Sociedad

#GraciasOmara. Otra batalla cubana en las redes sociales

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Ilustración de Rafael Alejandro García dedicada a Omara Ruiz Urquiola

Ilustración: Rafael Alejandro García.

Todo comenzó con un post de dos palabras en Facebook: “Me despidieron”. El 29 de julio pasado la profesora Omara Ruiz Urquiola denunció que había asistido a una reunión en el Instituto Superior de Diseño (ISDi) donde le comunicaron el fin de la relación laboral que hasta entonces mantenía con esa institución.

Omara consideró el hecho como una represalia por haber “practicado el disenso” y “denunciado lo mal hecho”.

En poco tiempo su post fue compartido más de 100 veces y diversos medios cubanos (independientes) y de otros países se hicieron eco de la noticia. 

Al ocurrir en medio del período vacacional, las aulas del ISDi estaban vacías para la fecha. Pero las redes sociales, no. Desde entonces se ha desarrollado una batalla que no tuvo como sede la casona de Belascoaín, sino un entorno mucho más amplio: el ciberespacio. 

Comentar, etiquetar, compartir

Ante la falta de libertades y el control represivo sobre el espacio público físico en la Isla, los cubanos encuentran en las redes sociales el principal escenario para expresar sus denuncias e inquietudes.

En este caso fue Facebook la red más activa, no solo por ser la más popular en el país, sino también porque esa fue la plataforma escogida por Omara para informar sobre su situación.

De manera espontánea, estudiantes, exalumnos y conocidos de la profesora comenzaron a compartir la noticia de su expulsión y a etiquetar a compañeros, consiguiendo que la noticia corriera como pólvora.

En las decenas de comentarios a su post, pueden percibirse claramente tres sentimientos, a veces mezclados: sorpresa, indignación y solidaridad.

Miguel Monkc, graduado del ISDi en 2015, dijo que su primera reacción fue la sorpresa “Yo no lo esperaba. Recibí muchos mensajes de amigos para que averiguase lo que pasaba”. Una sensación que se repite en muchos de los alumnos que comentaron la publicación pues no entendían que fuera despedida alguien a quien calificaron como “una gran profesora”. Sin embargo, para otros, era algo que se veía venir: “Eso era sabido omy…!!! No por ello tienen razón… pero era sabido”, escribió Lourdes Aymée Ricardo.

Como parte de los comentarios también fue recurrente el cuestionamiento a la falta de libertades civiles y políticas en Cuba, y específicamente en los centros de enseñanza de la Educación Superior con aquellos profesores que resultan “poco idóneos” por sus posiciones políticas.

Sin dudas, de todas las reacciones las más conmovedoras son las de sus estudiantes. En todos los casos hay un reconocimiento a la labor docente de la profesora y a su entrega. 

Yoan Rivero, por ejemplo, escribió: “Fuiste, por mucho, la mejor profesora que tuve en toda mi formación, la que más influyó, ¡se ha perdido el respeto! Es indignante… además lo sufren los que se forman que no tendrán la oportunidad de conocer lo maravilloso que es estar en tus manos como profesora”.

Que hablen mis alumnos —había dicho Omara en una entrevista con Diario de Cuba—. Quienes tienen potestad para valorar mi trabajo académico son mis estudiantes”. Y así lo hicieron. 

Unir, asociar

Llamadas telefónicas, sms, mensajes, post y comentarios, sirvieron para articular un movimiento espontáneo en defensa de la profesora, agrupado bajo la etiqueta #GraciasOmara y coordinado fundamentalmente por egresados del ISDi.

Realmente fue algo que surgió como respuesta a la misma noticia de la separación de la profesora Omara. Comenzamos a escribirnos preguntándonos si lo que estábamos leyendo era real. Llamamos a profesores, estudiantes, todos los que conocíamos que podían aclararnos un poco. Como seguíamos con muchas dudas de lo que realmente había pasado, lo único que realmente teníamos claro era que ella pertenece al ISDi, y decidimos tratar de unirnos y hacer algo al respecto. Algo que demostrara lo que nosotros pensábamos, y lo que siempre se hablaba por los pasillos de la escuela: que ella es una de las mejores profesoras que ha pasado por esas aulas”, dijo Laura Molina, una de las integrantes del #GraciasOmara. 

La interconexión que permiten las redes sociales posibilitó visibilizar el creciente número de personas solidarizadas con Omara que lo expresaban abiertamente, rompiendo así el velo de silencio que suele tejerse en torno a casos similares. 

Rafael Alejandro García, graduado del ISDi en 2015, hizo una ilustración de la profesora, que colocó como su foto de perfil, y comenzó a ser utilizada por otros que también se han identificado con la causa.

Ilustración realizada por Rafael Alejandro García.

Al conocer que (…) la pensaban despedir o rebajar sus horas laborales por un programa de ‘perfeccionamiento’ —cuando Omara hace que esa escuela se perfeccione con solo tenerla— enseguida compartí todas las noticias que me llegaban e hice esta ilustración para mostrar mi apoyo hacia ella como persona y como profesional”, contó el diseñador a YucaByte.

La marea comenzó a crecer y a salirse de los cauces del mundo del diseño y académico, alcanzando a figuras cubanas de gran visibilidad mediática como la cantante Haydée Milanés, los actores Mario Guerra, Jorge Ferdecaz y Roberto San Martín, y el opositor Guillermo Fariñas, entre otros que expresaron su solidaridad con la profesora. El Instituto Internacional de Artivismo “Hannah Arendt” (INSTAR), el Movimiento San Isidro y la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) también manifestaron públicamente sus respaldos.

Publicación de la cantante Haydée Milanés en su página de Facebook.

Defender, replicar

Ante la connotación del suceso, tres días después de la reunión del 29 de julio, el ISDi comenzó a divulgar, desde su cuenta oficial, su versión de los acontecimientos. A un primer post, bastante comentado y compartido, titulado “Las mentiras de Omara (primera entrega)”, le siguieron otros dos con sendas declaraciones de profesoras que participaron en la reunión, y ofrecían una visión diferente a la de Omara. 

Según la institución, en aquel encuentro no “se despidió, expulsó, cesó, dejó excedente, dejó disponible, ni ningún sinónimo de ruptura de vínculo laboral definitivo a NINGÚN PROFESOR DEL ISDI”. Y recalcó que Omara mentía deliberadamente como parte de una “campaña de descrédito, mentira y difamación sobre nuestra institución y un malsano intento de manipular a nuestros docentes, graduados y estudiantes”.

De los debates que se generaron en estos posts hay tres cuestiones significativas. 

La primera es la actitud de la institución, que decidió hacer uso de las redes sociales para comunicar su versión y posición. Los argumentos y opiniones sobre el caso fueron expuestos desde la cuenta institucional del ISDi en Facebook. Estudiantes, egresados y usuarios pidieron que se identificara la persona que emitía los mensajes para respaldar la validez de las afirmaciones, pero esto no ocurrió.

Intercambios entre estudiantes del ISDi y personas que cuestionaban a la profesora Omara Ruiz Urquiola.

La segunda es la aparición de cuentas falsas y personas ajenas al ISDi que se sumaron al discurso de calificar lo ocurrido como una maniobra de Omara para sacar rédito político, mientras que alumnos y egresados de la institución encabezaron la defensa de la profesora. 

La tercera es que desde la cuenta del ISDi se aseguró públicamente que Omara no había sido despedida y mantenía su puesto como profesora de la institución. A pesar de todo.

Actuar

Ante el contrapunteo generado, el 1ro de agosto un grupo de estudiantes, profesores y egresados, pertenecientes al movimiento #GraciasOmara, hicieron circular a través de Facebook  un documento público para recoger firmas en apoyo a la profesora.

Además de la firma, los impulsores de la iniciativa pedían a los signatarios que plasmaran su opinión sobre el caso y solicitaban el consentimiento para hacer públicos los comentarios más emotivos. Estos comenzaron a compartirse en las redes a manera de postales con la visualidad de la ilustración diseñada por Rafael Alejandro García y junto al hashtag #GraciasOmara.

Ilustraciones con comentarios de estudiante y profesora del ISDi, compartidos en redes sociales por los miembros de #GraciasOmara.

El 4 de agosto el documento acumulaba más de 560 firmas. La mayoría de ellas correspondían a personas ajenas al ISDi y egresados de esa universidad. 

La reacción de los estudiantes y profesores del ISDi es menor comparada con los que ya nos graduamos o trabajamos en el Instituto entre 2010-2015. Estamos tratando de llegar más a ellos. Pocos han firmado. Y nos sentimos muy felices con aquellos que lo hicieron”, comentó Miguel Monkc, uno de los miembros del movimiento en apoyo a la profesora.

Las firmas se recogerán durante todo el mes de agosto y en septiembre serán presentadas en un informe impreso a la dirección del ISDi. 

Firmas por Omara. Cortesía: Miguel Monkc.

En medio de esta vorágine, Omara ha expresado que se siente preocupada por sus alumnos y las represalias que pudieran sufrir. Pero también reconoce que: “En el plano de lo psíquico y lo emocional, esto es mucho, demasiado con lo que poder. Lo feo era previsible, lo hermoso no. Los que me han hecho valorarme realmente, salir del asco y respirar libre, hasta feliz, son mis alumnos, me voy con eso, no del ISDi, hasta de este mundo, he sido útil”.

Por el momento, la batalla en las redes en torno al caso de Omara sigue abierta, pues aunque el ISDi aseguró que no ha sido despedida, ante la situación creada la profesora ha declarado que “Así se me restituyan mis fueros profesionales, demando una reparación moral de carácter público, también la separación del cargo de los directivos asociados al ‘incidente’. (…) Yo solo vuelvo con la frente en alto, soy un ser humano libre y digno”.

Sin embargo, sea cual sea el desenlace, el suceso abrió un nuevo capítulo que da muestras del paulatino empoderamiento de sectores de la sociedad cubana mediante el uso de las nuevas tecnologías. Sirvió para mostrar músculo. Los estudiantes se organizaron, la institución respondió públicamente; no con la rapidez ni la calidad que se esperaría, pero tuvo que responder.

A diferencia de otras expulsiones de profesores que no han sido discutidas públicamente por decisión de los implicados, esta vez se demostró la importancia de visibilizar los hechos de este tipo como la mejor manera no solo de denunciarlos, sino también de proteger a los afectados y darles cara a los responsables, personas con nombres y apellidos que generalmente quedan difuminadas tras el anonimato de la institución.

El ISDi, por los motivos que sea, tomó decisiones que afectaron a una profesora “incómoda”. Sus compañeros y estudiantes respondieron como mejor saben hacerlo: con diseño, sinceridad y agradecimiento.

 

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  Comments: 2

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    Gisela Garriga


    Sin palabras!!!!!, la injusticia hay que denunciarla sino uno se convierte en cómplice. @GraciasOmara

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    Ariel Ruiz Urquiola


    Muchas gracias por el artículo que arroja luz al caso de la «despedida», cesantía, expulsión o cualesquiera de los apelativos. Poniendo a un lado mi alto grado de indignación como hermano y conocedor del sacrificio profesional de Omara, y tratando de ser práctico en un ambiente enrarecido por el miedo, la sospecha y a fin de cuenta la incertidumbre; cuestiono que si la profesora no fue despedida por qué la dirección del ISDi violó el decreto sobre el derecho a las vacaciones de un trabajador cubano para citarla en la propia institución. Por qué el director del ISDi mencionó las razones que la profesora expuso en sus declaraciones que sí son objetivas para desmentir como la no participación en el congreso de diseño, el no pertenecer a una línea de investigación, insuficiencia de horas presenciales ante el estudiantado. Por otra parte, la profesora era contrato fijo de la institución adscrita a la Universidad de La Habana, de donde también yo fui expulsado. ¿Cómo es posible que habiendo un jefe y colectivo de disciplina y una jefa de departamento no se hubiera analizado el caso de la profesora en una primera instancia? ¿A ton y son de qué este funcionario público, violando estatutos laborales, expuso estas razones? ¿Por qué la jefa de la disciplina tampoco estuvo en la reunión «extraordinaria» que usurpaba tiempo de vacaciones del profesorado? ¿Por qué la jefa del departamento mintió a la profesora sobre el carácter de la reunión violatoria de los derechos de un trabajador? Finalmente creo que más que cobardía es confabulación con la maldad el escribir cualquier comentario en contra de la profesora sin identificarse con nombres y apellidos, incluso foto, tal como lo ha hecho la profesora que en esta jauría no es más que la presa. Todos los implicados en este abuso de poder con implicaciones en la violación de los derechos humanos de la profesora comparecerán más tarde que nunca ante un tribunal de justicia amparado por el derecho internacional y en una sociedad democrática, porque ellos por su naturaleza rastrera si van a sobrevivir al sufrimiento que el pueblo de Cuba está pasando. Es por ello que los medios de comunicación y la internet son la única herramienta de poder contra la injusticia en Cuba para no perder las pistas de estos nombres y sus acciones, pues lamentablemente la memoria de un pueblo es corta y la supervivencia de los violados está entredicha.

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