Danae Hernández: “En Cuba pierdes la satisfacción de poder vivir el presente’’

Ilustración: Brady 

Es domingo, y es día de celebración en casa de mi padre. Ahora mismo no recuerdo qué celebrábamos, pero en mi memoria yo estoy corriendo de un lado a otro, ayudando a mi madrastra a ultimar los detalles para cuando llegue el resto de la familia. De pronto, mi padre me detiene porque quiere que hable con alguien al teléfono. No sé quién es ni para qué me quiere. Detesto cuando mi padre me extiende el teléfono y me obliga a lanzarme al vacío de una llamada que ni siquiera sé si deseo contestar. Son sus amigos Rachel y Rey. Me caen bien ellos, pero estoy ocupado, y no quiero hablar en ese momento. Mi padre insiste. Contesto. Rachel me saluda y me dice que me va a pasar con alguien más. No entiendo nada, de pronto me veo envuelto en una espiral de cambios de teléfonos y voces que no comprendo.

Yo no quiero hablar con nadie, solo quiero terminar de hacer lo que estoy haciendo. Del otro lado de la línea, ella no demora en presentarse: “Soy Danae”, dice. No me dice su apellido, y aunque nunca hemos coincidido personalmente, a mí me viene la imagen de su rostro. Sé quién es, pero nunca hemos cruzado ni media palabra. La recuerdo de algún dramatizado, de alguna obra de teatro; recuerdo ese nombre, recuerdo su voz, pero no estoy seguro e investigo más. “¿Danae?”, pregunto. “Danae Hernández”, me dice ella. Y me recuerda que hacía poco habíamos estado en un mismo grupo de WhatsApp creado por un amigo en común. Yo no recuerdo ese grupo de WhatsAapp, pero la recuerdo a ella. No sé de dónde, pero la recuerdo, y tengo la sensación de que es de esas actrices cubanas con las que siempre he soñado trabajar. Danae tiene algo que siempre me ha llamado mucho la atención. Quizá es lo mismo que me hizo reconocerla inmediatamente cuando me dijo su nombre al teléfono. 

Me cuenta que acaba de llegar a Miami, y que soy uno de los primeros en enterarse. Es amiga de los amigos de mi padre y le agrada sentirme tan cerca. A mí me ocurre lo mismo. Compartimos números de teléfono y desde entonces nos escribimos por WhatsApp constantemente.

Unos meses más tarde se estrena la novela Asuntos pendientes, donde ella interpreta a Cristina. Yo, que no me pierdo un capítulo, le escribo y le dejo saber que la estoy viendo y que me gusta mucho su trabajo. Ella me dice que espere, que su personaje se torna más interesante a medida que avanza la trama. Es cierto. Poco a poco voy descubriendo que Cristina se parece mucho a mí. O que a mí me gustaría parecerme un poco más a Cristina. 

Me sorprende verla en la pantalla grande  en Plantadas durante el Festival de Cine de Miami . No sabía que trabajaba en la película. Es un personaje pequeño, pero que me deja con ganas de más. Yo quiero ver más de Danae. Yo quiero trabajar con Danae. 

Después de los aplausos, la veo acercarse a mí. Es la primera vez que nos vemos en persona, pero ya es como si nos conociéramos de toda una vida. La abrazo y le digo cuánto me gustó su trabajo. Ella me agradece con la modestia y la dulzura que la caracterizan. No tenemos tiempo para charlar más. Yo me tengo que ir y ella también. Fue lindo encontrarnos finalmente. Yo me quedo con la sensación de que quiero conocerla más. 

 

―¿Quién es Danae Hernández?

―Danae es una mujer que ama las flores, la belleza en su entorno, que disfruta de las pequeñas cosas y los placeres de la vida. Muy fiel a sí misma y a lo que le apasiona. Una madre en aprendizaje, una amiga sincera, una artista en crecimiento, alguien que trabaja día a día en ser la mejor versión de sí misma. 

―¿Cómo llega a ti el personaje de Cristina en la telenovela Asuntos pendientes?

―El personaje llega a mí gracias a Miriam Torres, una asistente de la Televisión Cubana que recomendó mi trabajo y me propuso para interpretar a Cristina. A ella le estaré siempre agradecida por este y otros proyectos para los cuales pensó en mí. 

―¿Qué tienes en común con Cristina y en qué aspectos no se parecen en absoluto?

―Me identifico con Cristina en varios aspectos, pero sin dudas, su capacidad de convertir sus cargas en fortalezas, su compromiso con su familia y su tenacidad son los puntos de contacto más fuerte entre nosotras dos. 

Con Cristina hay algo muy curioso que me sucedió, y es que no la juzgué. Solo le iba preguntando qué necesitaba. Establecí con ella un diálogo constante, de empatía. No busqué mis paralelos o puntos divergentes para entender qué la movía. Observé y me nutrí de experiencias familiares. Era un personaje tan rico justamente por todos los disfraces que fue construyendo para armar su escudo. Fluí desde la energía que me transmitía, la entendí, la defendí; en eso descubrí que era muy distante de mí, pero muy conocida. Siento que su voz era tan fuerte que yo solo fui su percha y ella mi ropa. 

―Cuando Asuntos pendientes se estrenó ya no vivías en Cuba. ¿Cómo has recibido la reacción del público desde la distancia? 

―Ha sido muy linda la reacción del público. La he podido disfrutar desde la distancia gracias a las redes sociales, pero nunca es como recibirla en cuerpo presente. Es muy gracioso cómo aquí [en Miami] la gente me reconoce en los lugares; eso sí me ha sorprendido mucho. Nunca lo esperé. Y es que la gente sigue a los artistas cubanos donde quiera que estén. Eso es muy lindo. 

Y lo otro es que viven las novelas como parte de su vida, comentan, debaten, te celebran las escenas. Es muy reconfortante y gracioso. 

―Tú sabes que yo soy un ferviente seguidor de la telenovela cubana, pero tengo que reconocer que uno de los motivos que más me atrapa del fenómeno desde que vivo fuera de Cuba es la plataforma que tiene el público para expresar sus emociones a través de las redes sociales. ¿Conoces el grupo de Facebook dedicado a la telenovela cubana? ¿Has tenido alguna experiencia particular con el grupo?

―Sí [risas]. Sé que la ves y gracias a eso es la dicha de esta linda entrevista que me haces hoy. Ese grupo de Facebook es impactante por lo vivo que está. Es un privilegio contar con el apoyo que le ha dado a la novela, y yo personalmente estoy muy agradecida y halagada por el amor y la admiración que me han hecho llegar en varias ocasiones. A veces me emociono hasta las lágrimas, pienso que a mi abuelita le hubiese encantado leer todo eso y me sacude. 

―¿Cuál fue tu motivación principal para salir de Cuba? ¿Y por qué a Miami?

―Nuestra motivación para salir de Cuba: el futuro. Así de simple. Pero más que el futuro: el presente. 

En Cuba pierdes la satisfacción de poder vivir el presente y de proyectar un futuro. Hay mucha incertidumbre y los niveles de frustración son elevados. Dejar de soñar es una privación que uno no se puede permitir. Cuando ves lo que hay a tu alrededor, y ya eres madre o padre, te preguntas: ¿qué le puedo dar?, ¿qué le puedo evitar, para que luego él no lo tenga que hacer, porque no tuviste la visión y la determinación de hacerlo?. Creo que ese fue el clic. Además de lo que se vivió durante la pandemia, que nos hizo reflexionar de lo efímero que puede ser todo. Tarde o temprano ese fenómeno se repetirá y así hasta llegar a nuestros hijos.  Siempre es así por muy duro que sea aceptarlo. Además, saber que tu familia en Cuba va a tener una ayuda.

Miami ha sido una linda casualidad, que de alguna forma ya estaba ahí para una y de una mágica forma sucedió. Solo decirte que me siento como nunca creí que me sentiría de bien fuera de Cuba. 

―¿Qué es lo más y lo que menos te gusta de Miami?

―La variedad de nacionalidades, hace que no te sientas extranjero. Te sientes parte de esto. 

Y lo que menos me gusta es el tráfico, las distancias se hacen imposibles de caminar. Yo soy muy caminadora e independiente, y eso lo extraño. Al menos donde vivo. 

¿Qué es lo que más y lo que menos extrañas de Cuba?

―A mi familia. Los necesito demasiado. Mis animalitos que han partido. A mi abuela que partió hace unos meses; eso no lo supero aún. Mis vecinos que vivían visitando mi casa [risas]. 

Lo que menos extraño es el clima, porque es casi el mismo. De hecho, el mismo horario. 

¿Bajo qué circunstancias regresarías a Cuba? 

―A ver a los míos. No hay nada más importante que la familia. 

―¿A qué dedica Danae Hernández sus días actualmente? 

―Dedico mis días al sustento diario. He pasado por varios trabajos, aprendiendo en cada uno de ellos cosas nuevas. Trato de construir todo el tiempo un hogar seguro y cálido para nuestra hija; eso es muy importante para mi esposo y para mí. He hecho cositas pequeñas de actuación. Ahora he comenzado a vincularme a un proyecto de teatro, y así poco a poco una va encontrando su lugar aquí. Te puedo decir que lo principal es disfrutar el proceso y eso hago en cada cosa. Esto es tan grande y tan diverso que una puede disfrutar el proceso de llegar a cumplir sus objetivos, a eso dedico mis días: a encaminarnos. 

Al llegar a Miami tuviste una participación en el largometraje Plantadas, dirigido por Lilo y Camilo Vilaplana. ¿Cómo fue tu primera experiencia de trabajo fuera de Cuba?

―Fue una linda experiencia. El equipo es maravilloso. Lilo e Irasema [Director y Productora] son lindas personas, y Ema Robaina [Asistente de dirección], que me acercó al proyecto, imagínate cuando la abracé me emocioné muchísimo. Ese día que grabé sentí que nos habían abducido a todos y nos habían puesto aquí en esta linda realidad, y a la vez fue una prueba de que el surrealismo es un concepto para llamar a las cosas que en el momento no podemos entender porque están demasiado vivas, y eso es justo lo que te permite tener fe y paciencia. Agradezco a [la actriz] Yuliet Cruz por esas palabras que me dijo el día del estreno de Plantadas: “No desistas, aquí hay que tener fe y paciencia”. 

―¿Cómo crees que han influido las redes sociales en el trabajo de los actores y artistas cubanos? ¿Cuál es tu experiencia particular como actriz con las redes sociales? 

―Bueno, creo que a veces influyen más que otros factores. Creo que [son] hasta más importantes que los cimientos de una carrera actoral sólida, pero no por gusto se dice que son el futuro. No soy de las actrices más activas en redes sociales. Dedico mi tiempo a muchas cosas, pero creo que son una herramienta superválida y enriquecedora cuando se quiere utilizar para potenciar tu carrera. Creo que lo difícil es que el mercado tiene sus exigencias para tener mayor alcance y hasta qué punto tu identidad no sea arrastrada por ellos. 

Las preguntas personales de Hansel.

―No soy una persona de una sola cosa. Trataré de resumir. 

Una película: Los paraguas de Cherburgo (Me marcó de niña).

Una canción: Losing my religion, de R.E.M.

Un libro: El amor en los tiempos del cólera. 

Una ciudad: París.

Un olor: La lluvia.

Un sabor: El chocolate.

Una persona: Mi madre y mi hija. 

Una red social: Instagram.

Un sueño: Tener un refugio de protección y ayuda para animalitos. 

Un mensaje a los cubanos de la Isla

―Gracias por el cariño y el reconocimiento a nuestro trabajo. Que no hay cosa que me dé más alegría que darles un poco de alegría y entretenimiento en tiempos tan difíciles. Que sigan dándonos apoyo a los artistas cubanos donde quiera que estemos, que la geografía es diversa, pero el corazón es el mismo. Gracias.

Hansel Porras García (n. 1994) es un actor, escritor y cineasta queer cubano radicado en Miami. Sus obras exploran la multiculturalidad de la comunidad hispana de Miami, centrándose en la diáspora cubana y examinando temas como la inmigración, la familia y la identidad.
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