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Jonathan Valdés: Otro informático acosado por el régimen cubano

Ilustración: Julio Llópiz-Casal

Jonathan Valdés Vega es habanero, tiene 32 años, y desde los 26 se ha dedicado a construir una comunidad de cubanos a la que ayuda con soportes para dispositivos de Apple. Además de eso, hace de carpintero, herrero y, según él, “mil cosas más”, cualquier trabajo honrado que le permita mantener a su hijo pequeño. Sin embargo, como parte de la ola de persecución y represión ejercida por los órganos de la Seguridad del Estado tras las protestas del 11J, este joven fue citado e interrogado los días 10 y 11 de octubre. La versión de la policía política es que Jonathan busca influenciar a sus seguidores para ponerles en contra del gobierno. Por ello, dicen, lo encerrarán en una prisión.

YucaByte pudo contactar con este joven y recoger su testimonio sobre las presiones de la Seguridad del Estado sobre su persona, las amenazas que ha recibido en redes sociales y las razones por las que hoy se encuentra en peligro de convertirse en un preso político.

Hola, Jonathan. ¿Primero, podrías contar un poco sobre aquello a lo que te dedicas?

-Lo que tengo es una comunidad o grupos, tanto en Facebook como en Telegram. En Facebook se enfoca en la compra y venta de dispositivos electrónicos o cosas relacionadas con eso, y en Telegram en brindar soporte tecnológico a los usuarios de Apple en Cuba. Bueno, en ambos se brinda esa ayuda.

¿Consideras esto una suerte de emprendimiento?

Como tal, no me considero emprendedor. El emprendedor en Cuba es alguien que ya tiene cierto nivel, que ya tiene creada determinada una especie de esquema del que vive, basado en su trabajo. O sea, que genera ganancias de los contenidos que crea. Mi labor, aunque parece una forma de emprendimiento, es gratuita. Es decir, yo no cobro por eso. Yo lo que intento que la gente aprenda usar equipos de Apple en Cuba, que aprenda a explotar las prestaciones de Apple, porque es distinto como se consumen estos dispositivos en Cuba a como se hace en el resto del mundo. Mi “emprendimiento”, al final, es darles tutoriales a las personas que les gusten iPhone u otro dispositivo de Apple para que puedan aprovechar al máximo esta tecnología.

¿Y cómo se te ocurrió esa idea?

Yo ahora creo contenidos, pero esto empezó hace ya seis años como algo de barrio, ayudando a los vecinos. La gente venía a verme y eso me gustó. Cuando llegó el internet por datos móviles y se abrió el acceso a redes sociales, decidí unirme a una comunidad parecida, y después de un tiempo creé la mía. Actualmente, en Telegram tengo a más de 2.200 miembros hablando de soportes para Apple. La comunidad de Facebook, que también se enfoca en la compra y venta, tengo a 254.000 cubanos. Bueno, también los hay extranjeros, y muchos cubanos que viven fuera y entran ahí para cosas como comprar o vender teléfonos móviles.

Hablemos de lo sucedido el pasado 10 de octubre. Ese día divulgaste en tus redes sociales la citación que te envió la policía política cubana.

Sí. Ese día me mandaron una citación policial a mi casa, aunque luego me enteré de que habían estado averiguando por mí en el barrio. Sobre la citación, aunque ellos digan que fue oficial, no lo era, al punto de que no sabía de ella en su momento ni mi Jefe de Sector. Además, nunca me dijeron las razones por las que era citado. El papel decía que era una “entrevista”. Sé que pude no haber firmado, pero lo hice, porque al final te van a obligar a ir. Aunque les demuestres que no han cumplido con los procedimientos de las citaciones, aunque demuestres que no cumplen con las formalidades legales de esos procesos, que no cumplen con la ley, te llevarán igual. Entonces me ahorré eso.

¿Qué te dijeron allá?

Ellos me asociaban con un muchacho del grupo iApple Cuba. Yo contacté con él porque tiene mucho conocimiento sobre diseño y esas cosas. Le pregunté, por interés personal, si sabía personalizar ropa. Él me dijo que no, pero que conocía gente que se dedicaba a eso y me iba a pasar los contactos. Así es este mundo de las comunidades. Yo lo he ayudado con cosas de tecnología relacionadas con dispositivos de Apple, y él a mí o a cualquiera con lo que pueda. Bueno, alguien supo de lo que le pedí y un día me llama y me dice: “Jonathan, la Seguridad del Estado está en mi casa y han preguntado por ti y tienen tu número”. No sé por qué esa fijación. En Facebook solo tengo una publicación de cuando las protestas del 11 de julio y no es nada del otro mundo, solo mi forma de pensar; soy yo ejerciendo mi derecho a la libre expresión.

¿Pero por qué te atacaron por lo de los pullovers personalizados?

Porque, según ellos, yo estaba incitando a las personas a que fueran a la marcha del 15 de noviembre, y que estaba personalizando pullovers con mensajes de la marcha. Todo eso es falso. En ninguna de mis redes subí nada de eso. Pero ellos dicen que vigilan mis redes sociales y mi grupo en Telegram.

¿Cuánto duró el interrogatorio?

-Cerca de cinco horas y media. Todo el tiempo me cambiaban de oficina y de interrogadores. En una oficina me interrogó un policía, en otra gente que se presentó como del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) del Ministerio del Interior (MININT), y en otra gente de la Contra Inteligencia (CI). Durante ese tiempo se violaron mis derechos porque no agua me dieron. A las preguntas de qué pensaba de la política del país respondía como pienso, y ellos me decían que estaba equivocado, que no puedo pensar así. Es como si uno estuviera obligado a pensar como ellos. Luego dijeron que yo era parte de un grupo subversivo financiado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) y mil cosas más que nunca he escuchado. Pero yo estoy tranquilo. Yo sé que decir lo que pienso no es nada malo, así que no me siento mal por nada.

Algo que recuerdes especialmente…

Ahora que recuerdo, sí, y esto quizás sirva para quienes lean la entrevista sepan cómo son las cosas. Lo primero que te preguntan cuando llegas es: “¿Tú sabes realmente por qué estás aquí?”. Ellos cuando citan no dicen los motivos, y entonces esto es lo primero que dicen. Por supuesto, en mi caso contesté que no.

También me dio la impresión que lo que más le preocupa a la Seguridad del Estado es la influencia de unas personas sobre otras. En mi caso, estaban preocupados porque yo influyera con mis ideas políticas sobre toda la gente que me sigue en redes sociales. Eso les incomodaba: que expusiera libremente mi forma de pensar frente a todos los que me siguen.

Finalmente, recuerdo que ellos tratan a los interrogados como si estos hubiesen hecho algo malo, como si tuvieran realmente un problema, mientras que ellos te quieren salvar dándote una salida triunfal. Siempre te piden que colabores con ellos para que te libres de lo que hayas hecho. Te dicen algo así como: “No importa qué hiciste antes, porque ya trabajas para nosotros”. En fin, que buscan comprar a quien se ponga delante.

¿Te amenazaron?

Sí. Me dijeron que podía ir preso por criticar al gobierno, que no sabía en qué me estaba metiendo, que dejaría a mi familia sola, que en prisión me voy a desgraciar la vida y que mi hijo iba a sufrir. ¡Me amenazaron con mi hijo! Dijeron que podían meterme preso el tiempo que ellos quisieran. Y si lo hacen será por mi manera de pensar, porque yo no he puesto una bomba ni he violentado a nadie ni he robado nada. Yo solo digo lo que pienso.

En tus redes sociales denunciaste el acoso posterior al interrogatorio que sufriste desde perfiles falsos…

Fue al día siguiente de la supuesta “entrevista”, el 13 de octubre, que comenzó el ciberacoso. Yo conté mi experiencia con la policía política en un Twitter Spaces, y parece que ellos rápidamente movieron a su gente y me escribió una llamada “ciberclaria” desde un perfil falso. Me dijo que me estaban escuchando, que yo estaba contando lo que no tenía que contar, que no debí decir nada del interrogatorio, que me podían meter preso y que me cuidara.

Yo hice público aquello, para que vean como trabajan ellos. A partir de ahí vinieron otros perfiles a amenazarme. La Seguridad del Estado crea cuentas que escuchan lo que dices en Twitter Space, luego te amenazan, eliminan esas cuentas falsas, pero abren otras y siguen.

El ciberacoso es ridículo y bajo. Me dicen “no debes estar hablando” cuando yo hablo de lo que me dé la gana. Dicen también cosas así como “te voy a hacer esto”, “te va a pasar esto”, “no sabes de lo que somos capaces”… cosas estúpidas de mentes estúpidas. Yo casi aseguraría que sin chiquillos cercanos a los 20 años a los que mandan a escribir eso, porque ni coherencia tienen. Pero, repito, yo no me siento mal con eso porque no he hecho nada malo.

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