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¿La inversión extranjera en el sector de las TIC es prioridad para el Gobierno cubano?

Teléfono público en una calle de La Habana

En noviembre de 2019, el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX) abrió la posibilidad de invertir en el sector de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, por primera vez desde que se aprobara la Ley No. 118 de la Inversión Extranjera en 2014.  Las fichas técnicas de los posibles negocios presentados a los inversores están disponibles en la actual Cartera de Oportunidades.

No obstante, en materia de inversión extranjera este sector sigue sin ser una prioridad para el Gobierno cubano. Hasta hoy no consta que las autoridades de la Isla hayan aceptado ningún proyecto en dicha área.

De acuerdo con los principios generales recogidos en la propia Cartera de Oportunidades 2019–2020, los sectores priorizados son el turismo, el desarrollo de fuentes de energía, la exploración y explotación de minerales e hidrocarburos, y la construcción o mejoramiento de infraestructura industrial. 

Asimismo, el MINCEX prioriza los proyectos dirigidos a la producción nacional de alimentos con el objetivo de reducir el valor de las importaciones agrícolas. Entre 2010 y 2017 Cuba gastó, cada año, entre 1,4 y 1,8 billones de dólares aproximadamente, que fueron destinados sobre todo a la importación de carne de ave, trigo y leche. 

Oportunidades de inversión extranjera por sectores en la Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera 2019-2020.

Ahora, ¿por qué la inversión extranjera en telecomunicaciones, TICs y conectividad a internet no es una prioridad para el Gobierno de Cuba?

En abril de 2014, como parte del proceso de actualización del modelo económico cubano, la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) aprobó mediante la Ley no. 118 nuevas disposiciones para “asegurar que la atracción del capital extranjero contribuya eficazmente a los objetivos del desarrollo económico sostenible del país y a la recuperación de la economía nacional”. 

En ese momento, no se contempló al sector de telecomunicaciones como parte del proceso inversionista porque se trataba de un asunto de seguridad nacional, según afirmó la Directora General de Inversión Extranjera del MINCEX, Déborah Rivas, en el programa televisivo Mesa Redonda a finales de ese mismo mes. “Nosotros estamos agredidos por el imperialismo, (…) y no podemos arriesgar nuestra seguridad”, recalcó.

 

Fragmento del programa Mesa Redonda de la Televisión Cubana del 24 de abril de 2014.

A finales de 2014 , durante la Feria Internacional de La Habana (FIHAV), se presentó la primera Cartera de Oportunidades. Desde entonces y hasta la última edición de ese evento, el Consejo de Ministros ―el único facultado por la ley para aprobar dichas oportunidades― ha certificado un total de 1.923 fichas. Ninguna de ellas pertenece al sector de las telecomunicaciones y las nuevas tecnologías. 

Más recientemente, en agosto de 2019, la vicepresidenta de Integración de Redes de ETECSA, Lidia Hidalgo Rodríguez, confirmó en un tuit que “los temas de telecomunicaciones tienen también que ver con la seguridad del país y la soberanía”. El tuit fue una respuesta al usuario Norges Rodríguez, quien preguntó directamente a la funcionaria por qué no se contemplaban las telecomunicaciones en la Cartera de Oportunidades.

Si el Gobierno no está dispuesto a negociar en el sector de las telecomunicaciones, ¿cuáles son las tres primeras fichas aprobadas por el Consejo de Ministros para el sector? 

La primera es un Centro de Llamadas para la exportación de estos servicios, donde la parte cubana dispondrá de los recursos humanos calificados y la parte extranjera proveerá las tecnologías necesarias. El proyecto tiene un monto de inversión de 5 millones de dólares, y valora como principales mercados América Latina, Canadá, España y otros países de Europa. 

Otro de los posibles negocios es un Centro de servicios de tecnologías de la información para el desarrollo de softwares. Tales productos informáticos deben programarse en plataformas de código abierto (Open Source). De lo contrario, el inversor debe gestionar las licencias. El centro está diseñado para ofertar servicios complementarios como la minería y el procesamiento de datos. Básicamente, ambos se utilizan para extraer información en tiempo real y predecir eventos (fraudes bancarios, evasiones fiscales, explosiones demográficas, altibajos de los precios en el mercado internacional, etc.). Su rentabilidad se ha probado a nivel mundial en los últimos años, con el cúmulo de información que generan las aplicaciones y otros productos informáticos.

La tercera ficha busca adquirir tecnología para modernizar la producción de sellos postales y otros productos filatélicos, “haciéndolos competitivos en el mercado internacional”. El documento asegura que “los países africanos han mostrado interés en adquirir productos filatélicos cubanos”. 

Ninguna de las tres fichas incluye proyectos para la operación y comercialización de servicios de telecomunicaciones dentro del país, los cuales excluyen explícitamente la participación extranjera. Las oportunidades se ofrecen además bajo la modalidad de empresa mixta. Las Telecomunicaciones, TIC y conectividad conforman uno de los tres únicos sectores donde no se permiten empresas con capital totalmente extranjero. Los dos restantes son Cultura y Banco y Finanzas. 

Las oportunidades de inversión respaldan la posición ventajosa de ETECSA, quien tiene la concesión administrativa para la prestación de servicios de telecomunicaciones hasta 2036. Luego, puede prorrogarla por otros dos períodos de 15 años cada uno. 

Otro asunto a tener en cuenta es que la inversión extranjera en Cuba está enfocada principalmente a la exportación. La segunda ficha está en concordancia con ello. Y también lo está el Programa de Desarrollo de la Industria Cubana del Software del Ministerio de las Comunicaciones (MINCOM), que plantea entre sus objetivos potenciar las exportaciones de aplicaciones informáticas. 

Y aunque Cuba lleva años intentando insertarse en el mercado internacional, sobre todo en el latinoamericano, el valor de sus exportaciones de software no representó cifras significativas hasta 2017, de acuerdo con el Atlas y el Observatorio de Economía Compleja

Queda entonces por analizar a quiénes podría interesar la propuesta. Y por qué.

Publicado en Conectividad

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