Exilio da nuevos aires a las campañas de boicot contra el régimen cubano

Protesta frente a oficina de Meliá en Miami, Florida. Foto: Yenier Martínez Carrillo

Durante el pasado mes de marzo, la iniciativa de varios activistas cubanos centrada en el boicot a empresas extranjeras que mantienen vínculos con el régimen parece haber tomado fuerzas. Acciones combinadas desde el exilio permitieron que se realizaran protestas en sedes de dichas empresas, en especial de la cadena hotelera española Meliá, en diversos países. Estos espacios sirvieron también para visibilizar la situación de los presos políticos cubanos y del clima de represión que se vive en la Isla.

Una de estas protestas se realizó en Miami, Estados Unidos, frente a las oficinas de Meliá que atienden los negocios de esta empresa en América del Norte y América Central. Los manifestantes declararon que la compañía española, así como las canadienses Sherritt (minería) y Blue Diamond (hotelería y turismo), contribuyen a financiar la represión en Cuba.

-Lo que estamos haciendo es cuestionar y hacer públicas a las compañías que son de países democráticos, que se rigen por un sistema de leyes democrático, y que hacen negocios con Cuba. Lo hacemos para que estas puedan exigir a la dictadura, mediante presiones económicas, la liberación inmediata de los presos políticos.- dijo a YucaByte el comunicador Tomás Castellanos.

Castellanos también señaló que en las instalaciones hoteleras en Cuba gestionadas por Meliá, los trabajadores no tienen derecho a exigir sus derechos laborales y sindicales.

Anamely Ramos durante la protesta frente a las oficinas de Meliá en Miami.

Por su parte, la curadora de arte y activista Anamely Ramos, declaró a YucaByte sobre el rol de estas empresas en la Isla:

-Al final se está reforzando la narrativa de que Cuba es un país idílico, de que Cuba es un paraíso, de que Cuba es un país seguro. ¿Pero cómo puede ser Cuba un país seguro con 1.000 presos políticos?

La iniciativa también llegó a Europa, donde varios grupos de activistas colocaron carteles y realizaron protestas frente a hoteles pertenecientes a la ya citada empresa española.

“Somos resistencia ante la esclavitud a la que son sometidos muchos trabajadores en nuestro país gracias a la complicidad de empresas españolas como esta [Meliá], Iberostar y otras”, expresó en una directa Lázaro Mireles, activista cubano residente en Madrid.

Mireles, junto a otros cubanos, protagonizó una protesta frente al hotel Meliá Madrid Princesa, ubicado en una de las zonas más céntricas de la capital de España. Otras protestas similares se sucedieron por entonces en esa ciudad, en las que participaron, entre otros, las activistas Carolina Barrero y Yanelys Núñez.

También miembros de la comunidad de cubanos radicados en Roma se sumaron a las protestas frente a un complejo hotelero perteneciente a la empresa Meliá en la ciudad italiana. Aunque fueron denunciados a la Policía, las fuerzas del orden respetaron el derecho a manifestarse de los cubanos.

También el 20 de marzo, el intelectual cubano radicado en Estados Unidos, Enrique del Risco, hizo pública una carta abierta a los directores de Meliá.

“No acusamos a Meliá Hotels International de reprimir al pueblo cubano ni de encarcelar a cientos de sus ciudadanos incluidos mujeres, niños y personas en delicado estado de salud. Sí acusamos a Meliá en cambio de ser cómplice de los represores y carceleros del pueblo cubano. Como representantes de una compañía que ha prosperado en una sociedad democrática —basada en el derecho elemental de sus ciudadanos de expresarse libremente— debería repugnarle la sola idea de hacer negocios en países que les nieguen tal derecho a sus propios ciudadanos. Como no parece ser así, hemos decidido recordarle al mundo democrático que Meliá Hotels International colabora con un régimen que encarcela a sus ciudadanos por expresarse libremente”, expresa la misiva.

Las iniciativas se complementan con las acciones de boicot impulsadas por Alberto Fonseca, cubano residente en Canadá y hermano del preso político Roberto Pérez Fonseca, y el grupo de activismo “Los Mambises”.

La cruzada personal de Alberto comenzó hace varios meses en redes sociales, mediante tuits que denunciaban a la empres Sherritt por mantener vínculos financieros con el régimen cubano. Luego, el activista enfocó sus publicaciones hacia los productos de exportación comercializados por empresas militares cubanas, específicamente las que integran el conglomerado monopólico Grupo de Administración Empresarial S.A (GAESA). También ha protagonizado campañas de boicot a empresas hoteleras con negocios en la Isla.

-La comunidad cubana tiene un gran poder. Si cada cubano, dentro y fuera del país, protesta por las alianzas de la dictadura con empresas extranjeras, estaremos haciendo algo grande. Esta lucha no puede estancarse en que si unos cubanos son de derecha o de izquierda. No. Necesitamos estrategias, ejercer ese poder que tenemos al menos los de afuera, que es el poder del cliente. Debemos ejercer ese poder y también usar las redes sociales para hacer trending nuestra causa, porque al régimen solo le importa su imagen y su dinero.- dijo en una ocasión Alberto Fonseca a YucaByte.

Otros activistas y movimientos se han sumado a la iniciativa del boicot, como es el caso del cubanoamericano Alejandro Galiano, creador del hashtag #BOYCOTTCUBANGOODS. También cabe mencionar al Movimiento Cristiano de Liberación, que el pasado 27 de noviembre lanzó una campaña que propuso realizar un “boicot a los servicios y productos exportados desde Cuba, directamente por empresas del régimen o a través de compañías extranjeras asociadas a la tiranía”.  

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