidenses o su equivalente en MLC; las cifras superiores tienen que ser autorizadas por el presidente del BCC, previa presentación de los documentos que demuestren la adquisición lícita de esas divisas. La norma legal también dispone que las autoridades aduaneras reporten como “operaciones sospechosas” las actividades de los viajeros “que de manera reiterada importen o exporten moneda libremente convertible”. 

Por otra parte, las tarjetas en MLC emitidas por los bancos cubanos no funcionan fuera del país. No están habilitadas para efectuar pagos o extracciones desde cajeros en el exterior,  tampoco para realizar transferencias a tarjetas extranjeras. Con ello se limita aún más que las divisas contenidas en dichas tarjetas puedan salir de Cuba.

Según el economista Pável Vidal, en esto último inciden tanto las regulaciones asociadas al embargo estadounidense, que prohíbe las transacciones con dólares, como la política económica cubana de control sobre los movimientos de capitales.

En 2016, Cuba anunció un convenio con la mayor corporación de tarjetas bancarias de China, UnionPay, para lanzar la tarjeta de pago internacional UnionPay-RED. El acuerdo facilitaría “a los residentes locales una nueva alternativa de pago en su vida diaria y sus viajes internacionales”. Cuatro años después esta opción no se ha concretado, y tampoco parece encajar en la estrategia de retención de divisas anunciada por el ministro Gil. 

Las tarjetas chinas UnionPay se emiten en 61 países del mundo y son aceptadas en 179 naciones de los cinco continentes. Crédito: NIBank

En este momento el depósito de dinero desde el exterior a las tarjetas en MLC está entorpecido por las medidas de la administración Trump. Las tiendas en divisas no cuentan con los suministros prometidos ni se reabastecen los establecimientos en CUC. Solo 51 productores en todo el país han comprado insumos agrícolas en monedas extranjeras, y el costo social de estas medidas cada día se hace más palpable.  

Un año después del comienzo de la dolarización parcial digital en Cuba, la situación no parece haber mejorado. 

(*) Se contó con la colaboración del proyecto Inventario para el mapeo de las tiendas en MLC

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