Néstor Díaz de Villegas se cuela en el rancho de Alex Otaola

Ilustración: Alen Lauzán

Perdido por las fincas de Redland, en lo profundo de la Florida, el mismo día que Ana de Armas metía la pata en La Colmenita, fui a dar al rancho del nuevo candidato a la alcaldía de Miami-Dade.  Mientras Ana se abrazaba con el mayoral de una plantación de niños adoctrinados, el influencer y activista político cubanoamericano accedió amablemente a responder mis preguntas para YucaByte. En una hamaca colgada entre dos matas de mango, conversamos de diversos temas.

―Alex, he visto tus excelentes programas de la época de “Carlos Recto, siempre por detrás… de la noticia”. Estos programas entraban a los hogares, donde había niños y adolescentes mirándote en la pantalla. ¿Crees que sea ese un modelo de conducta para los más jóvenes de la ciudad que pretendes representar? ¿Los votantes republicanos estarían de acuerdo con esa imagen mediática tuya? ¿Crees que Carlos Recto podría ser invitado a la casa de Ron DeSantis?

―Referente al tema de Carlos Recto, agradezco que se recuerde el personaje con esa alegría, con esa risa dibujada en la cara de la gente, ¿no? Y así tomo esta pregunta. Un recuerdo desenfadado del personaje, pero yo no soy Carlos Recto. Fue un periodo de mi vida en Mega TV donde interpretaba a ese reportero desenfrenado que traspasaba todo espacio privado para conseguir las respuestas que quería, incluso un reportero que se cuestionaba todo el tiempo por qué tenía que preguntar eso. Entonces, no creo que sea un ejemplo a seguir y no creo que los jóvenes y los adolescentes de hoy, de la Generación Z, de la “generación de cristal”, estén buscando en políticos o en otros personajes ejemplos a seguir. 

Creo que las redes están saturadas de imágenes que son ejemplos a seguir para los jóvenes, ¿no? Entonces, creo que si puedo ser ejemplo de algo para los jóvenes del condado Miami-Dade es que, siendo inmigrante, llegado a este país sin conocer a nadie, sin hablar el idioma, he podido imponerme y he podido conseguir lo que me he propuesto. Creo que eso sí es un ejemplo a seguir. Es un mensaje que llega a los jóvenes: no rendirse, no cansarse, que te digan que no, y que cuando te cierren la puerta en la cara, regreses a comprar la casa.

―Personalmente, te definiría como transcultural, transgenérico y transgresor: ¿es esta una definición adecuada de lo que es ser trans?

―Definitivamente soy un transgresor y creo que en un mundo donde la comida es transgénica y las personas se sienten árbol o se sienten mesa, creo que ser transgresor es menos polémico de lo que fue considerado hace algunos años. Creo que voy a tener que actualizarme un poco el software porque me siento como desconectado, no me siento a tono con los tiempos.

―¿Crees que el español debería ser el segundo idioma oficial de la nación? Ya lo es en Miami, ¿estarías de acuerdo en que Miami-Dade sea el primer territorio oficialmente bilingüe del país?

―Estados Unidos no tiene un idioma como tal. Como principal ¿no? Aquí se hablan muchas lenguas y se hablan dialectos. Los indígenas de las tribus hablan también su propio dialecto y, en el caso del condado Miami-Dade, donde el español, o el castellano, es la lengua que más se habla, yo creo que ya, de por sí, nuestro condado es un lugar completamente bilingüe. 

De hecho, Miami es el lugar donde el spanglish tiene mayor preponderancia, así que no me preocupa lo que hablo,  me preocupa lo que la gente entiende, que es diferente. Creo que un momento como este, venir con un mensaje de advertencia (en español, en inglés, en creole, en mandarín),  de  decirle a la sociedad norteamericana que no se deje engañar por esto que te están vendiendo como defensores de las minorías. No te dejes engañar, no te dejes atrapar por esta ideología macabra. Yo creo que eso es lo principal y al final es lo que va a rendir frutos.

―He visto el comercial donde te declaras partidario de la legalización de la mariguana. He sido mariguanero y, aunque no estoy convencido de los beneficios medicinales de esa planta, sé por experiencia propia que produce un estado de estupidización colectiva. ¿Consideras algo normal, o deseable, una ciudad donde la mayoría de las personas estén, como se dice, en nota la mayor parte del tiempo?

―El alcohol tiene un efecto nocivo en las personas y las personas no andan necesariamente borrachas o bebidas el día entero. Creo que la mariguana recreacional puede ayudar muchísimo a nivel económico, puede ayudar muchísimo a conseguir esos impuestos que hasta ahora han sido todo el tiempo sustraídos del bolsillo del contribuyente, del propietario de vivienda, de las personas que están establecidas por años en este condado. 

Entonces no creo que es correcto decir que la legalización de la mariguana tendría a todo el mundo drogado, o estúpido, o estupidizado todo el tiempo. Yo creo que sería recaer en un cliché, pues no es necesariamente lo que vemos en ciudades como Ámsterdam o lo que vemos en California ahora mismo, que aprobó la mariguana recreacional a nivel estatal hace ya algunos años; así que todo depende de las responsabilidad y de la libertad individual. 

Yo creo que sí, en cuanto a conseguir para el condado la creación de empleos, rebajar impuestos y conseguir nuevos impuestos mediante la legalización de la mariguana recreacional. Yo creo que sería una excelente opción. Ahora eso no lo va a decidir mi alcaldía, eso no tiene que ver con el gobierno condal, pero sí tengo el compromiso de impulsarlo en Tallahassee, a nivel estatal, para conseguir que no se le siga metiendo la mano en el bolsillo a los propietarios de viviendas, que cada vez que hace falta un dinero extra, siempre las gentes que pagan sus impuestos resultan ser los afectados.

―Ante la inmigración irrestricta proveniente de los países latinoamericanos, que ya es más bien un movimiento masivo de pueblos durante extensos períodos de tiempo, con 10.000 personas provenientes de Nicaragua, Cuba y Venezuela cada mes, un programa que pronto se extenderá a Colombia, Honduras y Salvador, ¿consideras razonable una iniciativa que vaya en la dirección contraria y proponga la creación de protectorados estadounidenses en las naciones donde la mayoría de las personas desean emigrar? 

―Yo creo que la gente viene, o venimos todos a Estados Unidos, no con el objetivo de convertirnos en ciudadanos americanos, venimos aquí con el objetivo de buscar protección y buscar libertad, de buscar amparo, de buscar prosperidad, de buscar condiciones de vida. No necesariamente Estados Unidos tiene que crear un protectorado para ayudar a esas personas en cada país. Yo creo que el error de Estados Unidos ha sido no señalar la causa de esos éxodos, no buscar los responsables y culparlos de esos desplazamientos. En el caso de Cuba sabemos que es la dictadura cubana, creando ese caos para luego chantajear a la administración de turno en Estados Unidos, como hemos visto que ha sucedido innumerables veces en éxodos anteriores. 

En vez de señalar al culpable, Estados Unidos termina sentándose a la mesa de negociaciones para evitar el caos en la frontera. Entonces lo que busca son soluciones diplomáticas y casi siempre beneficiosas para, en este caso, la dictadura cubana, como también imagino que sucede con Nicaragua u otras naciones.

Representan la mayor entrada de inmigrantes irregulares por la frontera a Estados Unidos, y Estados Unidos se deja chantajear por estos gobiernos y termina cediendo y por eso es que se repite la historia, una y otra vez. Cada 10 años hay un éxodo de cubanos, cada 10 años hay caravanas que vienen por la frontera, cada 10 años regresa el chantaje de la dictadura cubana a la administración de turno. La administración podría decretar que se trata de una invasión, y estoy seguro de que estas naciones, inmediatamente, impedirían que sus ciudadanos lleguen a la frontera de Estados Unidos. Pero bueno, Estados Unidos funciona de otra manera y lo maneja a conveniencia de las políticas que se estén impulsando en el momento en que ocurra.

―¿Te afeitarías la barba si ganas la alcaldía?

―No me voy a afeitar la barba, si gano o si no gano. Me dejé la barba durante mucho tiempo, número uno, porque no me gusta afeitarme. Número dos, porque me hace horrible daño en la cara la cuchilla y el afeitado diario. Yo creo que ya no me veo sin barba, no me visualizo. Ya me da terror pensar en cómo me vería sin barba. Creo que me voy a ver chupado, me voy a ver más viejo. Entonces no, no, no, no, definitivamente no me voy a quitar la barba. No está en mis planes para los próximos 100 años. 

―Pues 100 años de barba, entonces, Alexander Otaola, y gracias por recibirme en tu rancho.

―Gracias a ti, Néstor, por tu visita.

 

Néstor Díaz de Villegas es un poeta y ensayista cubanoamericano. Ha colaborado con Letras Libres, El Nuevo Herald y The New York Times. Creador de Cubista Magazine y NDDV.blog. Reside en Los Ángeles.
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