Delirio electoral con Alex Otaola

Ilustración: Alen Lauzán.

 

Era de esperarse: Alexander Otaola se postula a la alcaldía de Miami-Dade. 

La idea de que el poder de los exiliados cubanos emana de un error, de un disparate, de un trauma sociopolítico, queda confirmada automáticamente para la mayoría de los votantes no cubanos del condado Miami-Dade. 

Los cubanos han enloquecido y la reacción natural es correr a las oficinas del Partido Demócrata a inscribirse, firmar cualquier planilla, venderle el alma al diablo y apuntarse en las clases de sociopatología de la profesora Susan Eckstein. 

Eso es, probablemente, lo que los detractores de Otaola planean. Pero, ¿es Alex Otaola un monstruo? 

Notar que los que lo acusan de inepto votaron en masa por un señor octogenario que sufre de demencia senil, trafuca las palabras, pierde el rumbo delante de las cámaras y le estrecha la mano al aire. La secretaria de prensa de su gobierno, encargada de comentarlo, es una bufona incoherente cuya única virtud es ser afroamericana en un partido que usa la negritud como condicionamiento pavloviano. Ser demócrata hoy requiere respuestas automáticas a los estímulos condicionados.

En verdad, cualquier cosa es posible en un universo donde Kim Kardashian está a punto de convertirse en doctora en leyes. Recordemos que la tarde en que la nación esperaba el veredicto de O. J. Simpson, el abogado Robert Kardashian consiguió absolver al criminal y destruir la confianza en el imperio de la ley. El aclamado jurista fue el padre y mentor de la futura estrella de un programa de televisión chatarra responsable de la imbecilización de dos generaciones de niñas. 

La amenaza de guerra civil y el enfrentamiento racial nunca fueron tan reales como en los días del veredicto de O. J., y ninguna víctima de feminicidio ha sido tan abusada por la izquierda como Nicole Brown Simpson. Hoy las turbas queman estaciones de policía y asaltan Walmarts y no pasa nada: el efecto O. J. está en todas partes. Se ha vuelto costumbre que cada verano haya al menos cinco muertes en South Beach, una ciudad que hasta hace dos décadas era el paraíso pansexual del mundo civilizado. La masculinidad tóxica se adueñó de unas playas donde antes hubo diversidad, tolerancia, nudismo y fabulosos tea parties. South Beach es hoy la capital del perreo.

En este panorama desolador aparece Alex Otaola. Hay que ser valiente para atreverse a aspirar a la alcaldía de una ciudad excéntrica y bipolar, en crecimiento desaforado (Joan Didion: “…not exactly an American city as American cities have until recently been understood…”). Un pueblo contestatario al que la izquierda desdeña y demoniza. 

El panorama en el que irrumpe Otaola es de degradación institucional. El nuevo alcalde de Chicago justifica la delincuencia juvenil en la ciudad donde los votantes defenestraron a su predecesora… ¡por justificar la delincuencia juvenil! La continuidad partidista es un hecho en Chicago, San Francisco, Portland, Seattle, Minneapolis y Nueva York, ¿necesitamos más pruebas de que el liberalismo lleva de Guatemala a Guatepeor?  

En ese mundo en revolución permanente decretada desde las alturas del poder totalitario, los cubanos tienen dos o tres ideas interesantes que aportar, si es que alguien quisiera oírlos. Son expertos en censura, escasez y continuismo, también en inflación, apartheid, vigilancia y desinformación.

Nadie escarmienta por cabeza ajena, pero tampoco nadie escarmienta en un idioma ajeno. La discusión política más valiosa de estos tiempos en que los socialistas pretenden desmantelar todo, sucede en español y en spanglish. O más bien, en los distintos dialectos del cubano, el venezolano y el nicaragüense: el caló del reparto y la favela, que ya es el idioma de Hialeah, Opa-Locka y Kendall. El que no hable nuestra lengua no podrá entender lo que pasa. Solo los latinoamericanos comprendemos la enormidad de lo que se avecina. 

Porque, si bien es cierto que, como dicen sus enemigos, Otaola no entiende de qué se trata realmente este país, también es verdad que entiende mejor que nadie de lo que podría tratarse. Viene del mundo del entretenimiento por la vía de la oposición, es influencer y una especie de trans: transcultural, transgenérico y transgresor. Compite en el campo minado donde confluyen la política y la farándula, y su ascenso meteórico ilustra la típica narrativa del triunfador en América, con finquita, canal de YouTube y patrocinadores particulares. 

Antes de que existiera un “Territorio Libre de la Florida”, ya Miami era la ciudad santuario donde buscaban refugio las víctimas del comunismo. Cuando los progresistas iban a recoger café a Nicaragua y la Brigada Venceremos cortaba caña en Cumanayagua, era Miami, no Hollywood, la que le había visto la jeta al socialismo real. Guantánamo, donde miles perdieron las piernas en los campos minados, no es lo mismo que “Gitmo”. Tampoco es lo mismo Miguel Saavedra que la gentuza de Let Cuba Live. Castro, Ortega, Chávez, Maduro y Guevara, no Joe McCarthy, George Bush y Ronald Reagan son los villanos de la ficción otaolense. 

Ese Miami que entre todas las ciudades del Imperio elevó el español a la categoría de latín vulgar, revirtiendo la tendencia lingüística global, la que cuenta con una literatura, una música y una poesía autóctonas creadas por desplazados, la misma que hizo posible la humanización de las interacciones con las repúblicas del Sur, ya no es aquella donde, según Didion, “las vanidades de La Habana venían a morir”. 

Ahora Miami es el nuevo paradigma de transculturación y renovación política en un nuevo reparto panamericano donde las vanidades woke se hacen polvo. Muy pronto, asomarse al futuro de América requerirá una visita guiada a la finca de Alex Otaola en Homestead, para curiosos armados de Duolingo.

Las opiniones expresadas en esta columna representan a su autor/a y no necesariamente a YucaByte.

Néstor Díaz de Villegas es un poeta y ensayista cubanoamericano. Ha colaborado con Letras Libres, El Nuevo Herald y The New York Times. Creador de Cubista Magazine y NDDV.blog. Reside en Los Ángeles.
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7 pensamientos en “Delirio electoral con Alex Otaola

  1. Ciudad excéntrica y bipolar!!! Jajajaja….
    Kardashian: el retorno de la momia.
    Otaola: se le subió!!!

    Buen artículo. Se entiende.

  2. Notar que los que lo acusan de inepto votaron en masa por un señor octogenario que sufre de demencia senil, trafuca las palabras, pierde el rumbo delante de las cámaras y le estrecha la mano al aire. Que manera de reírme.

  3. Sí y lo contemplo desde España y en concreto desde Islas Canarias,.. Como es posible que Ridículo y Engreído, . Transgresor se postule a la Alcaldía de Miami,. Recuerdo tiempo atrás cundo en un programa mediocre del Alexis Valdés, salía diciendo que el era el Vocero de la Comunidad Gay de Miami.. Sres Por Favor Contención.. ö un día no muy lejano esa señora que lleva el pelo Amarillo (La Diosa) creo va a Postularse para Directora de Los Derechos Humanos ,, SIC ..
    Miami y Florida deben d seguir siendo Bandera..

  4. Es uno de los bodrios mas divertidos que he leído en mucho tiempo: Dices «Los cubanos han enloquecido y la reacción natural es correr a las oficinas del Partido Demócrata a inscribirse, firmar cualquier planilla, venderle el alma al diablo…» no sé a que le llamas venderle el alma al diablo, si te refieres a votar por candidatos menos populistas y con mejor conocimiento de administación, entonces estas probablemente en lo cierto. Aunque ni siquiera me consta esa corredera hacia los registros de votaciones.

    Afirmas «Notar que los que lo acusan de inepto votaron en masa por un señor octogenario que sufre de demencia senil…» eso es tan falso como tu pose. Pregúntale a Saavedra, para no ir mas lejos, si votoraría por el adefesio.

    Pero que va, son tantas ideas inconexas para intentar justificar una tesis que me he aburrido demasiado pronto. Por último: lo mas lamentable de todo es como terminas tu panfleto: una oda a tu nuevo caudillo. Miami, en todo caso, en una buena medida, continúa arrastrando ese pasado de mesías y populismo. Hasta tú, que te habrías liberado algún día, regresas jubiloso al redil.
    Las malas noticias, sin embargo, se impondrán sobre tu ilusión juvenil.

  5. Nadie escarmienta por cabeza ajena, pero tampoco nadie escarmienta en un idioma ajeno. La discusión política más valiosa de estos tiempos en que los socialistas pretenden desmantelar todo, sucede en español y en spanglish. O más bien, en los distintos dialectos del cubano, el venezolano y el nicaragüense: el caló del reparto y la favela, que ya es el idioma de Hialeah, Opa-Locka y Kendall. El que no hable nuestra lengua no podrá entender lo que pasa. Solo los latinoamericanos comprendemos la enormidad de lo que se avecina.
    Solo los cubiches comprendemos lo que se avecina, porque venimos del futuro.

  6. Para mi el mejor señor en contra del gobierno dictador de Cuba que ha revuelto Miami y lo han despertado de tanto descaro qué hay en esa Ciudad donde quieren meter el comunismo! Un señor sin pelos en la lengua por eso cae mal ! Las personas no quieren escuchar sus verdades en la cara! Tremendo hombre! Ser humano ! Y defensor de la libertad! No lo quiero para casarme ni para tenerlo en mi casa! Él es el! Están haciendo toda esta mala propaganda porque personas no les conviene ese señor! Pero él seguirá sin importar toda esta basura que le quien echar
    Otaola 2024 Para alcalde de Miami!

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