Conectividad, Sociedad

Autorizan en Cuba las redes privadas: sí, pero …

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La Habana tiene una de las redes autogestionadas más grandes de Cuba y muchos de sus equipos entraron al país de manera ilegal. Foto: El Estornudo.

Por Redacción YucaByte

Snet, la red comunitaria más popular de La Habana, pudiera tener los días contados. Este miércoles el Ministerio de las Comunicaciones de Cuba (Mincom) publicó en la Gaceta Oficial Ordinaria No 39 dos resoluciones, la 98 y 99 de 2019 que regulan, fundamentalmente, el uso del espectro radioeléctrico por personas naturales.

El reconocimiento de las frecuencias destinadas a los ciudadanos ha llegado con retraso: desde el año 2004 aproximadamente, decenas de jóvenes comenzaron a tejer una red que saltó de la conexión cableada a la comunicación inalámbrica  y de unos pocos usuarios a varios miles, sin saber si lo que hacían era legal o no.

Las medidas sobrepasan la mera importación y uso de equipos inalámbricos para la creación de redes personales. Desde el acceso a internet a través de la plataforma Nauta hasta la tipología de las redes y el establecimiento de su alcance, no cabe duda que las nuevas regulaciones transformarán el panorama actual de interacción entre los usuarios. La cuestión es si para bien o para mal.

Una posibilidad que abre la reciente legislación es la entrada legal al país de equipos para la comunicación inalámbrica, siempre que cumplan con determinadas normas técnicas. 

El artículo 34 de la resolución 98 establece que las personas naturales pueden importar equipos “que operen en las bandas de frecuencias de 2400 MHz a 2483.5 MHz y de 5725 MHz a 5850 MHz y cuya p.i.r.e [potencia isótropa radiada máxima] de transmisión pueda ajustarse de forma que no exceda los 100 mW”.

La expansión de Snet en La Habana y de otras redes en el país es prueba de que, aunque de manera ilegal, la importación y comercialización de estos equipos se hacía desde hace años. Con las nuevas medidas, los usuarios deben comprobar si estos serán aceptados o no por la Unidad Presupuestada Técnica de Control del Espectro Radioeléctrico (UPTCER, perteneciente al Mincom), aunque algunos puede que sí lo sean: el sistema AirOS, de Ubiquiti, permite ajustar la potencia. Para ello, sólo habría que poner en la configuración del equipo algún país con valores p.i.r.e. semejantes a los de Cuba. Francia es uno de ellos, pero solo en la banda de los 2400-2483.5 MHz.

Entre los efectos colaterales de las recientes medidas está la apertura a una nueva oportunidad para ampliar el empleo privado en Cuba. El artículo 8, inciso c de la resolución 98, da la posibilidad de instalar redes de telecomunicaciones inalámbricas de alta velocidad a “las personas que no constituyen operadores de redes públicas de telecomunicaciones que están autorizadas para la prestación en áreas bien definidas (…) de acceso a Internet al público”. El sexto punto de las Preguntas y respuestas frecuentes publicadas por el MINCOM a raíz de estas resoluciones precisa que la única forma de cobrar un servicio dentro de una red, como el acceso a internet, es cuando “sea de interés del operador público con el objetivo de extender sus servicios de red a lugares que este directamente no puede llegar”. Más adelante, se menciona que “esto se aplicaría a partir de la entrada en vigor de las disposiciones normativas que establezcan su implementación y hasta tanto se autorice este servicio como una actividad a realizarse como trabajo por cuentapropia”.

 

Preguntas y respuestas frecuentes sobre el Reglamento de Redes Privadas publicado por el Mincom.

Después de los sesenta días que tomará a las medidas entrar en vigor, también será posible acceder a internet desde los hogares cubanos a través de la plataforma Nauta instalada en las zonas WiFi y mediante el uso de los equipos que antes estaban prohibidos introducir en el país. Esto también legaliza una práctica que lleva años: a medida que creció el número de zonas WiFi, las necesidades comunicativas impulsaron a los cubanos a buscar alternativas para llevar la conexión a internet al interior de sus hogares. Esas alternativas llevaron también a la comercialización de internet en redes como Snet, es decir, una venta ilegal dentro de una red alegal.

No obstante, se desconoce si Etecsa, con concesión administrativa para proveer el acceso a internet hasta el 2036, estaría preparada para que sus zonas públicas soporten esta demanda. Aunque se esperaba optimizar las llamadas zonas WiFi en 2016, hoy las conexiones en ellas no sobrepasan el megabit por segundo, una velocidad que los usuarios consideran lenta.

Dicha demanda podría aumentar si se toma en cuenta que, además de permitir el acceso de forma remota a las zonas WiFi, se ha autorizado a compartir este acceso a internet con los miembros de una red local, que también se legaliza.

Un arma de doble filo

La legalización de las redes privadas locales por las resoluciones del Mincom es un arma de doble filo. Autoriza a las personas naturales a crear enlaces tanto al interior de su domicilio como al exterior, pero establece límites.

Según el artículo 19.1 de la resolución 98, las redes creadas por personas naturales no pueden ser mayor que las redes de área local, es decir, aquellas cuyo alcance geográfico “se limita a un área donde el acceso a la red es controlado por el titular de esta”. Sin embargo, no hay una delimitación clara de cuán amplia puede ser esa área, ni de cómo las redes de área local se convierten en redes territoriales, o sea, las que conectan “puntos de red distantes entre sí dentro o más allá del entorno de una ciudad” y que están vetadas a las personas naturales. 

Este veto niega la existencia de redes comunitarias como Snet, cuando en varios países de Latinoamérica sucede todo lo contrario.

  • La Ley Digital Argentina (2014) incorporó el “fomento y resguardo de las denominadas redes comunitarias” en su artículo 84;
  • En Colombia, el proyecto de ley para la modernización del sector de las telecomunicaciones tiene como observación “la necesidad del reconocimiento explícito de los operadores comunitarios como organizaciones con carácter legal”;
  • En México, la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (2014) permitió la concesión para uso social comunitaria a los pueblos y comunidades indígenas.

En varias ciudades del país las personas han instalado dispositivos para crear redes comunitarias locales y/o para conectarse Internet. Foto: El  Estornudo

La posibilidad de conexión de dos redes de distinta titularidad sin la participación de la red pública -gestionada por Etecsa- también se ha esfumado, y la utilización de enlaces punto a punto y punto a multipunto ha pasado a ser exclusividad de las personas jurídicas. Para que Etecsa pudiera conectar a la mayoría de las redes privadas locales que se legalizarán a partir del 29 de julio, debería crear una red de estructura similar a Snet —sin conexión a la red pública—, y enlazarla a internet o darle acceso a la intranet nacional.

Llevar una forma de conexión a estas redes no sería una tarea fácil, menos para Etecsa, que comenzó a hacerlo con las viviendas cubanas hace casi 3 años. Hasta enero de 2019, la única empresa cubana de telecomunicaciones solo ha podido conectar 70 mil hogares —en Cuba existen unos 3,8 millones —, cuando Ernesto Rodríguez Hernández, director general de Informática del MICOM, aseguró en 2015 que el país cumpliría con la Agenda Conectar 2020 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. El primer objetivo de la meta 2 de dicha agenda es el acceso a internet en el 50% de los hogares en los países en desarrollo, entre ellos Cuba.

Snet se tejió sobre enlaces punto a punto hasta abarcar gran parte de La Habana y un poco más allá, como mismo lo han hecho algunas redes en otras provincias.  Al parecer, llegó el momento de deshilvanarlo todo…

 

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