El Micha: un pionerito obediente

Ilustración: Alen Lauzán

El Micha siempre fue un alumno destacado, ganador del Beso de la Patria. Un niño bueno que se portó bien, que hacía las tareas y nunca se quejaba. Así demostró que era un fiel defensor de las ideas de la Revolución, un tipo confiable. Por eso lo dejaron concursar en los Premios Lucas. El Micha era un pionerito obediente.

El régimen cubano ha usado a títeres como El Micha toda la vida. Los usa para lavar su imagen y también para controlar al pueblo. Porque si El Micha dice que aquello no está tan mal, sus seguidores repetirán lo mismo. Y estamos hablando de miles de personas.

Algunos dirán: “Pero la gente no es tan tonta como para seguir a El Micha”. Yo pregunto: ¿Acaso no le creyeron a Fidel Castro cuando dijo que iba a eliminar la pobreza del país? Es lo mismo. Los artistas como El Micha, Israel Rojas, Yomil o El Tiger se tomaron la tarea de controlar la opinión pública, de mantener al pueblo entretenido mientras la Isla se hunde.

Bien se sabe que son los jóvenes los que hacen las revoluciones. Y es muy difícil, incluso para la dictadura comunista cubana, revertir los últimos cinco años de protestas y desobediencia civil. El régimen no ha podido superar la última crisis política en la que entró Cuba. Así que le soltaron la correa a varios artistas y El Micha, estando instruido o no, se sumó a la causa y también le está tirando una ayudita al régimen.

Eso es lo que está haciendo Michael Sierra Miranda, alias El Micha, ahora mismo, una especie de represión silenciosa. No hace mucho respondió en una entrevista: “En Cuba hasta ayer todos los carros eran americanos del 59, en Cuba hasta ayer, ningún cubano tenía negocio ahí como lo veo ahora. Te estoy hablando de mi forma de ver las cosas, la gente, ah, que si Michael dijo, yo digo lo que me dé la gana a mí. En Cuba a lo mejor quitaron ahora la leche de los niños”. 

Con esas palabras, El Micha está manipulando la realidad de la Isla. Porque en Cuba siempre ha habido negocios, las llamadas paladares, en Cuba sí habían entrado carros, solo que eran para el turismo y muchas, pero muchas, patrullas para la policía. La leche de los niños no la quitaron ayer, sino desde hace décadas. Todo el mundo sabe que la leche de los niños es hasta los siete años y luego sálvese quien pueda. No es que Cuba esté peor que ayer, es que Cuba siempre ha estado mal. El Micha no solo manipula y miente, sino que también desestimula y minimiza el reclamo de libertad de los cubanos. 

Por eso el régimen lo recibió con los brazos abiertos a pesar de cantar junto a Willy Chirino en contra de la dictadura, no hace mucho.

No es descabellado pensar que los artistas que ama el régimen cubano, también son represores y cómplices de la dictadura más longeva de América. Esos músicos que participan del show y salen cantando por la Revolución ayudan a perpetuar el dolor de un pueblo que no para de pedir libertad.

Tipos despreciables como El Micha, El Tiger, Lenier Mesa e Israel Rojas ayudan todos los días a que se posponga la llegada de la democracia a Cuba. Algunos, como Arnaldo Rodríguez, hasta participan en actos de repudio.

Aquí hago un stop porque conozco a los manipuladores que saldrán a defender a El Micha. Él tiene derecho a hacer lo que le dé la gana. Es un hombre grande, pero (hay un pero) estamos hablando del mismo tipo que cantó junto a Willy Chirino y otros una canción contra la dictadura. Esto lo repito porque no es poca cosa. Hablamos de Chirino, uno de los músicos estandarte del exilio cubano. Un hombre que escribió un himno que suena en las casas cubanas, bajito, pero suena.

El Micha regresa sin problemas a Cuba después de esto, para caminar por las calles de La Habana, como si todo estuviera bien en ese país, como si en Cuba hubiera libertad de expresión y se pudieran denunciar las atrocidades del régimen sin sufrir represión política; como si Cuba fuera un país normal.

Si no hubiera otros artistas presos por denunciar la dictadura, yo le creería a El Micha, pero resulta que sí los hay. 

Siempre hay que tener presente que El Micha no sufrió la censura como otros artistas de ese país. El Decreto 349 no le afectó, ni le importó que el régimen lo lanzara. Él cantó en los mejores escenarios, sus canciones sonaron en la radio, y sus videoclips fueron transmitidos por la Televisión Cubana a través del programa Lucas, que es la meca de los músicos cubanos. Esto deja claro que El Micha nunca fue “Juan me tiene sin cuidado”. El Micha siempre fue Cecilín.

Por supuesto, el régimen cubano lo premió. Porque, para que su música se escuche en los medios estatales de Cuba, usted tiene que ser confiable. Para que sus videos salgan en Lucas, usted tiene que ser confiable. Para actuar en esa gala de premiaciones, usted ya tuvo que ser bendecido por el Partido Comunista de Cuba. Para nadie es un secreto que cada músico que intente salir en la radio o la televisión cubanas, primero tiene que rendir una especie de homenaje a la Revolución, una oda inconsciente a Fidel. Solo de esa forma garantizan el favor de la cúpula castrista y pasan a formar parte de un pequeño grupo que lo mismo puede estar en el show televisivo 23 y M, que en un festival en Varadero o en una boda privada de la familia Castro. 

Y, si no lo creen, pregúntense por qué Carlos Varela o Pedro Luis Ferrer estuvieron tantos años fuera de los medios nacionales, a pesar de que su música se escuchara por todo el país y parte del mundo. Pregúntense por qué las emisoras cubanas ya no pasan música de Gente de Zona, Leoni Torres y Osmany García.

Pregúntense por qué Los Aldeanos nunca estuvieron en la televisión ni en la radio, o Chocolate, o Elvis Manuel, o Kandymam. Ninguno de estos, a pesar de gozar de gran popularidad dentro y fuera de Cuba, de formar parte de los bonches de fin de semana, jamás se escucharon en los medios cubanos. La respuesta es simple: al régimen no les cuadraba. Eran demasiado independientes. Incluso Yotuel y Orichas estuvieron censurados en Cuba.

En el caso de Los Aldeanos, la cosa fue más allá. Además de revolucionar el hip hop cubano, generaron un movimiento abierto contra la dictadura socialista cubana. Aldo y El Bi hicieron de El rap es guerra un himno contra el sistema. Hay muchos hombres y mujeres que aún hoy tienen esa frase tatuada. Por eso la Seguridad del Estado hizo hasta lo imposible para separar la agrupación y desmantelar a todos esos movimientos independientes que ya desde la década de los 80, a pesar de que ya se habían vivido el Quinquenio Gris y las UMAP, venían creciendo en la Isla y que en los 2000 dieron el salto con Los Aldeanos a la cabeza.

Y Los Aldeanos no fue la única banda que apuntó contra el sistema. Que nadie olvide que en las grabadoras de muchos solares cubanos, casas en El Vedado, fiestas frikis y albergues de preuniversitarios, sonaba un coro que decía “No comas tanta pinga, comandante” de la icónica banda de rock Porno para Ricardo. 

Hay otros músicos que se han salido del redil y el régimen los ha vuelto a formar, con un cinto en la mano. Nadie puede olvidar que Alexander Abreu, de Habana de Primera, le hizo una canción muy popular a la “bailarina”, que no era más que una mezcla entre marihuana y otra sustancia. Un químico tan popular cómo la canción que por ese entonces sonaba en toda Cuba. Por supuesto, Habana de Primera antes de ser bendecida por el PCC, tuvo que reinterpretar la canción y de paso hacerle un videoclip donde la protagonista era una “bailarina” de ballet clásico.

Pero un caso peor fue el de X Alfonso, que logró influir a todo una generación cantando sobre la sociedad y una esperanza de cambio. Una influencia que llegó a su punto máximo cuando formó parte de la banda sonora de la película Habana Blues, de Benito Zambrano, pero que luego se fue diluyendo cuando el régimen le aprobó a la familia Alfonso el proyecto cultural Fábrica de Arte Cubano. Con ese movimiento la dictadura se adueñó de las ideas de libertad que venía cantando X Alfonso. Lo sepultaron debajo de las facturas de la Fábrica.

Por su parte, El Micha, pionerito obediente al fin, se saltó estas etapas. Terminó, luego de cantar un par de canciones por la libertad de Cuba, convirtiéndose en un agente de opinión, un tonto útil al servicio del régimen. Otro más al que están cogiendo para eso.

Y no me vengan con que “Maceo es un extremista”. 

Solo piensen en esto: si El Micha va a Estados Unidos, conoce la realidad de Cuba a través de la comparación entre los dos países, se junta con músicos del exilio, canta por la libertad de Cuba, empatiza y se solidariza con el pueblo cubano, y luego regresa a la Isla y dice que todo está “ok”, que ahora la gente puede importar autos de lujos, que nunca había visto tanta prosperidad en Cuba, ¿eso no lo convierte en un agente de opinión a favor del castrismo? ¿Acaso eso no convierte a El Micha en un cómplice de la dictadura? Vamos. A Yomil no le dicen “teniente” por gusto, por ejemplo.

Cada vez que alguien miente o trata de distorsionar la realidad de la Isla, esa persona se convierte automáticamente en un rayadillo, en un enemigo del pueblo.

Y eso es El Micha, un miembro de la familia Pirulí, el mismo grupo al que se acogen otros músicos como el acólito de Israel Rojas y su grupo Buena Fe, Jorge Junior, El Tiger, Ray Fernández y Raúl Torres. Músicos que a golpe de tener la cara muy dura y ningún tipo de valentía o decoro, forman parte de un grupo selecto de artistas amados por el régimen. Músicos que son hijos de Fidel, y moldeados en la doctrina socialista para cumplir su rol en el juego macabro que impuso el régimen desde que tomó las riendas del país.

Y lo peor es que la lista es larga. Músicos como Cimafunk o Haila también pasan a engrosar la cochambre. El primero declaró en la Mesa Redonda a favor del Decreto 349, una ley fascista para silenciar todo arte independiente, y la segunda le cantó al mismísimo Fidel Castro.

Muchos músicos cubanos pasan por esta especie de calvario. Como son confiables tienen que cantar donde los manden, y por eso ves fotos de Gente de Zona o de Yotuel con los altos dirigentes del país; pero al menos estos se desligaron y forjaron una carrera admirable, además de cantar junto a Descemer Bueno, El Funky y Maykel Osorbo (quien todavía permanece en prisión) ese himno llamado Patria y Vida, que acompañó a los cubanos y cubanas durante el estallido social ocurrido en la Isla en julio de 2021. 

En cambio, Haila sigue empecinada, y aunque no lo crean, ese empecinamiento ciego es un mensaje bien claro para el pueblo cubano. Porque si alguien tiene la posibilidad de constatar con sus ojos lo mal que está Cuba, esos son los músicos que se la pasan viajando. Y si a su regreso dan sus conciertos en La Piragua y La Tropical y, no usan sus redes sociales o su micrófono para denunciar lo que pasa, la gente misma se desanima y se distrae. Por eso La Diosa es más importante para los cubanos que Haila.

El régimen lo sabe, por eso deja entrar al país a El Micha y a Lenier Mesa, para que el exilio y el pueblo cubano vean que la Revolución es benevolente, que no es un ogro cruel. Que pueden regresar al país a invertir y dejarle su plata a la causa socialista, que ya lleva 65 años construyendo no sé qué.

Uno diría: “Bueno, el régimen se aprovecha de la nostalgia de cada uno de ellos y los manipula”. Pero no. Sucede que estos músicos forman parte de una agenda que no ha parado y que no es otra que la del intercambio cultural que precedió el deshielo y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Están cogiendo para eso al pueblo cubano.

Por eso El Micha prefiere tirarle a Chocolate y a Aldo, mientras canta junto a El Tiger. Le tira a Chocolate porque es un outsider auténtico que tiene a los peruanos tratando de adueñarse de su música, y a Aldo porque es el mejor rapero del país y porque sigue defendiendo y abogando por la libertad de Cuba en donde quiera que llega, y eso, aunque no lo crean, jode mucho. Mientras, El Tiger se “ha dado la tarea” de hacer regresar a la Isla a todos esos reguetoneros que se fueron. Y a la Revolución le ha gustado tanto esa misión que hasta las clarias hablan muy bien de él en las redes sociales.

En eso ha quedado El Micha. Para el desprecio colectivo hacia un hombre que cambió la libertad por una celda con aire acondicionado y ahora quiere que el resto lo acompañe.

No deberían sorprenderse si lo ven cantando junto a Israel Rojas y mucho menos si los llama anormales. Hace unos días declaró que se iba a dedicar a promocionar negocios, así que si lo ven cantando en el EFE Bar de Sandro Castro tampoco se sorprendan. Todo por el marxismo.

No pasará mucho tiempo para que El Micha vuelva a encabezar las listas de éxito del “Lucasnómetro”, donde  la única competencia que tendrá es la de Yoyo Ibarra. 

Me pregunto con qué cara El Micha mirará a Miguel Díaz-Canel cuando lo tenga en primera fila bailando como si no hubiera un mañana. Seguro le pide disculpas y le da un abrazo agradecido. 

Qué final más patético.

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