Activistas de la comunidad LGBT frente al letrero del ICRT

Las controversias de una disculpa

Ahora mismo en Cuba la lucha por los derechos de las personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales, entre otras que no siguen el canon heteronormativo, reúne varios episodios de represión y homofobia gubernamental. Al corte de la escena del beso en Love, Simon le antecede la represión contra la marcha independiente del 11 de mayo, que a su vez siguió a la cancelación de la oficial Conga contra la Homofobia y la Transfobia de 2019 y a la decisión del Parlamento cubano de omitir en el Proyecto de Constitución  el derecho de las personas LGBT+ a contraer matrimonio con otras de su mismo sexo/género

 

Activistas LGBT frente a la sede del ICRT en La Habana

Activistas LGBT+ y aliados reunidos frente a la sede el ICRT. Foto: Cynthia De La Cantera.

A las 11:00 de la noche del domingo, el comunicado en el cual el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) ofreció disculpas por la censura de un beso gay en la película Love, Simon tenía poco más de 120 comentarios y casi 68 mil vistas, un tráfico inusual en la página web de la institución. 

En la caja de comentarios los internautas discuten si Pensando en 3D era el programa correcto para transmitir un filme de temática gay. Discuten si la escena del beso debía incluirse o no. Incluso discuten la pertinencia de la disculpa. Algunos piensan que el ICRT no debió lamentar lo sucedido. Varios comentarios son ofensivos, preocupantes. 

Fue precisamente la disculpa del ICRT la que posicionó a la gente en diferentes puntos del debate. Que la Televisión Cubana reconociera su error fue para algunos una victoria porque, en efecto, hubo una demanda y, en consecuencia, una respuesta. 

Para otros, la nota fue solo el gesto correcto de una entidad pública. Y por el hecho de que en Cuba casi nunca los organismos del Estado  ofrecen disculpas, el gesto tuvo más mérito. 

El mea culpa fue la reacción sensata del ICRT ante la presión generada en redes sociales, dijeron varios activistas. Una presión que no se puede ocultar y que, al menos esta vez, cumplió su objetivo. 

 

Activistas de la comunidad LGBT cerca de la sede el ICRT

Activistas LGBT+ y aliados reunidos cerca de la sede el ICRT. Foto: Cynthia De La Cantera.

Yadiel Cepero, activista por los derechos LGBT+, hizo tres peticiones desde su muro de Facebook: la renuncia del censurador, una disculpa pública y la retransmisión íntegra de la película. En la noche del sábado el joven matancero convocó una besada para el día siguiente, a la 1:00 de la tarde, frente al edificio del ICRT en La Habana. Sin embargo, más adelante el propio Yadiel intentó cancelar la besada.

El activista aseguró que, con la publicación de las disculpas en el portal de la Televisión Cubana, se habían cumplido sus objetivos y que, entonces, no era necesaria la besada. Así, renunció al evento dos horas antes de la 1:00 p.m. Sin embargo, algunos activistas solo se enteraron de la cancelación cuando ya iban en camino a la esquina de 23 y M, en el Vedado, y otros solo lo supieron al llegar. 

Quince minutos antes de la 1:00, la esquina del ICRT estaba prácticamente vacía. Dos patrullas policiales daban vueltas, y el portal del Instituto estaba ocupado por agentes de la Seguridad del Estado.

Los activistas y aliados de la comunidad LGBT+ que finalmente llegaron se concentraron en las escaleras del edificio de enfrente, que también está ocupado por oficinas de la Televisión Cubana. A la 1:30 la veintena de personas que llegaron hasta el lugar se fotografiaron para dejar constancia de que estuvieron allí, a la hora fijada. Varios de los agentes vestidos de civil que estaban parados en el portal del Instituto también hicieron fotos del grupo, pero mantuvieron la distancia. Una de las patrullas que merodeaba el lugar, equipada con una cámara en el techo, también tomó fotos de los jóvenes. 

Casi todos los activistas fueron preparados a la escena de la besada. Después de la represión de la marcha independiente del 11 de mayo de 2019, sabían que los arrestos y las detenciones violentas eran posibles. La mayoría portaba ropa y zapatos cómodos, mochila ligera, pocos equipos (como cámaras) y un pomo de agua. Los que acababan de llegar informaban a los otros los puntos donde estaba apostada la Policía, o decían en cuáles esquinas comenzaban a reunirse aparentes miembros de la Seguridad. 

A las 2:00 de la tarde los activistas ya estaban dispersos. Era otra besada que iba a ser y no fue. Para evitarla, esta vez las autoridades ―incluido el ICRT con su disculpa pública― fueron más cautelosas. No hubo interrupciones durante el tiempo que los miembros de la comunidad LGBT+ estuvieron en el lugar fijado para la protesta.

 

No obstante, el activista Jancel Moreno y el artista visual Luis Manuel Otero Alcántara nunca pudieron llegar a la esquina de 23 y M. Jancel fue interceptado en Matanzas cuando se dirigía a La Habana. Estuvo alrededor de cuatro horas en una casa próxima al puente de Bacunayagua, hasta el mediodía, cuando ya se había anunciado la cancelación del evento y él no podría llegar de ningún modo a tiempo a la capital. Esta es la primera vez que lo detienen pero, según dijo en su perfil de Facebook, estaba listo para ser arrestado.

 

Ahora mismo en Cuba la lucha por los derechos de las personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales, entre otras que no siguen el canon heteronormativo, reúne varios episodios de represión y homofobia gubernamental. Al corte de la escena del beso en Love, Simon le antecede la represión contra la marcha independiente del 11 de mayo, que a su vez siguió a la cancelación de la oficial Conga contra la Homofobia y la Transfobia de 2019 y a la decisión del Parlamento cubano de omitir en el Proyecto de Constitución  el derecho de las personas LGBT+ a contraer matrimonio con otras de su mismo sexo/género. Además, al conocerse el Programa Legislativo hasta 2023 de la Asamblea Nacional del Poder Popular quedó en evidencia que solo el Código de Familias sería sometido a consulta y referéndum populares. De las próximas 70 leyes, decretos y decretos-leyes que debe aprobar el Parlamento, solo este cuerpo legal, que definirá el concepto de matrimonio, y establecerá las pautas para la adopción y la reproducción asistida de parejas lesbianas, será sometido a la aprobación de la mayoría. 

 

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