Conectividad, Sociedad

Radioaficionados en Cuba: apasionados comunicadores a la antigua

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Radioaficionados  cubanos junto a sus  equipos . Foto: Yariel Valdés.

Por Yariel Valdés González

Jesús Saura Hernández mueve el dial de su radio KENWOOD TS-43OS. Se traslada entre las bandas de 15 a 40 metros. Escucha las conversaciones de los colegas e intenta entrar, pero el ruido le “apaga” su voz. “Hoy las condiciones climáticas no nos están ayudando”, dice y continúa atareado, rastreando una señal amiga por todo el éter, mientras el cielo dibuja unos nubarrones grisáceos. “Esos –indica Jesús apuntando hacia ellos– son los que impiden la comunicación”. La tarde casi dice adiós

El equipo de Jesús, un viejo, pero bien cuidado armazón japonés de los años 80 del pasado siglo, no logra hacerse un espacio entre tantas otras señales, más potentes y modernas. Jesús no se rinde, aprieta con un pie el pedal (PTT), acerca su voz al micrófono y el bombillo de “On Air” se torna rojo brillante.

¡Charly Oscar Seis Delta Sierra (CO6DS)!

Repite su indicativo (CO6DS) ahora en la banda de 15 metros, justo en la frecuencia 21315. La señal proviene de América del Sur, y luego de varios intentos, por fin oyen la respuesta a su llamado:

Está Cuba. Adelante Oscar Seis Delta Sierra. Hola, buenas tardes.

O.K. Gracias al relevo, al control ahí, los saludos, las buenas tardes. Solo reportar por acá la Revista Red Chile Mar y Tierra [1] siempre que las condiciones nos lo permiten. Después, si no les es molestia, me dan su indicativo. Les habla Charly Oscar Seis Delta Sierra (CO6DS), Jesús, acá en Santa Clara, Cuba, centro de la Isla con las buenas tardes.

Perfecto Jesús, las muy buenas tardes. Bien escuchado por Santiago, gracias por hacerte presente en el ejercicio como siempre aquí en Mar y Tierra. ¿Alguna necesidad sobre la red Jesús?

Negativo, solo si me puede dar su indicativo por favor. No hay requerimiento. Estamos por acá a la copia.

Mi nombre es Oscar, desde Santiago de Chile. Adelante Jesús.

O.K. Oscar disculpe usted que las condiciones no nos están favoreciendo mucho. No reconocí su modulación. Gracias Oscar, un saludo a todos los amigos por allá, en especial a mi amigo Erick. No hay otro requerimiento, adelante Oscar. Charly Oscar Seis Delta Sierra (CO6DS).  

Jesús Saura Hernández se comunica con sus colegas de todo el mundo con su radio KENWOOD TS-43OS, tecnología de los años 80 del pasado siglo. (Foto: Yariel Valdés González)

 

Jesús finaliza la transmisión y enseguida la registra en su libreta. Lleva a punta de lápiz cada contacto y a través de un programa informático, sabe que ha contactado con el colega chileno 57 veces. Ya hoy no podrá comunicarse más con los amigos que tiene alrededor del mundo y que ha sumado por intermedio de la radioafición, un hobby que lo atrapó hace seis años y que, asegura, es ya parte indispensable de su vida.

Como él, más de 8 000 personas en Cuba se han unido a este fascinante mundo, que pone la tecnología al servicio de la comunicación. Ni siquiera el creciente desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha logrado detener a esta comunidad de apasionados, que derriban fronteras por el puro placer de escucharse entre frecuencias.

Diseño de infografías: Yudi M. Amores.

A nivel mundial, y según cifras ofrecidas por Ernesto Syriani, Director de la Región II de la Unión Internacional de Radioaficionados (IARU, por sus siglas en inglés) asciende a más de tres millones la cifra de personas vinculadas a esta actividad, aunque la tendencia global es al decrecimiento. La propia organización conceptualiza la radioafición en el artículo 1 de sus Estatutos como un “medio de enseñanza técnica para la juventud”.

Añade la IARU que la radioafición “realiza investigaciones técnicas y científicas en el campo de las radiocomunicaciones, así como proporciona auxilios en los casos de desastres naturales y contribuye a las buenas relaciones y a la amistad internacional”.

Sin embargo, Raúl González Peña, radioaficionado hace dos décadas, la define como una “manera de vivir y de servir a las personas que te rodean. Es un pasatiempo que promueve la cultura, el saber, la solidaridad, el compañerismo y juega determinadas funciones sociales”.

Son posibles hoy día este tipo de enlaces gracias a los descubrimientos que científicos como el ruso Alexander Popov, el croata Nikola Tesla y el italiano Guillermo Marconi llevaron a cabo a finales del siglo XIX y abrieron el camino a las comunicaciones inalámbricas.

El nacimiento de la radioafición a nivel mundial dio paso a lo que después sería la radio como medio de comunicación, pues ambas se sostienen bajo el mismo principio: equipos que emiten y reciben señales electromagnéticas a través del espectro radioeléctrico. Idéntico soporte ha hecho posible en la actualidad adelantos tecnológicos tan necesarios como el Bluetooth, la telefonía celular o la conexión Wi-Fi.

Todo este vertiginoso desarrollo lo gestiona la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de las Naciones Unidas que se encarga de “la utilización racional, equitativa, eficaz y económica del espectro de frecuencias radioeléctricas por todos los servicios de radiocomunicaciones, incluidos los que emplean órbitas de satélites, así como realizar estudios y adoptar recomendaciones sobre las radiocomunicaciones”, enuncia su página oficial.

En Cuba, este servicio lo dirige la Federación de Radioaficionados de Cuba (FRC), Sociedad Miembro de la IARU y fundada el 15 de julio de 1966. Perteneciente al Ministerio de las Comunicaciones (MINCOM), “la FRC es una organización de interés social y su creación persigue el objetivo de agrupar a los radioaficionados y facilitar su superación vocacional sin fines de lucro”, apunta la web de la propia Federación.

La FRC es una organización de alcance nacional, con Filiales en cada una de las provincias del país y en el Municipio Especial Isla de la Juventud.  (Foto: Yariel Valdés González)

 

En suelo cubano, algunos especialistas defienden que la primera transmisión de radioaficionados la realizó “el ingeniero norteamericano Frank Howard Jones, quien operó en 1912 desde el central Tuinicú, hoy Melanio Hernández, en Sancti Spíritus, un transmisor de chispas de dos kilovatios, con una antena Marconi, instalada desde la torre de enfriamiento del central a 200 pies de altura”, precisa el ingeniero Pedro Rodríguez Pérez, actual presidente de la FRC en el libro Memorias de la Radioafición en Cuba, de Omar Pérez Salomón.

Se ha comprobado que antes de la fecha que Cuba tiene enmarcada la primera trasmisión radial, el 22 de agosto de 1922 con la emisora 2LC de Luis Casas Romero, ya en el país varios radioaficionados habían tomado la delantera y experimentaban y departían por radio, sugiere el volumen Memorias de la Radioafición en Cuba.

De ese entonces hacia acá, han sido muchas las experiencias, tropiezos y adelantos que ha vivido la radioafición en el mundo y en Cuba, como una red interconectada, que une sentimientos e información sin esperar nada a cambio.

Una gran red social, una gran familia

Mucho antes de que Mark Zuckerberg creara Facebook en febrero de 2004, los radioaficionados ya tenían su propia red social. Fueron los pioneros en intercambiar mensajes de voz o por telegrafía en Código Morse y participar en chats colectivos, consolidando así amistades con océanos de por medio.

En Cuba, María del Carmen Ruíz Pérez es la decana de las mujeres radioaficionadas. Su agradable timbre atraviesa las ondas radiales desde 1955, cuando esta práctica no llevaba medio siglo en el país. La radioaficionada cubana activa con más tiempo en la asociación, le sobran experiencias para contar.

Con apenas 13 años de edad, ya manipulaba con destreza los equipos de su padre, de quien heredó el «gen radial». “Todo el mundo me conocía. A veces, en vez de dirigirle la tarjeta de confirmación del comunicado a mi padre, me la mandaban a mí”, recuerda sonriente Mari, como todos la llaman.

En aquellos años iniciales no era común que un tono femenino surcara el éter, por lo que rápidamente un inspector se presentó en su casa para sancionar a su padre, pues una dama no autorizada, era prácticamente la dueña de la estación. “Cuando mi mamá me buscó, aquel señor no podía creer que era yo quien hablaba por radio. Parece que le caí bien al inspector y empezamos a conversar, al punto, que cuando cumplí los 14 años, fue él quien me examinó”.

Siendo apenas una adolescente, María del Carmen se inició en la radioafición. En la foto, la vemos en una unidad móvil de radio en los años 50 del pasado siglo. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

De esos tiempos fundacionales también tiene vivencias José Enriquez Campos, radioaficionado desde 1987, etapa en la que el gremio no llegaba a 1000 integrantes. “Al comienzo se hablaba en amplitud modulada –recuerda. La mayoría de los equipos había que fabricarlos. En mi casa nos sentábamos y «cacharreábamos». Pasábamos las noches enteras armando un transmisor. Encajábamos cuatro bombillos arriba de una lata y con eso salíamos”.

Solo recuerdos y fotos amarillentas perduran de aquellas épocas. Lo que sí persisten invariables en el tiempo son las emociones que genera. “Algunas personas no lo entienden –afirma María del Carmen– pero la radioafición le ha aportado mucho a mi vida. Imagínate si para mí es importante que estoy haciendo estados depresivos muy a menudo porque tengo mi radio HF (equipo para comunicaciones internacionales) roto hace más de un año y extraño el contacto con todos mis amigos del mundo entero”.

María del Carmen sufre con la radio lo que muchos jóvenes viven hoy con las redes sociales: una total adicción. “Yo noto Facebook más frío, no es lo mismo, por aquí estás escuchando la voz de los amigos. He conocido a varios colegas en persona. En un viaje que hice a República Dominicana me reuní con varios. Me quedé en casa de uno los siete días que estuve por allá. En dos ocasiones he ido a la Florida y también he contactado con amigos de por allá. Ser radioaficionado es tener una gran familia”.

María del Carmen, conocida en las ondas internacionales y cubanas como CO6MQ, es la radioaficionada más antigua de Cuba. (Foto: Yariel Valdés González)

Lo confirma Sara Piñeiro García, quien encabeza el Frente Femenino de Villa Clara, nombrado Violetas en la radio. Narra con cierta emoción que “cuando tú tienes un problema, y yo los tuve, mis colegas estaban allí, lo mismo sea familiar que médico. Además, he aprendido mucho y he cultivado muchas amistades. No hay tanta hipocresía, generalmente es un ambiente sano”.

Sara está casada con José Enriquez y, además de tener un eterno romance con su esposo, lo tiene con la radioafición. Cuentan que apenas amanece, encienden el radio y el primer “chocolatín” se lo beben con los colegas de la provincia en una rueda[2] que así mismo han nombrado en la banda de dos metros. “Por ahí nos enteramos de noticias importantes, se dan clasificados o simplemente los reportes de quienes están en la sintonía”, afirma Sara.

Si de contactos se trata, Jesús Saura Hernández ha obtenido decenas tarjetas de QSL (confirmación del contacto con otros países) en poco más de cinco años. Venezuela, República Dominicana, Chile, Puerto Rico, España, varias islas del Caribe, Indonesia, Angola, Rusia, Japón y muchos otros engrosan su listado. Amén del reporte con otras estaciones lejanas, evoca una anécdota que ha marcado su vida.

“Un día me quedé roto en el kilómetro 90 de la Autopista Nacional y un colega que no conocía, con el cual solo había hablado por radio, Joaquín, fue en mi auxilio. Yo le hice un llamado de ayuda con el radio que llevo en el carro y él, quien vive en el kilómetro 52, en Güines, bajo agua y cayendo la noche fue en su motor a sacarme del apuro, y por supuesto, no me cobró nada. Cada vez que voy a La Habana y él puede salir a la Autopista nos vemos y llegamos a su casa. Hemos construido, a partir de ese incidente, una amistad sincera”.

Los más experimentados en estas lides afirman que es mucho más sencillo vincularse emocionalmente con los colegas del país, pues, como todos viven en la misma “casa”, abundan los temas para debatir. “Nos ponemos a buscar determinadas piezas que nos hacen falta –agrega José Enriquez– y nos visitamos entre nosotros”.  

“He hablado con personas de lugares tan lejanos como Japón y Ucrania –continúa José Enriquez– . En estos momentos yo tengo registros de contacto con 176 países de todos los continentes. A veces conoces a alguien y comienzas a conversar, pero generalmente las comunicaciones internacionales son muy rápidas, porque dependen mucho de las condiciones técnicas del momento, y cuando te escucha un australiano, los demás que están en esa banda también quieren hacer contacto contigo y entonces tiene que ser todo muy fugaz”.

Los contactos internacionales solo tienen validez si los radioaficionados se intercambian tarjetas postales, denominadas QSL, como conformación del comunicado. (Foto: Yariel Valdés González)

Las comunicaciones DX (contactos internacionales), por lo general, se resumen a brindar un reporte de señal. “Uno logra entablar amistades con personas del país o algún caso especial de alguien que ya lleves mucho tiempo contactando”, comenta.

José Enriquez rememora con agrado que en 2015 visitaron Santa Clara unos radioaficionados italianos y se fueron juntos de expedición a Cayo Conuco, en el norteño municipio de Caibarién. Estuvieron cuatro días en casas de campaña sin despegarse de los equipos y antenas, contactando y compartiendo experiencias entre colegas.

“Pronto, otros quieren venir a hacer algo sin precedentes en Cuba: transmisiones de rebote lunar. Las antenas se apuntan a la Luna, que se utiliza como receptor, la señal viaja hasta allá, rebota en ella y regresa a cualquier parte del mundo. Es una práctica común, pero aquí no lo hacemos y vamos a aprender”.

Las expediciones suelen ser eventos organizados por los radioaficionados, donde se trasladan hacia apartados lugares con el objetivo de realizar la mayor cantidad de contactos internacionales. (Foto: Cortesía del entrevistado)

Cuando uno escucha las transmisiones de estos radialistas, siente como si el éter se colmara de jovialidad, de un espíritu fraterno que contagia sin pretenderlo. “Solemos ser muy divertidos, y también muy serios, pero cuando las circunstancias lo propician nos divertimos, hacemos chistes, porque somos una familia”, advierte Raúl González Peña.

La señal de Raúl ha viajado hasta disímiles parajes, pero para él, lo más memorable ha sido trabajar Japón y Mongolia, este último muy difícil de acceder y conserva, claro está, la tarjeta QSL que confirma el contacto.

Para estas conexiones intercontinentales y en las que el idioma puede constituir una barrera significativa, la radioafición dispone del Código Q, creado originalmente para la Telegrafía y que resume en tres letras una determinada información o pregunta. Por ejemplo: QSY (Cambio de frecuencia a…), QAP (A la espera) o QRT (Ceso la transmisión.).

Asimismo, los radioaficionados emplean un Código Fonético Internacional, de modo que cuando se pretende decir una determinada letra del alfabeto, se emite una palabra. En esa compilación, la A es ALFA, la B, BRAVO, la C, CHARLIE y así sucesivamente.

El inglés se emplea igualmente como lengua base para sostener la comunicación, refiere González Peña. “No ser diestro en este idioma tampoco te limita a comunicarte con muchos países, porque como los contactos a largas distancias suelen ser muy breves, a veces no demandan más de 10 palabras y cuando la repites tantas veces, te las aprendes de memoria”.

Raúl González Peña, profesor en el pedagógico de Villa Clara y Presidente de la FRC en el municipio de Caibarién, se ha encontrado a no pocas personas que catalogan la radioafición de improductiva. En cambio, esta actividad adquiere en su vida mucha utilidad, pues cuando se sienta en su equipo “los problemas se quedan atrás, y lo que casi es un hecho es que cuando me levanto mi vida cambió definitivamente, porque la paso extremadamente bien. Esto no es una ley, pero es mi experiencia”.

Los radioaficionados participan en varios concursos internacionales, donde miden sus destrezas para efectuar la mayor cantidad de contactos posibles. En la foto, el equipo T46A-2015, de Villa Clara, que participó en una competencia donde obtuvieron el segundo puesto a nivel mundial.  (Foto: Cortesía del entrevistado).

En el caso de las personas con alguna discapacidad, “la radioafición deviene en una herramienta más para la compensación de cualquier defecto”. Bien lo sabe Raúl, a quien su invidencia, por ejemplo, no le ha limitado convertirse en Doctor en Ciencias.

“Inclusive, una persona que tenga limitaciones al hablar, eso no le impide ser un buen telegrafista o que un limitado físico, que no puede trasladarse a un determinado lugar, a través de un equipo de radio y un micrófono pueda hacerse presente y vivir esa experiencia, de forma distinta obviamente. Las personas discapacitadas le ponen quizás un poco más de amor, de cariño, de tiempo, porque precisamente están encontrando una vía para sortear una barrera”.

En el caso particular de Cuba, “la radioafición ha sido exponente y vanguardia de la paulatina y sistemática inserción de personas con discapacidad en sus filas”, advierte Raúl en un artículo publicado sobre el tema en el blog de la radioafición en Caibarién.

Parte de la magia de este amplio universo radica en la posibilidad de realizar comunicaciones a grandes cantidades de personas a la vez, pues todos los que estén en un determinado punto del dial pueden escuchar, por ejemplo, las labores de rescate de un sismo o un huracán y servir de ayuda. Son transmisiones en directo y bidireccionales, cargadas de información, pero “acompañadas también de emociones, que es muy difícil de encontrar por otra vía”, concluye Raúl.  

Socorristas muy eficientes

En situaciones excepcionales, los radioaficionados ponen al servicio de la comunidad sus equipamientos y habilidades. En Cuba, auxilian en movilizaciones sociales, procesos eleccionarios, rescates marítimos, pero su participación más sensible y fundamental, resulta en condiciones meteorológicas adversas.

Su red, que abarca todo el país, permite enlazar diferentes puntos, cuando las vías tradicionales de comunicación colapsan. El radioaficionado en estos casos “cumple una función de comunicador, de intermediario, de enlace entre las estructuras de mando, que son los que realmente toman las decisiones. También narramos, describimos todo lo que está sucediendo y las personas a la escucha reciben la información”, especifica Raúl González Peña.

Su experiencia personal, de 1999 hasta nuestros días, lo ha situado en cerca de 12 huracanes, donde las vivencias han sido difíciles de borrar. “En este último ciclón, el Irma, vivimos de todo en Caibarién. Los radioaficionados nuestros estuvieron en las zonas rurales 19 días, sin ir a sus casas, sabiendo que sus viviendas estaban caídas, y se mantuvieron en sus puntos sin querer salir hasta que la misión no se cumpliera en su totalidad”.  

La Resolución 640 de las Radio Regulations, de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT), reconoce que: “dada su amplia distribución y su demostrada capacidad, las estaciones del Servicio de Radioaficionado se podrán utilizar como asistencia a las necesidades perentorias de las comunicaciones” (…) “respecto a las operaciones de auxilio en las catástrofes nacionales”.

Pedro Rodríguez Pérez, Presidente de la FRC en el libro Memorias de la Radioafición en Cuba, escrito por Omar Pérez Salomón, expone cómo se efectúan las comunicaciones en situaciones de emergencia: “Por regla general se hará a través de ruedas[2] o subredes, que no son más que una especie de reuniones radiales con un radioaficionado que fungirá como moderador en un puesto de dirección. Las diferentes ruedas[2] estarán a su vez enlazadas por radio u otras vías de comunicación, conformando una red”.

Indispensables para la comunicación resultan las antenas que, en dependencia de las condiciones climáticas y de la altura a la que se ubiquen, posibilitarán una mejor recepción de señal. (Foto: Yariel Valdés González)

José Enriquez Campos también acumula disímiles vivencias en tiempos de emergencia. Cada vez que recibe un llamado, no duda en acudir a brindar su apoyo desinteresado. “Son en estas situaciones donde el radioaficionado es realmente útil a la sociedad. Por nuestra práctica, hemos impartido conferencias sobre el tema y participado en ejercicios internacionales”.

Coinciden José Enriquez y Raúl González que mucho antes de que los partes meteorológicos se emitan por la Televisión Nacional, ya ellos disponen de esa información con dos o tres horas de antelación, pues ya han establecido enlaces con otras personas que le suministran datos de radares y aviones de reconocimiento, así como escuchan con sus equipos los partes de estaciones extranjeras, lo que permite ganar tiempo y actuar con celeridad.

Para estos casos, José Enriquez siempre tiene listo un kit de equipos. En un portafolio que tenía en desuso ha acomodado radios, fijos y portátiles, un mapa y todo cuanto pueda ser de apoyo. Mientras lo muestra comenta que “aquí los radioaficionados se han quedado más de una semana después del meteoro porque no hay más comunicaciones disponibles y han estado hasta con peligro para su propia vida, sin alimentación”.

Para situaciones de emergencia, José Enriquez Campos reserva este kit de equipos, que le permite comunicarse eficazmente en situaciones adversas. (Foto: Yariel Valdés González)

“Si los radioaficionados no hubieran estado en Refugio, un apartado poblado de Caibarién –relata Raúl– no se hubieran solucionado situaciones como una persona que infartó a las dos de la mañana o un niño que sufrió un accidente. Por la vía nuestra se avisaron a las ambulancias, porque no había comunicaciones de ningún tipo”.

“El propio ambulanciero decía que no salía a ninguna parte sin uno de nosotros, porque si se quedaba roto no tenía comunicación, y así mismo se hizo. Pero los radioaficionados también en la zona de Refugio eran quienes ponían a funcionar la planta para el hospitalito y otras responsabilidades que asumieron con mucha dignidad y estuvieron durmiendo en el piso”, señala Raúl.  

Todavía mantiene fresca en su memoria aquella madrugada que, en medio de los vientos de más de 200 km por hora del huracán Irma, el más reciente que azotó Cuba, recibieron una llamada en el Consejo de Defensa Municipal en Caibarién. La persona quería saber la ubicación exacta del ciclón. Luego, indagó si los radioaficionados estaban allí trabajando y le respondieron que sí. Antes de colgar, dijo: “Bueno, ya me voy más confiada porque ellos sí saben dónde está el ciclón, no se les pierde”.

En tiempos de huracanes, los radioaficionados cubanos utilizan los equipos de dos metros para lograr la comunicación con todo el país y auxiliar a las estructuras de mando del archipiélago. (Foto: Yariel Valdés González)

Historias como estas corroboran el reconocimiento social que han conquistado esta sociedad de hombres y mujeres, dispuestos a colaborar en los más desfavorables escenarios y dice mucho de la seguridad que generan en un país, que lamenta pocas víctimas fatales en estos eventos, teniendo en cuenta el número de meteoros a los que se ve expuesto cada temporada.

“En las situaciones excepcionales, de ser comunicadores no profesionales, nos convertimos en comunicadores muy eficientes. Nosotros mismos montamos las antenas, los radios, sabemos operar con las bandas, si el viento tumba una antena sabemos cómo fabricarla con el alambre de una cerca en cuestiones de segundos y lograr la comunicación. Hay un meteorólogo en La Habana, quien siempre dice que la persona más importante en la cobertura de un ciclón somos los radioaficionados”, refiere orgulloso Raúl.

Radiografía de la Radioafición

Con el paso de los años, la radioafición ha ido en ascenso. Si bien en los momentos iniciales la telegrafía con Código Morse era la única vía para transmitir y recibir datos, han nacido otras variantes que enriquecen los modos y prácticas de sus adeptos.

Además de la fonía (voz), se adicionan otras opciones como la Televisión de Barrido Lento o Exploración Lento (SSTV), mediante la cual se intercambian imágenes fijas, una a la vez; la transmisión por Radioteletipo, donde el usuario mecanografía un mensaje y cientos de Modos Digitales que, con la computadora acoplada al radio, es posible chatear, enviar fotos, así como otros archivos. “Son estaciones que ocupan muy poco espacio en el espectro radioeléctrico”, puntualiza José Enriquez Campos.

La tecnología digital ha abierto aún más el espectro de posibilidades para la comunicación entre los radioaficionados. Por intermedio de modos digitales, José Enriquez se comunicó con colegas de Estados Unidos y República Dominicana mientras lo visitábamos. (Foto: Yariel Valdés González)

Para vivir todas estas experiencias, es preciso integrarse al gremio. Para ello, la persona tiene que ser ciudadano cubano residente en el país; no haber sido sancionado por delito intencional; tener más de 18 años o estar autorizado por sus padres o tutor, en caso de los aspirantes mayores de 12, pero menores de 18. Asimismo, es fundamental haber aprobado noveno o sexto grado de escolaridad, en los casos de menores de 15 años, así como ostentar el certificado de capacidad vigente.

“El proceso para iniciarse en la radioafición –orienta Sara Piñeiro García– comienza con la presentación del candidato en la asamblea de base. Luego, tiene que pasar la academia, donde los más avezados le imparten clases de técnica, electrónica y otros temas. Después de varios meses de formación hacen un examen y, si aprueban, tienen derecho a realizar una prueba a nivel nacional, convocada por el Ministerio de las Comunicaciones (MINCOM) dos veces al año”.

Expone Nerva Díaz Perera que “generalmente en un tiempo de seis meses, si apruebas el examen ministerial, te llega el certificado de capacidad. Una vez con ese certificado se visita la oficina del Ministerio de Comunicaciones que atiende a los radioaficionados con toda la documentación y allí te emiten la licencia y el indicativo para salir al aire”.

El indicativo o CALLSING identifica de manera única y exclusiva a cada operador a nivel mundial. Detalla el MINCOM que “la estructura incluye una primera parte conocida como prefijos, que en el caso de Cuba pueden ser CO (radioaficionado de Primera Categoría), CM (radioaficionado de Segunda Categoría), CL (radioaficionado de Tercera Categoría) o T4 (para Estaciones Especiales), asignados por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT); un número que identifica la zona geográfica del país (el 6, en el caso de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus) y un sufijo, formado por cierta cantidad de letras, de una a cuatro.” Así, los indicativos pueden quedar como CO6DS, CM3LK o CL2JP.

Una vez al aire, hay ciertas normas que el radiaficionado debe respetar, reguladas hasta la última coma por el MINCOM. Entre ellas, se sugiere cuidar el lenguaje, no implicar a terceros en las transmisiones internacionales, no situar música, no falsear el indicativo, no debatir sobre política o religión, no utilizar la red con fines comerciales, entre otras prohibiciones que, de ser incumplidas, pueden desencadenar hasta en la suspensión definitiva del ejercicio.  

Dentro de los temas que más preocupa a los radioaficionados nacionales, figura la importación y adquisición de los equipos necesarios para establecer sus comunicaciones. El artículo 61 del Reglamento sobre el Servicio de Radioaficionados de Cuba, de septiembre de 2004, dispone que “se autoriza importar un transceptor o un transmisor y un amplificador de potencia de radiofrecuencia. No se permite una nueva importación a una misma persona, hasta tanto no haya transcurrido dos años de la anterior autorización”.

Sin embargo, dentro de la misma disposición, persisten varias incongruencias que, de algún modo frenan el desarrollo de este hobby. “Un familiar de un radioaficionado que vaya de visita fuera de Cuba le puede traer un equipo de radio a su regreso. El radioaficionado tiene que ir al aeropuerto y hacer el trámite conjuntamente con el familiar que regresa. Pero los familiares que viven permanentemente fuera no pueden introducir equipos de esta naturaleza. Si el radioaficionado viaja, sí puede traer uno de cada tipo, siempre y cuando esté dentro de los parámetros establecidos entre las bandas del país”, sostiene Nerva Díaz

Generalmente los radioaficionados construyen con sus propios recursos sus antenas. (Foto: Yariel Valdés González)

Sobre esta situación, José Enriquez Campos se cuestiona por qué su hija, quien vive en Estados Unidos, no le puede traer un equipo o “un extranjero, colega, que venga de visita y quiera regalarle un dispositivo, no puede. Todavía hay freno en ese sentido, la mentalidad no ha cambiado. Quizás estas restricciones en los años ochenta o noventa estaban más justificadas, pero hoy con Internet, con los celulares, son absurdas”.

Si persisten tales trabas con las importaciones personales, uno pensaría que la Federación de Radioaficionados de Cuba (FRC) garantizaría los equipos y piezas de repuesto dentro del país, pero no. La adquisición de equipos en territorio nacional es otro de los grandes dolores de cabeza de la radioafición, que actualmente transmite con dispositivos antiquísimos, casi coleccionables.

La importación y adquisición de equipos son de las mayores dificultades que enfrentan actualmente los radioaficionados cubanos. (Foto: Yariel Valdés González)

“Se lo dije al presidente –declara enérgica María del Carmen Ruíz Pérez– no quiero más condecoraciones, quiero que me arreglen el equipo”. La radioaficionada más antigua de Cuba lleva alejada de las ondas internacionales más de un año por una pieza que no ha podido encontrar para su radio HF. Lo tiene resguardado del polvo, justo debajo del que mantiene activo y le permite charlar dentro del país.  

“El problema es que en Cuba no hay un taller que arregle estos equipos –continúa– ni una tienda que los comercialice o las piezas. Si no hay uno que se dedique a ‘cacharrear’, como decimos, no tenemos solución”.

 

Reparador experto y hasta medio mago se ha vuelto José Enriquez por devolver a la vida cientos de equipos en sus más de 30 años como “cacharrero”. “He aprendido mucha técnica con las reparaciones diarias, el invento y solucionando problemas. En otras partes del mundo es más fácil, porque si te hace falta un radio vas y lo compras en la esquina, pero aquí tenemos que fabricarlos. En otras ocasiones, hay empresas que dan de baja algunos equipos y lo pasan a la Federación, pero muchas veces terminan en Materias Primas”.

A los equipos no los anuncian en Revolico, la mayor web de clasificados en Cuba, ni en los programas de facilitación social en las emisoras. Sin embargo, hace poco, en una feria de productos ociosos efectuada en Santa Clara, José Enriquez y su esposa Sara, encontraron varios dispositivos sin estrenar a la venta. Con poco más de 400 pesos en moneda nacional adquirieron uno para la banda de dos metros, que utilizarán en las coberturas de emergencia.

“En todo el mundo los equipos son costosos. En dependencia de sus características, valen de 800 dólares para arriba. Nosotros aquí tenemos que comprarlos de uso. Estoy segura que hubiera mucho más radioaficionados si existieran más posibilidades para obtener los equipos”, manifiesta con pesar María del Carmen.

Raúl González Peña, Presidente de la Federación en Caibarién, expresa que además “hay mucho burocratismo alrededor de los trámites en la radioafición”. Aclara que es un mal extendido por muchas naciones, y en Cuba “nos está afectando mucho. A veces se frenan proyectos por subjetividades, por determinados miedos”.

Pese a esto, en Cuba la cifra de radioaficionados ha aumentado con los años y últimamente la participación femenina igualmente ha ido in crescendo. Al decir de Sara Piñeiro García, quien lidera el Frente Femenino en Villa Clara, en estos momentos las mujeres conducen cuatro ruedas[2], donde se realizan preguntas de participación, debates de radio, historia, literatura y otros asuntos.

Diseño de infografías: Yudi M. Amores.

“La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y las Casas de Orientación a la Mujer y a la Familia –añade– nos han impartido conversatorios sobre la no violencia contra la mujer, la igualdad de género, el incremento de la vejez, la crianza de los hijos, entre otras temáticas, y nosotras las difundimos al resto de las radioaficionadas y a todos los que estén a la escucha”.

La veterana María del Carmen, quien ha vivido la mayor parte de su vida apegada a este mundo, asevera que cuando una voz femenina traspasa el éter, todos los oídos escuchan. “En bandas internacionales inmediatamente te dan paso, quizás por curiosidad. Hay mucha caballerosidad radial. A nivel mundial, yo aprecio que las féminas no abundan como en nuestro país”.

Primer Encuentro Provincial del Frente Femenino de Villa Clara, nombrado Violetas en la Radio, realizado en la playa de Ganuza, donde las féminas presentan trabajos investigativos, de artesanía, literatura y otras temáticas. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

“Dicen que nuestra voz se escucha mejor, es más delicada. El timbre femenino es más agudo y a veces eso te permite que la comunicación sea más efectiva”, alega Nerva Díaz Perera.

Si bien la radioafición es una centenaria con una envidiable vitalidad en Cuba, muchos son los que temen por su futuro, porque las tecnologías más novedosas le impongan un conteo regresivo de vida. “A mi juicio existirá por mucho tiempo, solo tiene que adaptarse a los tiempos. Creo que no lo está haciendo como debiera, porque hay muchísimas variantes en las que se puede utilizar la tecnología en función de ella y no se están explotando de la manera más adecuada en Cuba, debido, sobre todo, a los problemas objetivos que tenemos con la conectividad a Internet”, explica Raúl González Peña.

Lo cierto es que estas mujeres y hombres continúan aferrados a sus antiguas máquinas, “cazando” señales invisibles, convirtiéndolas en amigas, construyendo a diario la historia de un medio, que, si por ellos fuera, jamás morirá.  

 

 

[1]Revista Red Chile Mar y Tierra: Encuentro en el éter entre radioaficionados, donde la estación central radica en Chile. Resulta una especie de intercambio, donde los participantes reportan su sintonía, buscan información o comentan sobe temas de interés.  

[2]Ruedas: Espacios fijos en una banda, frecuencia y horario, donde se debate de determinados temas. Un radioaficionado funge como moderador desde una estación central, dándole paso al resto de los colegas que se encuentran a la escucha y deseen participar. 

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  Comments: 4


  1. tremenda la historia de María del Carmen Ruíz Pérez, un detalle en la historia que sin ser explícitos dice mucho… me gustó mucho yariel

  2. Yariel Valdés González


    Muchas gracias. Maria del Carmen y muchos otros tienen historias increíbles. Son verdaderos artífices por llevar adelante esta pasión que han convertido en parte inseparable de sus vidas.


  3. Great story and pictures. I wonder if any of these people relate to the people building community networks.

  4. Julio Perez Martin CO6JP


    Saludos a todas y todos, muy agradecidos a Yariel por tan amplia y bonita publicación sobre la radioafición cubana y en general del mundo, tenemos necesidad de que la sociedad conozca que somos y que hacemos y que podemos llegar a hacer en materia de socializar, colaborar, intercambiar, estrechar amistades y solidarizarnos los unos con los otros, la Federación de Radioaficionados de Cuba se destaca en el ámbito internacional en como nos organizamos, funcionamos y crecemos a pesar del desarrollo de modernas tecnologías, en como nos preparamos para cumplir tareas sociales en caso de desastres naturales y otras contingencias, garantizando las comunicaciones para ayudar a salvar vidas humanas y recursos necesarios a la sociedad, aun confrontamos dificultades para obtener mejores equipos, partes y piezas para el cacharreo y otros como bien dice la publicación, pero ahí estamos y seguimos creciendo y desarrollándonos, tenemos una red privada de datos con correo internacional e Internet, pudiéramos estar mejor, todos sabemos lo que el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos nos impide, por mas de 50 años obsoleto, criminal y rechazado por la inmensa mayoría de los países de las naciones unidas, otros coterráneos carecen de cosas mas importantes como medicamentos a niños que padecen de cáncer para garantizar la supervivencia o mejorar su calidad de vida y muchas cosas mas, los radioaficionados cubanos mantendremos siempre nuestro lema, La Radioafición Cubana al Servicio de la Patria
    Julio Pérez CO6JP

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