Luis Manuel Otero, el artista que no fue traicionado

La Seguridad del Estado capturó a Otero Alcántara el pasado 1 de marzo, cuando él y su novia, la curadora Claudia Genlui, salían de su casa con la idea de participar en una besada en las afueras de la sede del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

 

Luis Manuel Otero Alcantara

Luis Manuel Otero Alcántara. Foto: Belo PCruz

En poco más de diez días, más de 3.000 internautas, artistas, periodistas y activistas cubanos y extranjeros firmaron una petición de la plataforma avaaz.org que pedía la liberación de Luis Manuel Otero Alcántara, el artivista cubano del Movimiento San Isidro que interpela directamente al régimen de La Habana con sus performances.

La Seguridad del Estado capturó a Otero Alcántara el pasado 1 de marzo, cuando él y su novia, la curadora Claudia Genlui, salían de su casa con la idea de participar en una besada en las afueras de la sede del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Activistas cubanos por los derechos de las personas LGBT+ habían convocado la manifestación pacífica desde las redes sociales, para protestar contra la homofobia de la institución que censuró la escena de un beso gay en la película Love, Simon.

Otero Alcántara, uno de los principales impulsores de las protestas contra el Decreto 349 ―la norma legal usada por el régimen para criminalizar a los artistas independientes―, nunca llegó a la besada.

En las afueras de su casa lo esperaba una patrulla con varios oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Iba a ser la vigesimosexta vez que agentes del Ministerio del Interior (MININT) de Cuba lo detenían.

Sin embargo, a diferencia de todas las ocasiones en que había sido arrestado, interrogado y amenazado, esta vez la Policía política pretendía juzgar y encarcelar al artivista cubano por los supuestos delitos de «ultraje a los símbolos patrios» y «daños» a la propiedad social.

Sus carceleros lo raparon y enviaron a la prisión de Valle Grande, en La Lisa. El régimen dejó saber al Movimiento San Isidro que juzgaría a Otero Alcántara en una vista sumaria el 11 de marzo. El juicio, sin embargo, fue pospuesto por razones no reveladas. 

El viernes 12, alrededor de la medianoche, después que varios premios nacionales de Artes Plásticas, un Premio Cervantes, célebres pintores y trovadores cubanos ―detractores o no del Gobierno―, reconocidos performers e influencers, 20 medios de prensa independientes, al menos 15 organizaciones defensoras de los derechos humanos ―cubanas e internacionales―, cientos de activistas y periodistas y miles de internautas, pidieran la libertad de Otero Alcántara, el régimen liberó al artivista.

No era la primera vez que una campaña exigía la excarcelación de un artista cubano. Pero sí fue la primera ocasión en que miles de reclamos por la liberación de Otero Alcántara en Facebook y Twitter, la plataforma avaaz.org, blogs y medios de prensa independientes se agolparon vertiginosamente en poco más de diez días.

Incluso, figuras cercanas al oficialismo como el trovador Silvio Rodríguez y el artista visual Alexis Leyva Machado (Kcho) encontraron un absurdo en la detención del artivista de San Isidro. «Yo metiera presos a los que promueven esas políticas [por las que llevaron a la cárcel a Otero Alcántara]. Es que están desprestigiando al país», incluso escribió el autor de Ojalá.

 

Para el escritor y profesor cubano Enrique del Risco, «la gran diferencia en este caso fue el apoyo interno, sobre todo por parte de los intelectuales y artistas».

En una conversación sostenida con YucaByte, el intelectual cubano recordó que «los ataques contra artistas han sido continuos» desde el triunfo de la Revolución Cubana. «El primero fue el 6 de febrero de 1959, cuando Fidel Castro llamó a un boicot contra la revista Zig Zag por una caricatura de Alberto Prohias. Desde entonces los ataques no ha parado». 

Del Risco enumera la clausura de la Editorial El Puente, la detención del poeta Heberto Padilla, el acoso contra Virgilio Piñera y José Lezama Lima, las condenas de cárcel a los escritores Reinaldo Arenas, Néstor Díaz de Villegas y Manuel Ballagas. El acoso contra los artistas de la plástica en los 80 que forzó al exilio a incontables creadores. La persecución contra los firmantes de la Carta de los Diez en 1990, que terminó con el presidio de varios de sus promotores. 

El ensayista cubano también alude a procesos más recientes contra el rockero cubano Gorki Águila, el grafitero Danilo Maldonado «El Sexto» y la artivista y célebre performer Tania Bruguera. En todos los casos, varias campañas pidieron la libertad o reclamaron que terminaran los abusos contra cada uno de ellos.

Además, Del Risco recuerda que «se han hecho varias campañas» por la liberación de artistas víctimas de la represión y de otros cubanos, opositores o disidentes del régimen de La Habana. «En la de los presos de la Primavera Negra del 2003 que hicimos a la muerte de Orlando Zapata en 2010 ―recuerda― conseguimos más de 55.000 firmas entre ellas premios Nobel, Cervantes, ganadores del Oscar, etc. Y en todos los casos se consiguió la libertad de los presos», apunta.

Asimismo, el profesor residente en Nueva Jersey hace un paralelismo entre la represión contra el artista visual Ángel Delgado, en la década de los 80, y contra Luis Manuel Otero Alcántara en la actualidad. El primero de los dos fue condenado a prisión por defecar sobre un periódico Granma, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), en la expo «El objeto esculturado». 

Otero iba a ser procesado por «ultraje a los símbolos patrios» en 2020.

«Sin dudas, algo ha cambiado después de 30 años en Cuba, al menos en la historia del arte cubano. Esta vez la solidaridad y el sentimiento de justicia entre los artistas dentro y fuera de Cuba, funcionó, hoy todos somos más libres», escribió el propio Ángel Delgado en su muro de Facebook, tras conocer la noticia de la liberación de Otero Alcántara.

«En 1990 no existía internet en Cuba, ni redes sociales, ni campañas de apoyo, ni #freeangeldelgado, hoy ya sabemos que a los represores culturales no les será tan fácil condenar a un artista por ejercer su derecho a la libertad de expresión y creación», concluyó el artista visual que actualmente reside en Los Ángeles, Estados Unidos.

En efecto, internet catapultó el reclamo por la liberación de Otero Alcántara de a una velocidad sin precedentes en Cuba. La petición publicada en la plataforma avaaz.org por la artista visual cubanoamericana Coco Fusco, inicialmente rubricada por 237 personas, alcanzó más de 3.000 firmas hasta el momento de la liberación del artivista del Movimiento San Isidro.

A la par de ese documento, que suscribieron el Premio Nacional de Artes Plásticas Lázaro Saavedra, la performer Tania Bruguera, la periodista y bloguera Yoani Sánchez, la cineasta Heidi Hassan, el intelectual Rafael Almanza y otras disímiles personalidades del arte, el periodismo y la sociedad civil cubana, las adhesiones a la campaña por la liberación de Otero Alcántara aumentaron día tras día en Facebook y Twitter.

El medio digital Rialta publicó un «retrato colectivo» del artivista cubano que incluyó las consideraciones sobre su obra de importantes creadores, intelectuales, críticos de arte, dramaturgos y curadores de la Isla. 

Luis Manuel Otero «utiliza la performance (…) para exponer sus ideas sobre el patriotismo y los conflictos político-sociales. Es su objetivo el de influir, mediante (…) acciones-protestas, para mejorar ciertas situaciones adversas que se derivan de los sistemas político-ideológicos y sus complejas plataformas estructurales, que afectan a los más humildes (que son la mayoría) de la sociedad», escribió en ese dosier Sandra Ceballos, la artista fundadora y coordinadora del Espacio Aglutinador.

En un video publicado por Radio y Televisión Martí, el trovador cubano Mike Porcel ―quien fue obligado al ostracismo por el régimen cubano en la década de 1980― también pidió la liberación «inmediata» de uno de los artivistas más visibles del Movimiento San Isidro. «Detener a alguien por pensar diferente y expresar sus ideas es arbitrario, cruel e injusto. Es simplemente terrorismo de Estado», dijo el cantautor.

Timeline de post de Otero

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Pautas seguidas para elaborar la línea de tiempo

Más allá de la realidad virtual, un grupo de jóvenes cubanos ―mayormente periodistas, escritores, curadores y activistasrecorrió las principales instituciones culturales de La Habana y entregó copia de la petición publicada en avaaz.org, con todas las adhesiones públicas.

Por su parte, los ataques en las redes a Otero Alcántara se concentraron en la descalificación. Funcionarios del Gobierno cubano y perfiles anónimos en las redes sociales, entre otros, descontextualizaron las imágenes del performance «Drapeau», donde el artivista usa la bandera cubana como máscara, sábana, toalla o incluso como una manta que lo cubre mientras defeca.

Los ataques, sobre todo localizados en comentarios de Facebook y en blogs gestionados por internautas anónimos, tuvieron su clímax el pasado 11 de mayo, después que el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez se reuniera con varias decenas de funcionarios durante el balance anual del Ministerio de Cultura (MINCULT). 

Ese mismo día, casi a las 8:00 de la noche, el pintor Ernesto Rancaño Vieites escribió en su muro de Facebook: «Yo prefiero una Cuba sin alcantara [sic]». El mensaje, que fue denunciado como «fascista», «dañino» y «penoso», entre otros calificativos, también desencadenó una ola de comentarios a favor de la liberación del artivista del Movimiento San Isidro. 

No obstante, la publicación fue aprovechada por funcionarios del régimen cubano para difundir descalificaciones contra Otero Alcántara. Tanto la actual presidenta del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, Norma Rodríguez Derivet, como el rector del Instituto Superior de Arte (ISA), Alexis Seijo García, los viceministros de Cultura Fernando León Jacomino y Fernando Rojas y la vicepresidenta en Instituto Cubano de la Música, Mabel Castillo Mompie, compartieron el post en Facebook y Twitter.

Específicamente en Twitter, los usuarios que reclamaron la liberación del artista y activista cubano emplearon diferentes versiones de la etiqueta #FreeLuisManuel, que alcanzó varios cientos de publicaciones todos los días. Los internautas también mencionaron varias cuentas oficiales para llamar la atención de funcionarios e instituciones en Cuba, incluidos el gobernante Miguel Díaz-Canel, el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Presidencia de Cuba, el Ministerio de Justicia, la Embajada de Estados Unidos en La Habana, y varios organismos internacionales como el Parlamento Europeo, la Organización de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y la Corte Interamericana de Justicia.

Las menciones del caso alcanzaron su punto máximo en Twitter el viernes 6 de marzo, gracias al tuitazo convocado el día anterior por el Movimiento San Isidro que logró reunir a más de 1.500 usuarios.

Gráfica de Twitter

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Para Coco Fusco, la curadora y artista visual cubanoamericana que publicó la petición por la libertad de Otero Alcántara en avaaz.org, esta vez la campaña desatada en redes sociales «ha sido diferente porque la élite artística se involucró en la política y se opuso abiertamente al Estado, cosa que no suele hacer». 

Más allá del círculo del Movimiento San Isidro, y de activistas y creadores con un historial de acciones contra las medidas represivas del régimen, al reclamo de libertad se unieron «muchos artistas que normalmente no se meten en cuestiones políticas en público, incluidas varias figuras de la cultura cubana que están muy identificadas con el poder como Kcho y Silvio Rodríguez».

La autora de Pasos peligrosos: performance y política en Cuba (2015) asegura que otros artistas que han sido arrestados y encarcelados en el pasado no han gozado de «este nivel de solidaridad por parte de la gente de su gremio dentro de Cuba». 

Ahora, sin embargo, le parece que «algunos cubanos están perdiendo el miedo».

«Pienso que la historia del trovador Mike Porcel, que se visibilizó después de mucho tiempo en el documental Sueños al pairo, ha conmovido a muchos jóvenes, que han podido ver cómo los creadores de las generaciones anteriores traicionaron a sus colegas».

En la década de los 80, el autor e intérprete del tema Diario fue atacado por sus propios colegas: sufrió el repudio colectivo, su nombre fue prácticamente eliminado de la historia del Movimiento de la Nueva Trova después que intentara salir de Cuba durante el éxodo del Mariel.

Luis Manuel, 40 años después que la mayoría de los artistas cubanos viraran sus cañones contra Mike Porcel, no fue traicionado.


(El proyecto de periodismo de datos Inventario colaboró en la redacción de este artículo).

 

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