El boom de las miniseries cubanas en Internet

Elenco de la serie VOM. Foto: Cortesía de Jazz Vilá

El 17 de julio de 2020, en mitad de la pandemia de Covid-19, se unió a YouTube la Experiencia Audiovisual Independiente Multiplataforma llamada Playxon, que ya acumula 174 342 vistas. Así a secas, Playxon probablemente no diga nada, pero si se le asocia a la serie cubana Diez Latidos por Segundo (10lxs), entonces esas miles de vistas cobran sentido, especialmente para espectadores cubanos millennials o, mejor, de la generación Z.

Presentada como la “primera serie cubana independiente pensada para las redes”, esta es la propuesta de Edy Suárez, nacido en 1998 y quien dice ser  “un actor que también es director, que de vez en cuando escribe y que vive a #10LatidosPorSegundo #10LXS”. 

Las vistas de Playxon podrían parecer pocas si se comparan con los más de 18 millones que suma el youtuber cubano Pedrito el Paketero. Pocas, incluso si se toma como referencia el millón 312 000  de la también youtuber cubana Dina Stars. Sin embargo, Pedrito ha tenido que esperar desde enero de 2016 para conseguir su elevada cifra; mientras Dina lo ha hecho incluso desde antes, septiembre de 2015.

Para que se tenga una idea: 116 646 062 vistas ha logrado en YouTube desde 2012 Cubanos por el mundo, espacio que publica, entre otras producciones, el show Hola-Otaola! Y 23 250 vistas tiene, desde el 4 de agosto pasado, el canal JV Plus, del popular director de teatro Jazz Vilá,  cuyo eje central es la serie Vestuario o Maquillaje (simplificada VOM), una propuesta teatral pensada para las redes.

Si algo une a VOM y a 10lxs ―más allá de la calidad de cada una y sus estéticas― es el concepto de ser exhibidas online, antes de distribuirse mediante la alternativa offline del Paquete Semanal o salir al aire por la Televisión Cubana. No se trata de disputar cuál salió primero; ambas fueron producidas en Cuba de manera independiente y  han encontrado  su público en la web. 

Las vistas en YouTube, si bien no son un medidor de calidad, sí lo son en términos de éxito, entendido en estas redes como popularidad. De ahí que las más de 174 000 vistas conseguidas por Playxon en poco menos de tres meses, si de algo hablan, es de cuán popular ha sido. Durante las últimas semanas mantuvo a adolescentes y jóvenes cubanos a la espera de cada capítulo. Uno de sus atractivos era también la actuación de la propia youtuber Dina Stars, quien interpreta a uno de los personajes en este audiovisual centrado en las relaciones de sus protagonistas y no en su contexto.

Se trata, para algunos, de un grupo de niños jugando a tener problemas no frecuentes en audiovisuales cubanos y tratados con cierto efectismo: adicción al celular y a Instagram por parte de influencers, la bulimia de una joven o la muerte por cáncer del novio de otra.  

10lxs, ¿primera? ¿serie? ¿cubana? independiente publicada originalmente en YouTube

Después de dos meses de debate público sobre la cubanidad de la serie, lo que ―y a quiénes― representa, Edy Suŕez y el resto de los actores no profesionales que conforman el elenco de 10lxs se despidieron oficialmente de su público el pasado 1 de octubre. Agradecieron por la acogida que ha tenido su propuesta y por las “críticas constructivas”, fundamentalmente dirigidas a su tibia alusión al entorno en que se desarrolla y a la preferencia de locaciones de Miramar y El Vedado en vez de barrios como Regla; o la ausencia de negros, pobres, personas sin acceso a Internet…  

“Mi conflicto entra en qué Cuba es la que se representa; como medio, a quién o quiénes refleja. Como le dije al director, las relaciones por amor también son relaciones de poder. Expresan un tipo de vínculo que legitima la violencia” ―considera Ulises Padrón, investigador y activista por los derechos de personas LGBTI+ y contra el racismo.

“Ya lo había denunciado desde la promoción, que la ausencia de personajes LGBTI+ y negres más que una cuestión de talento me parecía un efecto de la perpetuación del racismo y la homofobia en la isla. La justificante fue que no aprobaron el casting… Ni hablar de [la ausencia de] personas trans”.  

En cuanto al discutido asunto de la “representatividad”, el crítico de cine Gustavo Arcos, en entrevista para Yucabyte, alertó sobre la tremenda discusión que requiere para no encasillar a los cubanos, que deben ser de esta u otra forma. “Una película, serie o lo que sea, no tiene, por obligación, que representar a nadie. Estoy en desacuerdo con la inclusividad falsa, esa que responde a estadísticas y que obliga a ciertas películas a colocar a tantos blancos o mestizos o hetero, o de la comunidad LGBTI+. Siento que mucho de ese debate termina forzando y cayendo en los mismos estereotipos que se plantea resolver”.

 

Mientras esas opiniones se daban en el espacio cubano, a Edy le llegaban buenas noticias: su aparición en Vogue como director de solo 21 años, o que una agencia de actores lo “cogió”. Para alguien que produjo siete capítulos con una cámara Sony Alpha 7 SII, solo dos lámparas y un micrófono de cañón con su grabador, y sin monitores, la experiencia puede ser relatada así: ¡Qué día de buenas noticias! Salí en Vogue, me cogió una agencia de actores y le dan un respiro las nuevas medidas en La Habana”.

El joven creador dijo a YucaByte que grabaron con “muy poquitas cosas, un equipamiento muy limitado. El proceso de producción en conjunto duró nueve meses (ahora sí que es mi bebé): desde la preproducción que comenzó en noviembre, el rodaje febrero-marzo y luego la postproducción desde abril hasta agosto”.

Explicó además que tiene como referente  una serie noruega titulada SKAM, que ha sido versionada en muchas partes del mundo. “Yo la usé como referente más bien del concepto visual (no de la historia) porque sabía a las condiciones de la producción que me iba a enfrentar, y en ese sentido SKAM es muy sencilla visualmente, sin una fotografía demasiado complicada, solo cuidada, atractiva y objetiva”.

No obstante, parte de la crítica que ha recibido 10lxs está asociada a su estética: si bien reconocen el valor de que un grupo de jóvenes de 20 años haya hecho un producto audiovisual con el afán de compartir, algunos espectadores consultados le demandan la calidad requerida en todos los aspectos de un audiovisual. Desde la dirección de arte y la fotografía, hasta el guion y las actuaciones. Aun así, estos personajes de los que no entendemos mucho ―porque tampoco nos lo cuentan todo― lograron atrapar a su audiencia con un rico movimiento generado en las redes sociales. 

En ese espacio virtual ha estado el público, adolescentes que en medio de la pandemia se conectaban para participar de los debates en Twitter y para ver los capítulos en YouTube.

Ulises Padrón cree que esta serie está llena de lugares comunes y soluciones fáciles, aunque ciertamente rompe con el puritanismo tonto en torno al sexo hetero, bisexual o gay, muy recurrente en la Televisión Cubana. “Los temas en los que se basa la ‘inclusión’ (trío amorosos y la homosexualidad) dan un panorama muy parcializado y estereotipado del fenómeno. Las relaciones humanas, de pareja o amistad, son tan diversas como quienes las componen. Puede ser que en el estrato en que él [Edy Suárez] se mueve esas historias reflejen su vida y dinámica. A mí como espectador me parecieron superfluas”. 

Por otro lado, reconoce que salirse de los estándares de la producción nacional tiene mérito.

En ese sentido, el crítico y profesor Gustavo Arcos: “Me parece algo bien singular en nuestro contexto, donde la creación audiovisual está muy concentrada en el ámbito de las instituciones”. 

Recordó que en Cuba “tenemos muy pocas experiencias de obras para la web, así de manera directa. Están los trabajos que hizo Miguel Coyula con su webserie Nadie. La miniserie El Sucesor, que rodaron varios cubanos emigrados como Carlos Quintela, Yimit Rodriguez, Abel Arcos… Hay desde luego muchos youtubers en Cuba haciendo cosas desde hace rato, algunas incluso introducen la ficción o documentación de la realidad”.

Sobre la “banalidad” que parece incorporar la serie no tiene reparos… 

“Vivimos en un mundo lleno de banalidades y superficialidades, de cosas pasajeras. Hay una pragmática existencial que se ha ido imponiendo en todas partes. Es como el melodrama y las duras críticas que suele recibir. No hay mayor melodrama que el de nuestra existencia. Si la serie pretende hablar de los jóvenes o adolescentes, y lo hace desde esa perspectiva, sin pretender ser una obra de grandes búsquedas artísticas, entonces es válida. Ella ofrece lo que se propone: entretenimiento”.

El hecho de que la serie está situada en la web, sugiere la búsqueda de un público mayormente extranjero. Al respecto, Arcos sostiene que las propias novelas brasileras y mexicanas, las koreanas o turcas, proyectan casi todas una imagen idílica de sus países. “Y no todo lo que veamos de Cuba tiene que ser con la gente machacada, las calles sucias, la amargura. A veces uno se pregunta si aquí nadie es feliz, si aquí la gente no trata de escapar de su drama. ¿Por qué todos tienen que aparecer siempre sufriendo? Tal vez esta serie busque otra imagen”. 

Cuando se agotaban los capítulos de 10lxs, incluso en el Paquete Semanal, apareció VOM, la otra propuesta audiovisual independiente cubana cuyo lanzamiento se realizó hace solo unas semanas en YouTube. Ya está disponible en el canal de la compañía JV Plus, que justamente se ha estrenado con esta serie.

VOM, teatro pensado para las redes

Esta producción ha sido el plato fuerte del canal de Jazz Vilá. Así lo explica en una entrevista para YucaByte: “Estamos hablando de una propuesta pionera porque siempre he tratado de insertar mecanismos de marketing para que el teatro y los productos audiovisuales hechos en Cuba vayan un paso adelante y puedan ser más novedosos tratándose de la isla”. 

A diferencia de 10lxs, hecha por personas muy jóvenes, no profesionales de los medios audiovisuales, VOM es el resultado de un experimentado director de teatro y actor que con recursos publicitarios y artísticos ha conseguido conquistar al público. “Lo que prima en nuestra serie es la calidad. Como pasa con las obras, hay una estética, un trabajo de dirección de arte para que tenga un acabado, está cuidado lo sonoro”.

También hay una intención de apelar a lo intertextual ―explica Jazz―, a referencias y símbolos que hacen de esta serie un producto más universal. Ejemplifica con un personaje que alude a la princesa Leia, de Stars Wars; cuadros que evocan a Rosita Fornés, pero también a una Sarita Montiel, de España; y a Maria Félix, John Crawford, Bette Davis… 

“Que hayan referentes universales pero también cubanos. No hay interés por representar o mostrar puramente un conflicto cubano. Hay una universalidad más amplia porque al ser online la he pensado más general, desde lo cubano. Jamás se dice que es Cuba, pero ahí está el teatro de la vida, la cubanía en los enredos del teatro”. 

Mientras la serie de Edy Suárez consta de siete capítulos de unos 25 minutos, la de Jazz propone capítulos breves; hasta el momento cuatro, de solo cinco minutos cada uno.

“No estamos hablando de grabar teatro para ponerlo en las redes, sino una propuesta que se desarrolla desde lo teatral para que sea disfrutada en Internet y, en cuanto a lo estético, está pensada para el entorno online. Está contada con una dinámica para ser disfrutada como cápsulas en Internet”.

 

Fotos: Cortesía de Jazz Vilá

Jazz Vilá sabe que, por una lógica de datos, de megas, la serie estará en el entorno onlineoffline y se podrá pasar por Zappya y otras vías como el Paquete Semanal. En este criterio coincide con Edy Suárez, aunque este último todavía tiene algunos recelos: 

“Lo del Paquete es un poco incontrolable. Yo había hablado con una de las matrices para insertar la serie una vez terminada en Internet… Y de pronto, apenas íbamos por el capítulo tres, ya había personas que nos escribían: ‘En mi paquete salió’. Nos enviaban fotos y efectivamente ahí estaba la carpeta. Hay Paquetes en los que ya salió entera; en otros aún no… Yo garantizo la disponibilidad en Internet, que es lo que está 100% en mis manos”. 

De las 23 250 vistas que tiene el canal JV Plus desde el 4 de agosto pasado, día en que se abrió, 5800 corresponden al primer capítulo de VOM, para un total de 12 449 entre los cuatro capítulos disponibles en el momento de escribir este reportaje. Sumadas a las 174 342 vistas de 10lxs, son 186 836, aunque no podemos saber cuántas personas están viendo ambas producciones desde Cuba. Estos datos no son suficientes para confirmar el impacto de las miniseries, en solo un trimestre, sobre la vida social y el consumo cultural cubano. 

“Es un contenido pensado para entretener, de pasada, en un contexto en que el entretenimiento está entrando por las pantallas. No hay funciones, no hay teatro. La opción online ha llegado para quedarse. Es parte de la sociedad cubana como de la mundial y que nos ayuda, tiene bondades” ―concluye Jazz. 

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Palma Soriano, Cuba (1993). Periodista por cuenta propia con fugas frecuentes hacia la poesía. Autora de los libros Eduardo Heras: los pasos, el fuego, la vida (Letras Cubanas, 2018) y Mestiza (CAAW, Estados Unidos). Egresada de la Universidad de La Habana e integrante de la Red Latam de Jóvenes Periodistas. Ha publicado en Distintas Latitudes, HuffPost, Clarín, El Estornudo, Hypermedia Magazine, pero la mayoría de sus textos están en Eltoque y Tremenda Nota. Escribe, luego existe. --
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